La explosión de Luka Doncic

My Name Is Luka

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Su explosión esta temporada en la NBA, no es más que una consecuencia de su crecimiento personal y profesional que ha tenido a lo largo de su vida. Desde que llegó a Madrid, pasando por los mejores pabellones de Europa y aterrizando en la NBA, Luka Doncic está dejando boquiabiertos a los grandes analistas y profesionales del baloncesto en Estados Unidos. ¿Qué será lo próximo?
 

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Ya se que muchos de vosotros estáis tarareando la canción de Suzanne Vega, pero los más millennials han sabido reconocer que hablamos de otro Luka… ¡Modric! No no, seguro que metería la pata. Estamos hablando, efectivamente, de Luka Doncic. Porque el tiempo pasa tan deprisa, que a veces olvidamos los momentos tan felices que vivimos con Luka Doncic en Madrid. Porque con el esloveno en el primer equipo, el Real Madrid conquistó 3 Liga Endesa, 2 Copas Endesa, 1 Intercontinental y por supuesto una fantástica Euroliga. Aquella celebrada en Belgrado que tantas páginas nos daría para escribir y recordar. Pero Luka Doncic es mucho más. Más allá de todo lo generado en la cancha, con el 7 del Real Madrid. Sus logros maravillosos, topes e hitos históricos con la camiseta de tirantes. Porque eso es lo realmente fascinante de este esloveno que nos regaló el inicio del siglo XXI. En un baloncesto dominado por los Golden State Warriors en la NBA y el Real Madrid de Laso en Europa, un simple jugador que roza los dos metros, les haría frente a todos y saldría vencedor. ¿He dicho jugador? Quería decir persona, porque además de su faceta deportiva, hay pocas personas tan abiertas y afables como Luka Doncic.

Porque llegó a Madrid en el 2012, curiosamente ya con Pablo Laso en el primer equipo, y no hemos dejado de saber de él. Empezaba a salirse año tras año, jugando siempre con jugadores mayores que él y que – evidentemente – son más maduros. Todos los que le vieron jugar entonces, sabían que era un jugador especial y que daba los pasos necesarios para llegar a lo más alto. Se estaba preparando para llegar a un primer equipo del Real Madrid, que empezaba a conseguir hitos importantes, como volver a las finales, ganar títulos y volver a ilusionar a su afición, porque otro joven de apenas 20 años conseguía ser el mejor joven de la Euroliga. Un joven que con 23 años fue MVP en la Copa y en la Liga Endesa. Su nombre olía a NBA por todos los costados y se trataba de Nikola Mirotic. Mientras tanto, Luka Doncic seguía su preparación en las categorías inferiores, sin decir nada, sin forzar nada. Simplemente salía a la cancha a jugar con sus amigos. Porque es de lo que se trataba, competir por diversión. Porque era un niño, que siempre le veías con la sonrisa en la cara, sin conocer la presión que se le empezaba a venir encima, cuando en abril del 2015, Pablo Laso le brindó sus primeros minutos con el primer equipo del Real Madrid.

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Y es ahí cuando el joven de 16 años, tenía que demostrar todo aquello que venía propagando desde su niñez. Si, ganaba a los mayores “en el cole”, pero esto es el baloncesto profesional “chaval” y aquí te vas a dar un gran golpe de realidad. Juega 39 partidos en la temporada 2015/2016 con 11 minutos de media y sus medias son de 3 puntos. ¿Dónde están aquellos que le consideraban un talento? Pues en su segundo partido, firmó 10 puntos y 4 rebotes, en Bilbao su máxima fueron 15 puntos y 6 rebotes. Contra Manresa hizo 9 rebotes… etc. Con 16/17 años, jugando en la ACB contra jugadores de la calidad de Justin Doellman, Juan Carlos Navarro, Fernando San Emeterio, Bourousis, Campazzo, Sekulic… Sus apariciones se multiplicaban y sus números se doblaban, pero este chico seguía llevando su vida cotidiana, divirtiéndose con esto del baloncesto. Y harto de competir con los mejores jugadores de Europa, decidió ganarles. Incluso cuando en el Real Madrid se debatía quien debería sustituir al lesionado Sergio Llull, los 17/18 años de Luka Doncic hicieron el resto. Primero consiguiendo un histórico Eurobasket para su selección y posteriormente conseguir el MVP de la Liga y el de la Euroliga, para conducir a su Real Madrid a un balance de 64-19 en 83 partidos. Sin perder la sonrisa, sintiéndose querido por sus amigos, bromeando con sus compañeros e idolatrado por su afición.

El éxito se le subirá a la cabeza, ha tenido suerte, en la NBA le bajarán los humos. Frases como estas, circulaban a todas horas por las redes sociales justo el mismo año que decidió partir para Dallas. No se marchó para ganar dinero, tampoco porque quisiera ser más famoso y ganar el ansiado anillo de campeón. Se fue por el amor al juego, porque todo aquel que adore el baloncesto, tiene que pasar por la NBA. Aquella NBA donde le esperaban Trey Young, DeAndre Ayton, Marvin Bagley… Si, los mejores rookies de su generación, ¿o acaso debíamos meterle ya con los pesos pesados de la NBA? Una cosa es meterle mano a los mayores que tú en la cantera, incluso superar a los mejores jugadores de Europa porque caíste en el mejor equipo Europeo de la década. Pero amigo mío, la NBA es un campo vetado para un Rookie que además jugará en uno de los peores equipos de la competición. Pues Luka Doncic lo hizo. Otra vez más, sus números no dejaban de crecer y ya se convirtió en un American Idol, y no solo por su baloncesto, sino también por su manera de ser. Nombrado Rookie del año, como Jordan, como LeBron o como Kevin Durant. Sus números de más de 20 puntos casi 8 rebotes y 6 asistencias en su primer año, ya no se podían reconducir a la suerte. Sí, en la NBA es más fácil engordar números, pero es un rookie, sin apenas balón en sus manos, ni tiros decisivos. Sin argumentos más allá de ganar partidos y de mejorar físicamente.

Porque aún estaba – y está – mejorando. Hasta tal punto que prácticamente realiza triple doble por partido en la nueva temporada de la NBA. Que los analistas americanos coloquen a Dallas Mavericks como potencial equipo de Playoffs, mayormente porque juega el esloveno. Porque estrellas del calibre de LeBron James o Giannis Antetokoumpo o la leyenda Magic Johnson, le traten de estrella mundial y dominador de la NBA los próximos años. Y estos chicos, creo que saben de lo que hablan. Porque viendo sus números en la NBA, empiezas a pensar que en Europa, el chico ya adulto, podría haber hecho mejores números. Porque ya ha sido Mejor Jugador de una semana en la NBA, en la misma conferencia que LeBron, Harden o Kawaii Leonard. Personalmente, creo que aspira a titular del All Stars y a entrar en el mejor quinteto de la temporada. No digo el segundo o el tercero, ponérmelo en el primero, gracias. Y siempre con la sonrisa por delante, recordando sus raíces hispanas y madridistas siempre que puede. Bromeando con los jugadores de Dallas, de la misma forma que lo hacía y lo hace con los ex compañeros del Real Madrid por las redes sociales. Es imposible verlo como enemigo, incluso en aquel partido Eslovenia vs España de la semifinal del Eurobasket 2017. España perdió, pero sentí dentro de la decepción, la ilusión y la bondad que me despierta este chico desde que le conocí con 13 años.

Y el futuro solo lo sabe él. Si echamos la mirada atrás, solo vemos a un jugador que no ha cesado de mejorar. ¿El anillo, el MVP, jugar unos Juegos Olímpicos, volver al Real Madrid? Todo es posible y con Luka Doncic, hasta creíble. Pero fuera del baloncesto, es un tío feliz, que no le supera la presión, que le encanta jugar al baloncesto… como cuando tenía 13 años. Así es Luka Doncic.