Otra historia

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El Polideportivo Antonio Magariños es un escenario que remite a otra época. A décadas pasadas de otro baloncesto, de americanos determinantes, pantaloncitos muy cortos y temporadas exitosas -y otras no tanto- basadas en la fuerza que tomaba Estudiantes en su hogar. La tan reclamada esencia de muchos aficionados estudiantiles, que alguno diría que no es otra cosa que querer ganar.

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En ocasiones como la del lunes y la de hace un año, estas reuniones en el Magata con su mejores galas, sirven para volver a ver lleno este pabellón histórico y para que la afición vuelva a vibrar en uno de los lugares con más sabor de nuestro baloncesto. El Magariños es otra historia.

Otra historia también es el nuevo Movistar Estudiantes. Atrás quedan las temporadas sin un plan claro en cuanto a fichajes y en cuanto a juego. El equipo de Maldonado sabe perfectamente a qué juega y conoce sus carencias -lo que no quiere decir que no se vayan a corregir-, pero también sabe solucionar malos días.

En la presentación en casa -otra historia, de hecho, diferente a la del año pasado, aunque también con victoria-, en un día en el que la mayor virtud del equipo, los triples, no entraban, supieron cambiar el juego y anotar mucho y bien de dos. Con un baloncesto sencillo a base de bloqueo y continuación y con cortes una y otra vez, se aprovecharon especialmente bien Ali Traore y Edgar Vicedo. El primero, llegado para ser referencia anotadora por dentro; el segundo, en racha en una pretemporada que parece indicar que este será su año, con nada menos que 15 puntos sin fallo. La estrella exterior, Edwin Jackson, comenzó fuerte, se diluyó, y reapareció en los momentos finales para sentenciar a un Khimki fallón, pero que hizo mucho daño por dentro y en el rebote, la gran asignatura pendiente de los de Salva Maldonado.

Todo esto, aderezado con una muy buena defensa exterior. Los "bajitos" locales estuvieron muy intensos en la pista, enseñando la mayor virtud de este Movistar Estudiantes en defensa: las manos. Mención especial en este apartado a Jaime Fernández y Jamar Wilson, el primero por secar a jugadores eminentemente más físicos que él, y el segundo por su defensa sobre el balón.

En conclusión, victoria sólida del nuevo Estudiantes ante el Khimki de Dusko Ivanovic -con coleta, esto sí que es otra historia-, a quien, a falta de su mejor hombre, le falta aún encontrar la tecla para devolver la competitividad al equipo de la región de Moscú.