Euroliga Jornada 20: Estrella Roja 65 Real Madrid 62

Caída Libre

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El Real Madrid cosechó su cuarta derrota consecutiva en Euroliga tras caer en la sala Pionir contra Estrella Roja donde los blancos no estuvieron acertados en el lanzamiento con un 34% en el tiro de campo y un 24% desde el triple. Mejores sensaciones pero mismos errores en el cómputo del juego irregular. Sin tiempo para la reflexión mañana se juegan mantener la segunda plaza contra Armani Milán. 

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El Real Madrid volvía a jugar. Es una mala época para los aficionados madridistas debido a las malas sensaciones que ofrece el conjunto madridista desde el mes de febrero. Cada partido y cada derrota es como un tachón enorme en la noble e incuestionable leyenda creada por Pablo Laso como protagonista. Los buenos aficionados lo sufren en cada partido incapaces de ofrecer más allá que su aliento en la cancha o por la televisión. Lo sufren muchas veces abatidos y con la cabeza gacha buscando soluciones más allá que desmantelar una plantilla que lo ha ganado todo en los últimos diez años. Ellos sufren y los jugadores también. Y Pablo Laso el primero, aquel que aúpan en los títulos, olvidan en las victorias y zarandean en las derrotas. Pero además, en sólo 48 horas, hemos podido comprobar que el amplio número de derrotas consecutivas, ha provocado las faltas de respeto y los insultos por el entrenador que ha conseguido que muchos de ellos, se asomen al baloncesto y tengan fotos de sus logros en sus avatares de redes sociales. El Real Madrid volvía a jugar y esta vez, su rival era Estrella Roja.

En otras ocasiones, os hablaría del potencial del rival, de sus rachas o de su clasificación. Pero la actual racha del Real Madrid, 1-7 desde Febrero (sin contar la Copa del Rey) nos hace mirarnos al ombligo y buscar una reacción estrictamente personal. Es decir, buscar un asentamiento mental y psíquico y una calma necesaria pero enormemente imposible de conseguir sin finalizar la temporada o dar por inalcanzables los objetivos marcados. Y como ya hemos dicho en las últimas ocho crónicas, lo primero que debiese recuperar los blancos es su identidad y no dañar más su imagen. Wiliiams-Goss, Abalde, Hanga, Yabusele y Tavares, iniciaron partido en el Real Madrid contra Estrella Roja en la mítica sala Pionir de Belgrado. El primer cuarto nos enseñó algo que ya vimos en la primera parte contra Baskonia, competitividad. Y es que los blancos produjeron hasta 22 tiros a canasta, cuando la media por cuarto suele ser unos 16 o 17 por cuarto. ¿Porqué creo que es una buena noticia? Porque uno de los grandes miedos del equipo blanco viene siendo el intentar los tiros. Ahora bien, es cierto que el acierto ya era otra cosa y tuvieron que esperar casi tres minutos para anotar su primera canasta. Y eso produjo un nuevo marcador bajo de 8-5 para Estrella Roja en el minuto 5. Porque los lanzamientos no eran acertados, no estuvieron mal tirados, pero no tuvieron fortuna y acabaron el cuarto con un desastroso 32% de acierto en el tiro y un demoledor 1/9 en el triple. La buena noticia era la defensa. El Real Madrid apenas dejó en 16 puntos anotados a Estrella Roja, 10 de ellos desde el tiro libre que provocó nada menos que un 23% en tiros de campo para los serbios. Aún así, 16-15 ventaja para Estrella Roja al final del primer cuarto. Pero claro, el Real Madrid seguía sumido en su crisis ofensiva a no tener a ningún jugador destacado más allá de su pareja de centers Tavares y Poirier.

Tenemos todos claro que, en esta mala racha, las partes positivas habituales habían caído drásticamente y, sin embargo, las negativas no mejoraban. De ahí que todo lo positivo que pudimos encontrar (anímicamente) en el Real Madrid durante el primer cuarto, se viniese abajo en el segundo. Y es que el Real Madrid promedia un 34% desde el triple y ayer, en el segundo cuarto, realizó un 3/11 con un 0/5 de Rudy Fernández que tuvo al menos 3 lanzamientos sin defensor. Nadie puede durar del alto porcentaje del mallorquín en esos lanzamientos. Y por otro lado, el Real Madrid promedia 13 pérdidas de balón y solo en el segundo cuarto, cayeron 7 pérdidas. Y eso que la sonrisa del enfermo se dejó entrever entre la pírrica anotación del segundo cuarto con un parcial de 8-11 en 5 minutos que dejaba un cálido 24-26 en el minuto 16 de partido. Pero la gran acumulación de errores triples y de pérdidas de balón sumieron a los blancos en el caos. Porque desde ese triple sin defensa de Llull, pasamos a un parcial local de 11-2 para llegar al descanso con un peligroso 35-28 para Estrella Roja. Peligroso no tanto por el resultado, sino por los 28 puntos anotados por el Real Madrid en la primera parte. Algo que, desgraciadamente, nos estamos acostumbrando en ver al equipo madridista en esta fea racha de resultados. Sirva como ejemplo, los 26 y 25 puntos que el Real Madrid anotaba en el 3º y 4º cuarto en el duelo contra Olympiacos que se jugó apenas 34 días.

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El maldito triple volvió a apagar los sufridos corazones del aficionado blanco que vio como su equipo lanzaba 11 triples por sólo 4 intentos de dos puntos. Ya os habréis dado cuenta de que no soy muy amigo de los triples en el baloncesto. Y como viene siendo habitual, ningún jugador madridista llegaba a las dobles cifras en puntos ni valoración. Decepción realmente, porque no me cansaré de decir que los 15 o 16 jugadores de esta plantilla son ganadores y por encima de ellos, está su entrenador. Miren Wikipedia si no me creen. Y desde la zona intentó el Real Madrid revertir con calma el marcador, pero su calma se convertía en ansiedad cuando también aparecieron en los fallos Heurtel, Abalde y Yabusele, jugadores llamados a ser aportaciones ofensivas de un equipo con el mejor juego interior de Europa. Pero al menos el equipo blanco empezó a funcionar. A tirones, con los típicos golpes a la espalda del reproductor electrónico de turno hasta un 37-34 en el minuto 24, es decir, permitieron solo 2 puntos en cuatro minutos. Pero la batería o la energía se marchaba por algún otro conducto y un nuevo parcial de 5-0 dejaba un +8 para Estrella Roja y apenas 34 puntos del Real Madrid en 25 minutos de juego. Pero los continuos golpes o acelerones defensivos volvieron a secar la ofensiva serbia y los blancos, aunque a tirones, volvían a ponerse a tiro de ganar el partido con 42-42 roto por un tiro libre de Davidovac que dejaba un esperanzador 43-42 para Estrella Roja al final del tercer cuarto. Permitirme que el partido se perdía en ataque (14 puntos anotados) pero se ganaba en defensa (8 puntos recibidos). Ya ni siquiera mirábamos el 0/6 en triples del tercer cuarto o las apenas 2 pérdidas de balón. Mirábamos con ilusión el resultado, esperando volver a dejar al rival por debajo de los 10 puntos anotados.

Parecía ser la única manera de ganar (desde febrero) en Belgrado. Iguales a 45 en el minuto 31 y 50-48 en el minuto 33 de partido. Ahora la anotación aparecía entre dos equipos incapaces de llegar a 20 puntos por cuarto. Estrella Roja encontró una manera de superar la defensa cansada del Real Madrid y volver a estirar el marcador hasta el 57-50 del minuto 34 de partido. Parcial de 14-8 en esos 6 minutos y quizás, con el actual Real Madrid, podríamos hablar de un parcial definitivo. Pero el enfermo no quiso dejarse ir, no quiso un borrón más en su inmaculada película deportiva y con dos triples consecutivos - sí, dos y consecutivos – los blancos volvieron a sonreír hasta el 57-56 del minuto 37. Lo que pasó después es bien sabido por el habitual arbitraje de Euroliga que “favoreció” los intereses balcánicos con acciones que causaron tiros libres de personales ofensivas que dejaron un 63-56 con apenas 60 segundos de juego. Y de nuevo, el triple aportó un 2-6 de parcial hasta el 65-62 y un triple descompensado por previa falta recibida por Llull que no pudo entrar y fomentó la cuarta derrota europea consecutiva del Real Madrid y que agudiza una crisis de resultados, que solo una victoria puede calmar. Pero eso llegará cuando se toque fondo y, por la salud y sentimientos de jugadores, entrenadores y buenos aficionados, esperemos que esa noche haya sido en Belgrado.