Álex Llorca, la vuelta del guerrero

Anoche volvió después de nueve meses de lesión

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Corría el mes de diciembre cuando la rodilla de Álex dijo basta. Después de nueves meses, nueve largos meses, Llorca se volvió a enfundar la camiseta del Fuenla, volvió a sentirse jugador.

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"El mejor guerrero no es el que triunfa siempre, sino el que vuelve sin miedo a la batalla", Dolores Ibárruri.

En la tarde de ayer, los cientos de aficionados que se congregaron en las gradas de la Plaza de Toros de Moralzarzal, con la excusa de ver buen baloncesto gracias al Circuito Movistar que organiza la Liga Endesa, pudieron disfrutar de un par de encuentros, que si bien no contaron con la intensidad propia de la competición, dejó algún que otro detalle para el recuerdo.

Más allá de los muchos debuts de canteranos y nuevos fichajes, de la puesta de largo de Fuenla, Valencia, Estudiantes o UCAM Murcia, la tarde de ayer fue especial, y mucho, por la vuelta a las canchas de Álex Llorca. 

Todo ocurrió un maldito 11 de diciembre, en el Fernando Martín, después de un gran inicio de temporada, el bueno de Álex sufrió una "rotura parcial amplia del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha". Adiós a la temporada. 

Pero en estas pelis siempre hay alguien que hace de bueno, y ahí estuvo el Fuenla, al quite, con el presi, Quintana, y el director deportivo, Ferrán López, que ni cortos ni perezosos, apostaron por Llorca, le tendieron la mano del club y le renovaron.

Cuando nadie habría dado un duro por él. Ahí estaban ellos, para quitarse el sombrero. Club señor.

Ayer el viaje terminó, después de 265 días, Álex saltaba a pista, de inicio, siendo importante en el primer amistoso del nuevo Fuenla, "antes del partido estaba un poco nervioso, pero luego se me ha pasado", se le pasó tanto que terminó el partido firmando 13 puntos, 5 asistencias, 4 rebotes y 19 de valoración, el mejor de su equipo, en 25 minutos. "Hay una cosa que tengo muy clara ahora, voy a disfrutar todos los minutos que esté en la cancha", sentencia.

Los que le conocen, como es el caso de Josep María Reventós, segundo entrenador de Montakit Fuenlabrada, aseguran que Álex tiene unos valores que el resto de jugadores no transmiten.

Viendo a Álex jugar, cualquiera diría que ha estado nueve meses en el dique seco. Penetra con fuerza y va al contacto sin miedo, "la sensación es increíble, no puedo explicar lo que siento después de esta dura lesión. He salido con el único objetivo de disfrutar haciendo lo que más me gusta y estoy muy feliz".

El guerrero, el buen guerrero, ya esta otra vez aquí, "quiero demostrar que Álex ha vuelto, y ha vuelto más fuerte".

Todos lo esperamos.