Movistar Estudiantes se divierte en el derbi

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Tradicionalmente, Movistar Estudiantes es un equipo que necesita divertirse para ganar. Un equipo de defensa y ataques rápidos, que si se ancla en las posesiones largas y el juego lento, sufre. Ayer, por primera vez en 4 derbis contra los "vecinitos" del sur, que dirían en el club colegial, los de Salva Maldonado se divirtieron. Lo decía el propio entrenador en la rueda de prensa posterior al partido: "contra Betis no lo logramos. Queremos ser un equipo que ofensivamente vaya de cara a canasta, pero ganar también a través de la defensa".

Ayer, en el Barclaycard Center muchos se quitaron varios pesos de encima. Tanto aficionados como jugadores de Movistar Estudiantes, se vieron aliviados tras ganar, por primera vez desde noviembre de 2014, en un derbi contra Montakit Fuenlabrada. Los jugadores dieron por fin su mejor versión en defensa ante su afición, y los aficionados vieron ganar a los suyos... y se divirtieron también. El rebote no fue una tragedia, la defensa fue muy buena en los momentos clave, y el acierto exterior surgió en los minutos importantes.

Encabezados por un genial Wilson y secundado por un serio Jaime Fernández, los ramireños sumaron la segunda. No fue el día de Jackson, que no estuvo acertado más allá de los primeros compases del partido. Sin embargo, supo mirar a sus compañeros y hacerse a un lado, sin obcecarse ni poner en peligro la victoria. El Fuenla se mostró intermitente, rindiendo bien en los primeros minutos, pero sin encontrar en ningún momento el ritmo defensivo a la línea exterior local y sin aprovechar las debilidades del contrario. El principal error  de los hombres de Jota Cuspinera, dejar disfrutar al Estu. Los 86 puntos encajados -la media es escalofriante: 84,5 puntos recibidos por partido- son un lastre contra el que es difícil luchar.

No parece muy satisfecho el entrenador fuenlabreño, e incidió en la defensa. "En la segunda pensábamos que mirándoles les íbamos a ganar". Muy disgustado, la rajada de Cuspinera en la rueda de prensa fue más allá de la cancha, y explicó que no se trata sólo de lo que se ve en la cancha: "miradas, sonrisas, una bronca... todo eso es actitud, lo que pido es que nos pongamos todos a mirarnos a la cara y sepamos qué queremos".

El desquicie de Moussa Diagne, más pendiente de las guerrillas personales y de la grada que de hacer su labor, ensució un partido que, hasta los momentos finales, había sido muy serio por su parte. Entre él y Jamar Wilson, un obrero que recuerda por momentos al bueno de Corey Brewer, decidieron un partido muy igualado hasta el último cuarto. Al base colegial, internacional por Finlandia, hay que añadirle el mérito de hacer sus 21 puntos para 23 de valoración con gastroenteritis.

La segunda victoria para el Estu aporta mucha tranquilidad a los colegiales de cara el siguiente derbi, contra el Real Madrid, que afrontarán sin presión extra. Mientras, los fuenlabreños viajarán a la cancha de Herbalife Gran Canaria. Puede que no sea el mejor momento, ya que los canarios encadenan 4 derrotas en los primeros 4 partidos tras haber ganado la Supercopa.