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El Real Madrid consigue su décima copa de Europa de Baloncesto

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La décima ya está en Madrid!! Tras vencer en un durísimo partido al Fenerbahce de Obradovic, el Real Madrid vuelve a reinar en Europa en un gran partido donde las estrellas fueron los pívots Trey Thompkins con 18 de valoración y Edy Tavares con 15. Fabien Causeur fue el mejor de los blancos con 17 puntos y 21 de valoración donde Luka Doncic, fue envestido como MVP. Segunda euroliga de Pablo Laso en su cuarta final, en siete años.

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Corría el 9 de agosto del 2017 cuando un mal apoyo en la rodilla izquierda de Sergio Llull, hacía saltar por los aires los planes de la temporada que Pablo Laso había establecido para afrontar tres grandes competiciones en los próximos diez meses. Las ilusiones de aficionados madridistas, deseosos de volver a llegar a una Final Four, se desvanecían de igual manera que luchar por el resto de los títulos. No era una excusa, era una realidad. A pesar de las continuas heridas, tropezones y malos momentos, el Real Madrid consigue, no sin mucho esfuerzo, llegar a Belgrado con las mismas opciones que el resto de rivales tras haber recuperado a la mayoría de sus lesionados. Tras la proeza de vencer al CSKA de Moscú el pasado viernes, tocaba olvidarse de celebraciones y volver a equiparse, para luchar por el nuevo objetivo, la décima Copa de Europa. Y enfrente nos esperaba el Fenerbahce de Obradovic, actual campeón, finalista en los tres últimos años y cuarto año consecutivo disputando la final a cuatro. El reto era superlativo, pero el corazón de este equipo es irrompible, “solo pueden pasar cosas buenas”.

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A diferencia del duelo de semifinales, Pablo Laso decidió modificar el quinteto titular, dando entrada a Fabien Causeur en el puesto de Jeff Taylor, quizás porque el quinteto turco, no contaba con un excelente tirador, puesto que Wanamaker es más jugador de penetraciones y podría ser mejor defendido por Facu Campazzo que volvía a salir en el quinteto titular, aunque nuevamente, su participación fuese efímera. Al ser una gran final, ambos equipos estuvieron tímidos en sus primeras acciones, tanto es así, que solo Luka Doncic era capaz de anotar puntos en los primeros cinco minutos por parte del Real Madrid, volviéndose a echar al equipo a la espalda, de igual manera que hizo en toda la temporada. Por parte de Fenerbahce, Ahmet Duverioglu, con sus 6 puntos, dominaba la zona superando a Gustavo Ayón, muy desacertado en el partido de ayer. De igual manera que en la semifinal, al Real Madrid le costaba entrar en juego y solo acciones aisladas de Luka Doncic, permitían a los blancos mantenerse en partido 6-11 en el minuto 5. Preocupaban más los 5 puntos de Kalinic que los 6 de Duverioglu, ya que el serbio era defendido por Doncic, al cual llevaba a la zona donde era superior. Pero el Real Madrid no se ponía nervioso, confiaba en su defensa, con 0 puntos de Wanamaker y 0 de Vesely, aunque este Fenerbahce tiene la grandeza de no confiar su estilo en un solo jugador. De igual forma que en el Real Madrid, donde hasta 10 jugadores tuvieron minutos en el primer cuarto. Un primer cuarto diferente al del pasado viernes, con un frio 37% en tiros de dos puntos, pero muy enchufados desde el triple 4/5, que propició que los blancos hicieran la goma y liderasen un parcial de 12-4 en cuatro minutos para mandar por primera vez en la final. Fenerbahce no conseguía dar la réplica pese a su 50% en tiros de campo 5 rebotes y 5 asistencias, pero el acierto en el triple por parte del Real Madrid, decidió el primer cuarto 21-17, tras un enorme parcial de 15-6 en 5 minutos.

La segunda unidad del Fenerbahce, nos dejó un equipo mucho mas intenso en defensa, con la salida de Datome y Mohamed, pero el equipo de Obradovic seguía sin encontrar armas en ataque y los contrataques del Real Madrid, reforzaban el parcial de 4-0 de inicio que se solapaba al 19-6 en 7 minutos y provocaba el primer enfado del técnico serbio. Fenerbahce necesitaba un revulsivo, diferente a los esperados Wanamaker o Vesely, y lo encontró en el italiano Nicolo Melli, quien con 7 puntos consecutivos, lidero la remontada del equipo turco a volver a meterse en el partido, mientras los blancos, daban la vuelta a la hoja de ruta, anotando desde la zona y errando los lanzamientos triples. Tanto Rudy Fernández y Sergio Llull, cogieron el testigo de Luka Doncic en el segundo cuarto, para lograr lo más difícil, mantenerse por delante en el marcador, en el primer arreón del Fenerbahce en el segundo cuarto. El arreón turco comenzó de la manera esperada, subiendo la intensidad en defensa, admitida por el trío arbitral, que en contrapartida, no tenían el mismo tacto en el otro aro, lo que provocaron el aliento en el marcador de Fenerbahce 29-28, todavía para el Real Madrid, en el minuto 15. Diré que no me molestaba mucho el resultado, debido a que solo Melli y sus 9 puntos en 5 minutos, destacaban dentro de un equipo lleno de estrellas, donde Wanamaker y Vesely, llegaban con escasos 5 puntos anotados al descanso. Claro que Fenerbahce podría ganar un partido con tan bajo nivel de sus estrellas, pero seguro que le costaría mucho menos si el americano y el checo, estuviesen en sus números habituales. El Real Madrid por su parte, había conseguido mejorar su % en tiros de dos puntos, mientras que comprobó la escasa necesidad de lanzar triples debido a su 1/4 conseguido en este segundo cuarto. No era problema, el Real Madrid seguía anotando en cada acción, mientras que solo Nicolo Melli apuntaba 11 puntos en este cuarto, junto a los 5 de Kostas Sloukas, conseguían 16 de los 23 puntos de Fenerbahce en el segundo cuarto. El Real Madrid conseguía en cambio 17 puntos, pero seguía en partido, enchufados en defensa y acertados en ataque, lo que le dejaba a tiro de Fenerbahce, 38-40 para los turcos al descanso. Un 50% en tiros de campo, 12 rebotes y 8 asistencias, eran buenos números ante un Fenerbahce que no se sentía a gusto en cancha.

Es difícil explicaros, como puedo hablar bien de la primera parte del Real Madrid, cuando el máximo anotador del equipo era Doncic con 6 puntos y ninguno superaba los 10 de valoración. Es sencillamente una final, y aunque se intente, es complicado destacar cuando tu funcionalidad suponía en entorpecer el juego de Fenerbahce y llevar el partido a tu terreno. Me sorprendía la salida en el quinteto del tercer cuarto, de Fabien Causeur. La explicación era clara, la salida de Kostas Sloukas de inicio en Fenerbahce, me pedía a un jugador más intenso en su defensa de lo que podría aportar el escolta francés. Nuevamente, como el viernes y durante toda la temporada, Pablo Laso volvió a darme una lección de baloncesto, en el partido de anoche. Sloukas se quedó en los mismos 7 puntos que había conseguido en la primera parte con la defensa de Fabien Causeur que en su defensa, anotaba los 5 primeros puntos del Real Madrid para devolver la ventaja a los blancos. Parcial de 7-0 en solo dos minutos que volvió a callar los gritos de los más de 10000 aficionados turcos que veían atónitos una nueva lección defensiva del Real Madrid. Sí los rusos del CSKA anotaban 10 puntos en todo el tercer cuarto del viernes, anoche eran 15 los puntos conseguidos en el mismo periodo por Fenerbahce. Es que el partido mantenía el mismo guion, con los puntos de Nicolo Melli, que llegaba a los 16 al final del tercer cuarto, mientras Wanamaker llegaba a los 8, pero siendo 4 en tiros libres. Ello mantenía el 52-50 del minuto 25, roto por un triple de Luka Doncic, que empezaba a hornear su MVP de la final. Pero no del todo era el mismo guion. Puesto que esta vez sí, hubo más jugadores implicados para el relanzamiento del Real Madrid con un enorme Fabien Causeur, capaz de anotar 12 puntos en el tercer cuarto con un 3/4 en tiros de campo y 4/4 en tiros libres. Por fin el galo, conseguía demostrar el motivo de su fichaje y tuvo que ser en la gran final de la Euroliga. El talento de Caseur, volvió a dar otro empujón al resultado consiguiendo un parcial de 11-5 en cinco minutos, para cerrar el cuarto en 63-55 para el Real Madrid. No dejaba de ser curioso, los 63 puntos anotados por el Real Madrid con un 51% en tiros de campo, donde solo Causeur con 15 puntos, había superado la decena de puntos pero ya eran tres jugadores los que superaban los 10 puntos de valoración. Em Fenerbahce sucedía más de lo mismo, pero seguía Zelko Obradovic, que sus estrellas apareciesen ya que Wanamaker se quedaba en 8 puntos, Vesely en 3 mientras qe Datome y Mohamed, estaban desaparecidos.

Pero estábamos en una final y lo mismo sucedía en el Real Madrid, escenificado en la presencia de Sergio Llull desquiciado con 5 puntos en 12 minutos, con 5 faltas cometidas y -4 en valoración. O los 4 puntos de Gustavo Ayón o los 3 de Anthony Randolph. Las estrellas del Real Madrid no estaban apareciendo y por tanto era muy necesario, una victoria de equipo para terminar levantando el trofeo. Precisamente, la cuarta falta personal de Sergio Llull y el bastión de mando recogido por Nicolo Melli, volvió a meter el miedo en el cuerpo a los aficionados madridistas. Con todo lo que había costado llegar hasta aquí, la vuelta del mejor Sergio Llull al equipo, nos encontrábamos nuevamente con el miedo en el cuerpo, ante el actual campeón de Europa, pero esta vez, con un título en juego. Todo ello junto un parcial de 3-6 en 3 minutos, donde Nicolo Melli volvía a hacer daño. El italiano acabaría el partido con 28 puntos y 6 rebotes, 27 de valoración siendo el mejor de largo, del equipo turco. Pero el MVP de la Euroliga, volvió a aparecer para liderar – una vez más – al Real Madrid con 6 puntos casi consecutivos para liderar un parcial que cerraba un triple de Jaycee Carroll, colocando el 71-61 en el minuto 34. Eran los momentos mas calientes del partido, donde Fenerbahce buscaba desesperadamente acciones rápidas buscando el mayor número de puntos en tan poco espacio de tiempo. Pero a diferencia de lo esperado, quienes tiraban del Real Madrid no eran sus aleros, sino sus pívots. El trabajo realizado por Edy Tavares en el último cuarto, fue fundamental para cambiar cualquier intento de ataque del Fenerbahce. El caboverdiano terminó con 8 puntos y 5 rebotes, pero fue fundamental en la faceta defensiva, secando a Jan Vesely. La final se apagaba y el Real Madrid acariciaba el título, pese no encontrarse ya con Sergio Llull eliminado con faltas y con un presionado Luka Doncic, incapaz de absorber el juego de su equipo. Pese a ello, Tavares y un sensacional Trey Thompkins, mantenían a flote al Real Madrid pese al enésimo estirón de Fenerbahce, colocando el 80-71 en el minuto 39. La copa parecía tener dueño, pero el baloncesto es tan mágico que Fenerbahce peleó hasta el final colocando un parcial de 1-7 en 40 segundos, colocando el 81-78 a falta de 18 segundos.

Fue entonces cuando ocurrió aquella jugada que solo está preparada para héroes, una jugada que encumbra a jugadores y dejarán su firma en el recuerdo de la décima copa de Europa para el Real Madrid. Con 71-68 y apenas 18.8 segundos para el final del partido, Fabien Causeur falla los dos tiros libres a su disposición, pero recordando – en menor medida – a Michael Jordan en la Final de la NBA de 1998 o Ricky Brown en la recopa de 1991, Trey Thompkins apareció de la nada para recoger el rebote ofensivo y anotar la canasta ganadora, a la que me he adjudicado llamarla “the shot”. Finalmente, y con mucho sufrimiento, el Real Madrid logró llevarse la victoria y conquistar una nueva copa de Europa. La décima, tan ansiada por todos los que seguimos y amamos a este equipo, que ha sufrido mucho y demasiado y que se ha llevado el mayor regalo posible. Aquí la tenéis madridistas, la copa de la vida, la décima, es vuestra.