Euroliga Jornada 15: Fenerbahce 65 Real Madrid 63

Datome nos quita la ilusión

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Un canastón final de Datome, quiebra las esperanzas del Real Madrid, de terminar como líder, la primera vuelta de la Euroliga. Los blancos llegaron a estar 57-63 a falta de dos minutos, en un feo partido de ambos equipos. Rudy Fernández fue el máximo anotador de un Real Madrid, que termina la primera vuelta como segundo clasificado, con un maravilloso balance de 12-3, cinco victorias por encima del octavo puesto.

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Era la primera parte de mi pequeño “fin de semana de baloncesto” Enfrentarse en apenas 48 horas con los dos últimos finalistas de la Euroliga y la Liga Endesa, además de ser una exigente prueba, correspondía un bonito regalo para todos aquellos aficionados del buen basket, con tres de los mejores equipos de toda Europa, enfrentándose en época navideña. Porque es lo que tiene llevar una buena clasificación y conocer de antemano, que son partidos de liga regular. Lo máximo que habría en juego, es la satisfacción de sentirte superior a tu rival por un tiempo. Y nuestro primer plato, era la repetición de la pasada final de la Euroliga jugada hace 7 meses en Belgrado, con la feliz consecución de la décima Euroliga conseguida por el Real Madrid. Pero en la tarde de ayer, Estambul recibía a los campeones de Europa, deseosos de desquitarse mínimamente de aquella derrota y con un Fenerbahce en un estado de forma sensacional, con 13 victorias en 14 partidos y siendo, junto al Real Madrid, el único conjunto capaz de tener una diferencia en el más-menos, superior a +100.

Son los dos máximos anotadores de la competición. Solo Anadolu Efes, Olimpiacos y CSKA, han sido capaces de tumbarles esta temporada. Por tanto esperaba un partido tremendo, espectacular, muy igualado, donde los 24 profesionales que saltasen a la cancha, ofrecerían un gran espectáculo al mundo baloncesto. Quizás por ello, suele ocurrir, que cuando esperas con ansía algo, te termina decepcionando. He escuchado a muchos aficionados madridistas, quejarse de que el equipo no defiende y que por tanto, recibe muchos puntos. Pero permitirme que prefiera perder 95-93 que 65-63. En el quinteto para este partido, Pablo Laso me sorprendió al colocar de inicio a Jaycee Carroll de escolta, acompañando a Sergio Llull, Gabriel Deck, Anthony Randolph y Gustavo Ayón. Quizás el de Wyoming, hubiese podido ser un mejor revulsivo en el segundo cuarto, en vez que de inicio. Pero rápidamente, debíamos dejar el debate para otro momento, puesto que, en 3 minutos, Fenerbahce con 3 mates, había colocado un claro 8-2 de parcial en 3 minutos, contra un Real Madrid, donde Sergio Llull sufría la asfixiante defensa de Bobby Dixon, que terminó desquiciando al base menorquín, a la postre expulsado en el tercer cuarto. Afortunadamente, el Real Madrid respondía con el acierto de Randolph para reducir el tanteo hasta el 11-10 del minuto 6. Pero en cuatro minutos, llegó el derrumbe blanco. Tampoco es que estuviera haciendo un gran partido Fenerbahce – 1/5 en triples en el primer cuarto – pero únicamente con Vesely – 9 puntos – y Datome – 7 tantos – conseguían mas puntos que todo el Real Madrid. Solo un mate tremendo de Randolph por encima de Vesely, fue la aportación madridista en un parcial desfavorable de 11-2 en 4 minutos que dejaba tocado a los jugadores de Pablo Laso al término del primer cuarto, 22-12.

El escaso 33% en tiros de campo, lógicamente emborronaba los 4 rebotes 3 asistencias y 2 robos de balón, del primer cuarto de los jugadores madridistas. Curiosamente, solo Randolph y Carroll, con sendos dúplica de triples, anotaban por parte blanca. Todo tendría a mejorar en el segundo cuarto, pero con mayor dificultad, contra el líder, en su cancha y con un -10 en el marcador. Además, había que solucionar ese 33% en el tiro y el inicio del cuarto, no ayudó mucho, puesto ya se habían señalado hasta 5 faltas personales – 3 al Real Madrid – en apenas dos minutos de cuarto y con un 22-12 en el marcador. Menos mal, que tampoco Fenerbahce encontraba aro con facilidad, tanto que realizó un pírrico 25% en tiros de campo en el segundo cuarto. Era por tanto, un gran momento para reaccionar, y el Real Madrid volvió a hacerlo desde el triple. Un 4/5 en triples en el segundo cuarto, hacía renacer al Real Madrid en ataque, y empezaba a confiar en su defensa. El parcial en esos 3 minutos, era un 5-13, con 3/3 en triples que colocaba ya un más normal 27-25 todavía para Fenerbahce, en el minuto 15. Ahora, con Campazzo y Rudy a la cabeza, el partido cambió en intensidad, puesto que como advertimos anteriormente, a los turcos les costaba anotar. El problema en el Real Madrid, es que su desventaja del primer cuarto, le costaba seguir arañando punto por minuto al partido y su 41% de acierto al descanso, seguía siendo un peso muy grande que se estaba trayendo desde el inicio del partido. Con todo ello, llegábamos al descanso con un Real Madrid devolviendo el parcial del primer cuarto y dejando el partido igualado 32-32 al final de los primeros 20 minutos.

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Era la mejor noticia posible, tras haber encestado 32 puntos con un 41% de acierto, ante el subcampeón de Europa, en 20 minutos. Todo parecía haber quedado en un susto y la segunda parte solo se podía mejorar. Además, Campazzo Rudy Randolph y Carroll, parecían animados de cara al aro, consiguiendo 26 tantos. Solo esperábamos la reacción de Llull y Ayón que se fueron sin anotar al descanso. Pero desgraciadamente, la segunda parte no comenzó con alegrías para el Real Madrid, puesto que Ayón cometía dos faltas personales en ataque en dos minutos y Sergio Llull seguía viéndose superado por Dixon. Hasta 4 rebotes ofensivos, lograron los turcos en este tercer cuarto, tres de ellos en el comienzo del mismo. A pesar de ello, y a cuentagotas, los puntos iban llegando al marcador con un 4-4 de parcial en 5 minutos de juego del tercer cuarto. Por cierto, siendo Ayón el protagonista de los cuatro puntos madridistas, que pese a su gran defensa – 36% de Fenerbahce en 25 minutos – seguía sin dar fe de ser el único equipo en rozar los 90 tantos cada noche. Gustavo Ayón, en su afán de callarme la boca, conseguía 8 tantos y 5 rebotes en este cuarto para liderar al Real Madrid, nuevamente romo en ataque en el tercer cuarto. Sorprendentemente, Sergio Llull anotaba su única canasta en el minuto 28, para poner al Real Madrid por delante en el marcador, por primera vez, prácticamente desde el salto inicial, 41-42 minuto 28. Lo que pasó después fue una terrible pérdida de concentración en el Real Madrid. Primero con una técnica a Laso y posteriormente, con otra a Sergio Llull que tuvo que abandonar el encuentro. Ante tal circunstancia, un 7-2 de parcial en esos dos minutos, pudo dar al traste con la mejoría madridista, que terminaba nuevamente por debajo, el tercer cuarto, 48-44. Seguían siendo números feos, los conseguidos por el Real Madrid en el partido. 44 puntos y 44% de acierto en 30 minutos, con 8 de los 12 puntos anotados, en el tercer cuarto, por un único jugador. A pesar de todo ello, el Real Madrid se encontraba a tiro del Fenerbahce.

Qué bien le vino al Real Madrid, el descanso entre cuartos. La concentración regresó a los hombres de Pablo Laso desde el inicio y con Fabien Causeur y Jaycee Carroll ejerciendo de bases, el Real Madrid encontró el camino de cara al aro. Fenerbahce por su cuenta, solo contaba con el talento de Bobby Dixon que anotaba 7 puntos en 3 minutos para dar réplica al buen comienzo blanco. Un parcial de 9-19, volvía a colocar a los blancos por delante en el marcador, 57-63 en el minuto 36, con Edy Tavares haciéndose dueño y señor de la zona y un espectacular Rudy Fernández y su 4/5 en triples. Exactamente, el Real Madrid había resurgido anotando más puntos en estos 6 minutos, que en todo primer y tercer cuarto. Ahora nos damos cuenta, de lo importante que es anotar y acercarse siempre a tus medias de la temporada. El partido parecía estar controlado. A los 12 puntos de Rudy, había que juntar los 11 de Randolph y sus 5 rebotes y los 11 de Carroll. Pero quien había cambiado el encuentro, fue Facundo Campazzo. Solo necesito de 7 puntos con 3 rebotes 6 asistencias y 4 robos de balón para liderar a un equipo muerto, a la posible victoria. Pero Fenerbahce, no estaba muerto. Un equipo no juega una final de Euroliga y es líder de esa misma competición, sin tener buenos jugadores. Y en apenas dos minutos, cambió todo el partido. Con 57-63 en el marcador, los turcos llegaron muy vivos al tramo final del encuentro con un 5-0 de parcial y 14 segundos por jugar. La suerte, que muchas veces es aliada del Real Madrid, esta vez le fue arrebatada. La flecha indicaba que el último balón peleado en la zona, era posesión para Fenerbahce. Y en esos 14 segundos, un genial Luigi Datome se marchó de la defensa de Rudy Fernández para conseguir la canasta final y la victoria para el Fenerbahce, que es más líder de la competición.

Podemos usar las dos vertientes. El Real Madrid, pierde un partido que ganaba por 5 a falta de dos minutos, o que el Fenerbahce se lleva el partido, ganando en el último segundo tras ir ganando por 12 en el segundo cuarto. Fuera lo que fuese, el Real Madrid cayó derrotado en la última jugada del partido, habiendo anotado 63 puntos, con un 37% de acierto en el tiro, eso sí, permitiendo 11 rebotes ofensivos. La parte positiva, acabar la primera vuelta segundo en la clasificación y con sensaciones positivas, de repetir en 2019, los éxitos que nos dio la Euroliga en 2018.