69-77: Un Baskonia muy sólido rompe el ritmo del Fuenlabrada

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El primer partido del año en el Fernando Martín no parecía sencillo para los locales, y no lo fue en absoluto. Después de siete triunfos consecutivos en casa entre Liga y Eurocup, llegaban los vitorianos tras ganar con autoridad al Real Madrid y vencer al Unics Kazan en la competición europea. Y el duelo se lo llevaron los vascos en un triunfo trabajado, en el que sufrieron durante algunos minutos de partido, pero que resolvieron con solvencia en momentos clave, y dejaron sentenciado en el tercer cuarto.

Tras unos primeros segundos de tanteo, fue la combinación de velocidad del estadounidense Larkin y los lanzamientos desde la línea de tres de Tillie o Budinger los que llevaron a un parcial de 0-9 que obligó a Jota Cuspineda a pedir el primer tiempo del partido a mitad del primer cuarto. Solo las canastas de Paunic y Paco Cruz mantuvieron la distancia, pero la superioridad sobre todo en rebotes -como reconoció el técnico de los fuenlabreños al acabar el partido- incrementaba las diferencias en el marcador. A ello había que añadir el nulo acierto en tiro exterior -ni un triple de cinco intentos en el primer cuarto-.

El segundo cuarto, que arrancó con siete puntos arriba para el Baskonia, fue el mejor del Fuenlabrada. Las canastas de Paunic y el primer triple desde casi siete metros de Popovic les llevaron a ponerse a un solo punto de diferencia, y un minuto después, tras una canasta vitoriana, a ponerse por delante tras un lanzamiento de Paunic. En el banquillo vasco, Sito Alonso eliminó en dos tandas de cambios en apenas tres minutos al quinteto que había sacado en el segundo cuarto, metiendo de nuevo al veloz Larkin y a Hanga para retomar el ritmo y la iniciativa, y mantener las fuerzas igualadas, llegando al descanso con 40-42.

A la mejoría del segundo cuarto de los madrileños respondió el Baskonia con una contundencia tras el descanso que sería definitiva para el desenlace del partido. Para ello contaron con la ayuda de reanudar el encuentro con una técnica pitada a Popovic en el túnel de vestuarios. Aprovechamos para comentar que no estuvieron finos los árbitros en algunos momentos, llegando a contradecirse en pista. No influyeron claramente en el resultado aunque la balanza quizá se inclinó hacia los visitantes en decisiones aisladas.

Lo cierto es que la distancia empezó a hacerse insalvable hasta llegar a los 17 puntos de diferencia en el tercer cuarto. El Baskonia hizo valer su mayor calidad con hombres como Hanga, Budinger, el ya elogiado Larkin, Blazic, Tillie. Lamentaba al acabar el partido el técnico local las pérdidas de balón especialmente en contraataques y algunas en campo propio, pero reconocía la diferencia entre ambos equipos. Para ganar a este Baskonia, el Fuenlabrada tiene que hacerlo todo bien, y que el Baskonia cometa algunos errores. Y el Baskonia hizo valer su calidad cuando lo necesitó, y eso fue suficiente.

El último cuarto, que empezó con diez arriba para los vascos, hizo creer a la afición local -5.036 personas, que fue de menos a más y animó con intensidad cuando vio posibilidades- en una nueva remontada, hasta que el intercambio de golpes en forma de lanzamientos de dos puntos hizo evidente la enorme dificultad del envite, y la derrota -por otra parte lógica- del Fuenlabrada.

Pedro Guzmán