El difícil rol de Álex Suárez

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Algunos llegaron a cifrar su traspaso en 300.000 euros. El Madrid que lo había ganado todo entre mayo y junio de 2015, el equipo del triplete, compraba al Joventut a uno de esos jugadores que todo club grande busca tener. Álex Suárez cumplía con el perfil de joven del que mucho se habla, con gran proyección y un interesante futuro por delante.

Al finalizar la temporada 2015/16, el club de la Concha Espina se hacía con los servicios de un ala-pívot que, según el mismo declaraba, tuvo siempre como referente a Jorge Garbajosa. Con el de Mahón no había plan a corto plazo, sino que se buscaba una cesión inmediata para que regresara pasado un año algo más curtido. En la plantilla ganalotodo de Laso no existía hueco para una pieza cuyos números no habían sido tan fuertes en Badalona como su proyección y su potencial. Así que lo enviaron cedido a Bilbao. Allí, aumentó su presencia en pista pero redujo sus prestaciones.

"Ha sido una temporada complicada. Empecé con un poco más de protagonismo y podría haber jugado más. Pero acabo satisfecho. Me quedo con los entrenamientos, los partidos que he jugado y lo que he podido aprender al lado de jugadores como Raül López, Mumbrú o Hervelle", señalaba en julio pasado, recién acabada su etapa en tierras vascas.

Un mes después, sin haber cumplido los 23 años, el Real Madrid decidía no complicarse la vida y optar por Álex Suárez para apuntalar su plantilla. En una temporada tan larga, con una Euroliga de 30 partidos sólo de Fase Regular y donde si las cosas te salen bien en todas las competiciones te puedes ir a los 80 partidos, es necesario tener muchos efectivos.

Sin embargo, en el trasfondo de toda esta operación aparecía el hecho de que Álex Suárez llegaba al Madrid principalmente para a ser empleado como quinto cupo, como comodín en caso de lesiones o ausencias de alguno de los otros cuatro cupos del plantel merengue.

Lo difícil que era hacerse un hueco en la rotación de Laso en 2015 se antoja casi imposible para Suárez en 2016. El juego interior, de lo más poderoso de Europa, no le reserva espacio con Ayón, Hunter, Reyes y compañía por delante. Como ala-pívot, con Thompkins, Taylor y Nocioni tampoco le ponen sencillo nada. Y si apuramos, como alero, Rudy, Carroll e incluso Doncic cuando aparece por esa posición, le cierran igualmente la rotación.

Aprender

Afortunadamente para Suárez, el curso va a ser largo y se le verá más veces en el banquillo. Es joven y un curso en el Madrid, en este Madrid, puede ser ciertamente más provechoso que otros planes. Labor de aprendizaje.

No obstante, y más en un jugador de 23 años, lo que se quiere es jugar. Y de eso, Suárez en el Madrid muy poquito. Dos partidos en Liga Endesa son su única hoja de servicios hasta el momento. Y en ambas apariciones, el partido estaba sentenciado y el dorsal 36 aparecía en los minutos donde no se jugaba nada. Ante el Tecnyconta Zaragoza estuvo 5:27 minutos para 2 puntos, 2 rebotes y 3 de valoración. Contra el Iberostar Tenerife, apenas 3 minutos y nada reseñable. Oficialmente, esos han sido sus servicios hasta ahora con el Real Madrid.

Frente al Tenerife, con todo decidido, Laso se volvía al banquillo y le pedía atención a Suárez. El vitoriano parecía que le explicaba alguna jugada, algún movimiento, pero no se decidía a llamarlo a filas. Cuando lo hizo, Suárez pisó pista con poco margen de actuación por delante. Lanzó mal un triple, una de las facetas donde sobresales desde sus 206 centímetros. Y hasta ahí.

La baja de Rudy le había permitido se inscrito en el duelo matutino. La ventaja holgada del Madrid, le situó sobre el parqué. Parece que van a tener que darse estos dos baremos a la vez, lesiones y marcadores cómodos, si queremos ver a Suárez con el 36 a la espalda más allá de la rueda de calentamiento.

Al joven ala-pívot le queda la esperanza de que con trabajo y aprendizaje, puede ver más oportunidades. Eso y que con Laso nada es fijo y definitivo. Slaughter no jugó nada de septiembre a diciembre de 2014 y luego se convirtió en puntal defensivo.  Situaciones, jugadores y contextos diferentes, sí, pero…