EA7 Emporio Armani, el único superviviente italiano

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La Copa de Europa, en su completa acepción, es algo que no se le ha dado mal al Olimpia de Milano, uno de los clubes más potentes del Viejo Continente en los años 80, cuando el baloncesto italiano vivía una época de gloria, de  éxtasis, de triunfo. Tal era el reclamo del pallacanestro que fue uno de los primeros destinos de estrellas de la NBA que buscaban acabar sus días como profesionales. El mejor ejemplo de todo ello es Bob McAdoo, que después de ganar dos veces el anillo con los Lakers (1982 y 1985) aterrizó en la ciudad del Duomo para sellar un par de Copas de Europa, las Euroligas del siglo XXI. Lo hizo en los años 1986 y 1988. Eran los días en los que la canasta europea se teñía en muchas ocasiones de los colores de la bandera italiana.

El mítico McAdoo no es el único ilustre de una entidad que contó en sus filas con históricos como Mike D’Antoni y que a las Copas de Europa de los 80 debía añadir otra más conquistada cuando todo estaba en ciernes, en aquellos lejanísimos 60 (1966). Tres Recopas, dos Korac y una Intercontinental completan el pack de la laureadísima escuadra. Por todo ello, por su peso y por la vigencia de su historia, el Emporio Armani ha tenido mucho ganado a la hora de disponer de una plaza segura en esta nueva Euroliga. A pesar de que sus últimos años en la competición no han visto más que algún pase a cuartos de final, ninguna Final Four y demasiadas decepciones, los milaneses se han mantenido siempre a flote dentro de un deporte de la canasta italiano que ha visto desintegrarse, degradarse o directamente desaparecer a la mayoría de sus planteles míticos. En Milán resistieron y ese aguante se trasladó a la Euroliga 2016/17. Nadie más que ellos representan a Italia, de momento, en la máxima competición europea.

Lo agradecieron los de la ciudad de la moda con una puesta en escena espectacular. Con 2-0 de balance, incluida una victoria apurada y dramática sobre el Maccabi en la jornada inaugural, el Emporio Armani empezaba el camino para recuperar su prestigio en Europa.

Para el duelo contra el  Madrid ambos equipos llegan con 2-1 de balance, derrotados los blancos en casa contra e Baskonia y los de Repesa a domicilio ante el Olympiacos.

 

Un equipo, en todas las líneas

Repesa, un técnico al que muchos señalan porque tiene más nombre que méritos deportivos, dispone de una formación bastante compensada y equilibrada, algo indispensable para aspirar a algo en una Euroliga que va  penalizar mucho los errores. Sin ser ni mucho menos favorito al título, el Emporio Armani tiene madera de sobra para volver a repetir su techo en los últimos años: los cuartos de final.

El nombre lo ostentan  Hickman y Gentile, aunque un viejo conocido de la ACB como Simon, potencia exterior, y el serbio Macvan han disputado más minutos que ellos. Si bien Hickman fue el MVP d de la jornada 1, los números hablan por sí solos: ningún jugador del Emporio Armani está entre los cinco primeros de las clasificaciones generales en cualquier apartado estadístico de la competición. A eso se le llama equipo.

Raduljica y Zoran Dragic son parte imprescindible de una rotación en la que también tiene presencia, aunque menos impacto en cuanto a números ofensivos, Jamel Mclean, un alero estadounidense con buena experiencia en Bélgica y Alemania.

Awudu Abass, que debutó en la Euroliga con el Cantú en la temporada 2012-13, es uno de los bases más esperanzadores del baloncesto europeo. Cuerpo de alero (2 metros) y 23 años, llega a Milán este curso para aprender al lado del propio Hickman, otra de las pesadillas del Real Madrid en esa final de la Euroliga 2014, que precisamente se jugó en Milán. Entonces Hickman jugaba para el Maccabi y se fue hasta los 18 puntos.

Los blancos vuelven al Mediolanum Forum, la escena del horror de 2014. Ante ellos, el Armani Milano, pero con alguna cara conocida de aquellos días. Y no precisamente amable en el recuerdo.