Llull siempre va en serio

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El líder del Real Madrid no entiende de descansos, de días libres o de partidos a otro ritmo. Y menos si el rival es el Barcelona. De nuevo, brazo mortal para los catalanes con una canasta al borde del final, Llull no se relaja ni un segundo en la pista. Para eso es el jugador más en forma del baloncesto europeo. 

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Hace unas semanas, ante la repetitiva cuestión de su futuro en la NBA y en los Rockets, Sergio Llull dio una respuesta que ilustró muy bien su carácter ganador. “Allí algunas franquicias sólo ganan unos 20 partidos por temporada”. Para el jugador del Real Madrid, dar el salto al otro lado del Atlántico puede tener muchos atractivos, pero el riesgo de no competir, de perder objetivo en febrero o en marzo, como le está sucediendo a un buen grupo de equipos NBA este curso, pesa mucho en sus decisiones.

No podemos decir a ciencia cierta que Llull vestirá la camiseta merengue hasta el fin de sus días deportivos, pero sí sabemos que situaciones como la de afrontar una temporada sin metas o que tu entrenador te mande descansar y no juegues contra uno de los equipos más fuertes de la competición, es algo que le costaría asimilar al de Mahón. 

El sábado noche, Steve Kerr dejaba fuera de rotación a todas sus estrellas para el duelo contra los Spurs. Parece como si los Warriors no quisieran volver a pagar un alto precio por el primer puesto del Oeste. Razones de salud, de mirar al futuro, motivaron esa decisión.  Ahora piensen en un Llull sin jugar ante el Barcelona por la misma cuestión: descanso. Inimaginable, aunque es cierto que el ritmo de duelos para Golden State, con cinco en apenas una semana, ha sido sofocante.

Si salvamos las distancias de NBA-ACB, cuesta imaginarse a un Llull de calle, vestido con vaqueros y camisa, en el banquillo delante de un Madrid- Barça. Sí, cuesta, por mucho que el clásico de la ACB tuviera menos pimienta que en otras ediciones y la atención se centrara más en cómo iba a salir parado el Barcelona, que en los objetivos del Madrid en la Liga Endesa.

No parece que los de Laso, en la que se presume la temporada más exigente en cuanto a calendario de su historia, estén extremadamente preocupados por acabar líderes la Liga Regular de la ACB. Y sin embargo, todo eso, cuando hay un partido delante, a Llull le da igual. No digamos si ese partido tiene al Barcelona como protagonista.

Desde algunos sectores se ha insistido en que no había mucho en juego, que lo que importaba era la Euroliga (principalmente para el Barcelona) pero la verdad es que un triunfo ante el eterno rival, con la posibilidad de hacerle un poquito más de daño en su terrible campaña y de alejarlo en la tabla, siempre es algo positivo. Además, en una Liga Endesa muy apretada en los puestos de arriba, urge sumar éxitos para asegurar rápidamente la segunda plaza, toda vez que parece que el liderato lo abraza el incomparable e histórico Iberostar Tenerife.

Decíamos que un Clásico siempre presenta algún aliciente al que agarrarse, aunque a tipos como Llull no les haga falta asideros para reflotar su moral. Llull siempre va en serio en la pista, da igual el contexto, las urgencias, las necesidades o las relajaciones. Si sale, lo hace a matar. Para él no hay historias a medias, para él, icono del Madrid, no se negocia el esfuerzo.

Ayer, ante el Barcelona, Llull hizo doblete de canastas ajustadas al reloj. Una para cerrar cada parte. La primera, rumbo al vestuario y grito de guerra; la segunda, con 0,5 segundos de margen para que el rival buscara el milagro. Pero Llull ya había dictado sentencia, prácticamente sobre la bocina. De nuevo. Y otra vez al Barça. Le da igual que sea en Copa, en ACB o donde toque. El mejor jugador del baloncesto europeo actual no se queda a medias. Siempre va en serio.