Josep María Berrocal toma el mando en Movistar Estudiantes

Adiós a la crisis de resultados

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No son solo las dos victorias seguidas, es la forma de hacerlas. Con autoridad, yendo por delante en el marcador, con un plan, cambiando cosas, con actitud. Le ha costado, pero parece que Josep María Berrocal ha encontrado el camino y tomado el mando de Movistar Estudiantes. 

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Daba vértigo, allá por el mes de junio, pensar en que Josep María Berrocal capitanearía el barco de un histórico en horas bajas como Movistar Estudiantes. Un rookie como primer entrenador en un banquillo de la ACB, con dilatada experiencia en segundo plano al más alto nivel, pero en segundo plano.

Una pretemporada ilusionante no hacían presagiar, ni de lejos, el rapapolvo que sufriría Estudiantes a las primeras de cambio en la Champions, a casa en segunda ronda de clasificación, increíble pero cierto. Sin paliativos. Una herida que ha tardado meses en cicatrizar. Porque ahora, efectivamente, parece que Berrocal ha tomado el mando. 

Y no solo por el citado fracaso continental, Estudiantes ha vagado como alma en pena por los campos de la ACB durante más de 10 jornadas, arañando tres victorias que sabían a poco, desplegando un juego mísero, sin ideas, en el que la inspiración individual ha campeado por encima de cualquier cosa. Una situación alarmante, desesperante, que puso el dedo acusador sobre la figura del técnico barcelonés.

Tachado de falto de actitud, "siempre con las manos en los bolsillos. Parece que la da igual el equipo", decían algunos; "no tiene nivel para esta liga", señalaban otros, el bueno de Berrocal se ha mantenido siempre recto, distante con los medios, poniendo tierra de por medio cuando se le preguntó por su futuro, sin pensar en tirar la toalla cuando, ante Valencia Basket, Estudiantes entró, por primera vez en la temporada, en zona de descenso, "esta victoria le da muchísimo crédito. Además hay cosas que no se ven, y es cómo trabaja, cómo prepara los partidos. Es de admirar, nos lo deja muy fácil a nosotros y se merece esta victoria, no solo como entrenador, también como persona. Sufre mucho con nosotros", palabras de Darío Brizuela después de vencer al Real Madrid. 

Y es que parece haber encontrado el camino, el equipo ha sufrido una mejora notable, seguramente ayude haber sumado al plantel jugadores de nivel como Gentile o Whittington, algo que no dependía de el entrenador, "siempre me he sentido respaldado por el equipo, que están conmigo y con el staff y se ha visto en los últimos dos partidos. Para mi es una satisfacción que los jugadores estén unidos y que me apoyen, tanto en los buenos como en los malos momentos. Todo el staff trabaja muy duro, dedicamos mucho tiempo extra que lo quitamos de disfrutar con nuestras familias, y cuando no hay una recompensa cuesta más, pero nunca hemos pensado que esto no se pudiera levantar. Lo dije hace dos semanas y lo sigo pensando, hemos dado un paso pero queda muchísimo", sentenciaba Berrocal en rueda de prensa el domingo. 

En el debe, recuperar a Edgar Vicedo y a Ludde Hakanson, dos jugadores que parecen perdidos en la causa pero que son de una importancia vital para Estudiantes. 

Josep María respira, la paciencia de los que le rodean le han permitido empezar a recoger los primeros frutos, unos frutos que, pese a ser ilusionantes, habrá que saborear con cautela, nunca se sabe donde está la manzana envenenada, y Estudiantes debe andarse con pies de plomo, aquello que no hizo Adán cuando entró en el Edén.

Un tipo tranquilo, dedicado, que pudo hacer las maletas de perder en Murcia y que ahora cuenta con el respaldo de muchos de los que, en algún momento, decidieron darle la espalda. Así es el mundo del deporte.