Estudiantes: Quién te ha visto y quién te ve

Año nuevo, vida nueva

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Hace exáctamente un mes, Movistar Estudiantes tocó fondo, fue el 29 de diciembre, en Andorra. Una derrota que provocó la conjura, la eclosión colegial, con una serie de factores que han provocado que, este mes de enero, en el Estu vuelvan a sonreír. 

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En todas las familias pasa, también en la tuya, no pasan diez minutos del 1 de enero cuando aparece el típico cuñao, copa en mano, gritando aquello de "año nuevo... vida nueva". Le has reconocido ya. Y como si de tu casa, o la mía se tratara, en el Ramiro del Maeztu se escucho la frasecita. Seguro que sí. 

Y acertó, el cuñado acertó, porque no ha podido cambiar más Movistar Estudiantes con la entrada del nuevo año, cuatro victorias y en cinco partidos, un cambio visible a todas luces, un equipo que ha pasado de la pena a la alegría como aquel estudiante al que aprobaron con un 4.5 y se juró no volver a pasar por aquel mal trago. Pero en este caso no hay chiripa, hay constancia, confianza y autocrítica. Mucha autocrítica. 

Y tampoco es que esté la situación para tirar cohetes, pero Iberostar Tenerife se plantó en el Palacio de Goya con la idea de bajar los humos al Estu, de darle una colleja y meterle de nuevo en el redil. Y cerca estuvo, pero la efervescencia que se viven los colegiales en las últimas semanas fue más fuerte y, tras una prórroga trepidante, terminó por decantar la balanza. Enero de resurrección, de catarsis, de cambio, de metamorfosis. Llámenlo como quieran. 

Como decía, este cambio no es de chiripa, existen condicionantes, algunos más decisivos que otros, pero todos han sumado y están haciendo que la Demencia disfrute como hacía tiempo que no lo hacía.

Sería casi obsceno no poner en cabeza el nombre de Shayne Whittington. Decía ayer Santi Escribano que no veía un tipo tan populista estudiantil desde tiempos de Popovic. Para historia quedará el hidalgo que se metió entre pecho y espalda para celebrar la victoria ante el Real Madrid, ha enganchado a la grada, pero, además, ha entrado por la puerta grande en el equipo. Decepcionado por su rol en Andorra, el de Paw Paw, Michigan, se ha tomado en serio el desafío de sacar al Estu del pozo, en 6 partidos promedia 13 puntos, se ha alzado como bastión interior, algo que se necesitaba como el comer. 

Y si Shayne ha sumado, tener a un hombre como Alessandro Gentile, imagina. Pero no por el nombre, también por el compromiso que demuestra. Es un súper clase, un regalo para un equipo como Estudiantes, llegó falto de ritmo y con molestias, que, una vez ha superado, han hecho explotar las condiciones del italiano. Un jugador absolutamente diferencial, talentoso como pocos, con un carácter tremendo, ganador, que ha dado un salto de calidad al equipo.

La confianza que se le ha dado a Josep María Berrocal tampoco puede, ni debe, ser pasada por alto. Ha tomado decisiones de entrenador, ha cerrado filas con los suyos, recortado la rotación, definidos roles y ha puesto el valor del talento en el lugar que merece. Se ha dejado de experimentos, tiene un quinteto, ante Tenerife fue Whittington el que menos estuvo en pista de los cinco, 24 minutos, y va a ser difícil que le saquen de ahí. Además, está siendo justo, ahí está el ejemplo de Víctor Arteaga y Goran Suton. Si funcionas, juegas; si restas, al banquillo. Con la plantilla cerrada está respondiendo a las mil maravillas. También es cierto que, a día de hoy, es bastante mejor el equipo que en septiembre. Por nombres.

El hecho de tocar fondo. Esto es fundamental. Después de la derrota en Andorra el equipo se conjuró, se pusieron las cosas encima de la mesa, se dijo lo que se tenía que decir y, según parece, ha funcionado. Mirarse a la cara y ser sinceros unos con otros siempre es positivo. Verse en el pozo, una vez más, ha sido fundamental en el cambio. El Estu, en este mes de enero, ha vuelto por sus fueros, sin miedo a correr, divirtiendo, luchando cada balón como si fuera el último y enganchando a la grada, que vuelve a disfrutar. 

Todavía queda mucho, en el vestuario reconocen que no se ha tocado techo, ni mucho menos, que van por el camino correcto, y que no deben mirar atrás, pero que se debe ser consciente de la situación, que el jolgorio actual no ciegue a nadie, el trabajo ha sido la clave de este cambio y ahora hay que apretar el acelerador más que nunca, nada de levantar el pie. Y a disfrutar de la Copa.

Imagen: Eduardo Candel / Movistar Estudiantes.