Sergio Rodríguez abandona la NBA para jugar en el CSKA de Moscú

La magia hecha ilusión

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Sergio Rodríguez vuelve a Europa tras su fallido segundo intento de brillar en la NBA. Ahora en el CSKA de Moscú será el jugador mejor pagado de Europa e intentará recuperar sus expectativas personales y profesionales. Vuelve la magia a Europa pero sus trucos ya han sido descubiertos.

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Sergio Rodríguez, nuestro “chachito de mi vida” ha decidido volver a Europa tras su segundo paso efímero por la NBA. Pero curiosamente ha decidido aceptar una oferta diferente a aquella que le pusiese haber realizado el Real Madrid, antaño equipo de sus amores. Porque desde bien pequeño siempre había querido vestir esta camiseta y “asistir al poste a Arvydas Sabonis con la camiseta del Real Madrid”. Era su club favorito, algo que tanto irritó a la afición del Movistar Estudiantes, equipo al que acunó en su cantera y le dio la oportunidad de debutar en la Liga Endesa. Pero en el año 2010 tuvo la oportunidad de su vida de jugar en el Real Madrid, de ser feliz, de conseguir objetivos en forma de títulos y recuperar la ilusión de este juego llamado baloncesto que tantas alegrías le dio desde pequeño en su ciudad natal, La Laguna, donde nacieron los buenos y las buenas…

Pero 6 años después y nuevamente por culpa del temido crecimiento salarial de las franquicias de la NBA, Sergio Rodríguez decidió – según propias declaraciones – hacer más caso a su cabeza que a su corazón y poner rumbo a Estados Unidos. Daba igual el club y el dinero, el sueño de Chacho Rodríguez de volver a disfrutar del baloncesto en la NBA, se había cumplido. Podemos analizar si el destino o el salario real, podría indicar mas o menos estancia o mejor o peores retribuciones económicas para todo un MVP de la Euroliga de 2015. Sergio reflexionó mucho durante dos o tres días la posibilidad de cambiar su Madrid por la NBA. Reflexionó mucho como indicó en un comunicado tras encontrarse en una situación envidiable tras la temporada 2015/2016. Personalmente, Sergio Rodríguez acertó con el cambio. Fue enviado a Philadelphia teniendo uno de los salarios más elevados anuales que se le pueden dar a un jugador europeo en su primer año de regreso a la mejor liga del mundo. La plantilla de Philadelphia no optaría al título, pero contaba con una relación de jóvenes jugadores con mucha ilusión de mejorar en su carrera y con un Chacho dispuesto a disparar su número de asistencias.

Todo este cambio provocó una legión de aficionados madridistas molestos por la decisión del tinerfeño de abandonar la nave madridista en su mejor momento para enrolarse de nuevo en una franquicia americana, sin pensar ni un solo momento en el crecimiento personal y profesional del jugador de 30 años, recién casado y con ganas de seguir divirtiéndose haciendo lo que más le gusta, jugar en la misma competición que su ídolo Michael Jordan. Compartir minutos en cancha con Joel Embid, futura estrella mundial de este deporte y disputar partidos contra LeBron James, Khawaii Leonard, Kevin Durant o Stephen Curry. Ojalá le saliese buenos números, buenos minutos y pudiese comprobar donde podría estar su futuro, tal vez próximo a compartir equipo con estas estrellas y pelear, ¿porque no?, por conseguir el anillo de campeón de la NBA. Muchos aficionados madridistas entendieron esto último buscando alguna extraña comparación con Pau Gasol o en menor medida, Nikola Mirotic, otro exjugador madridista que decidió apostar por jugar en la mejor liga del mundo pese a tener una buena experiencia en el Real Madrid. Todas las aguas volvieron a su cauce y con todos los ojos puestos en Philadelphia esperando volver a ver la magia del Chacho dentro de la NBA una vez más.

Pero su experiencia en los Sixers no mejoraría en demasiada sus números conquistados en la primera etapa. Paso de 15 a 22 minutos, de 4 a 7 puntos y de 3 a 5 asistencias. Pero no fueron números suficientes para que la gerencia de Philadelphia le considerase un jugador más importante en la rotación y para que tampoco le renovasen el contrato de 8 millones de dólares con el que el jugador tinerfeño disfrutó la pasada temporada. Tampoco en la agencia libre, iniciada el pasado 1 de julio parecía tener muchas expectativas de conseguir un buen contrato para sus habilidades. Fue entonces cuando varios clubes europeos del mayor nivel competitivo como CSKA Moscú y Fenerbahce se lanzaron a por su fichaje, ofertando salarios tipos a su mayor y mejor presupuesto. Mientras tanto, el Real Madrid se mantenía al acecho sabedor de no molestar a Sergio en su decisión de disputar la NBA, pero abiertos a mantener una negociación para una posible vuelta al club blanco siempre que la aventura NBA del chacho se diese por finalizada. Pero quizás la suculenta oferta del CSKA y la poca previsión madridista – si se confirma la venta de Draper y la vuelta de Campazzo, se consideraba cerrada la posición de base – hicieron pensar al canario y a su agente, aceptar la oferta rusa.

Pero la magia del chacho se convirtió en ilusión. Ya muchos han conocido el secreto de su éxito. Se fue a la NBA con 18 años porque es un loco del baloncesto y no podía perder esa oportunidad. Volvió a Europa en busca de asentarse en uno de los mejores clubes de Europa. Tildando de madridismo y convirtiéndose en pilar fundamental de un equipo que, con Felipe Reyes, Sergio Llull, Rudy Fernández y en menor medida Niko Mirotic, hicieron grande al Real Madrid durante años. Una nueva oportunidad se le abría a Sergio para demostrar en la NBA lo que no le habían permitido hacer con anterioridad. Pero no fructífero la segunda etapa americana y ha decidido volver a Europa en busca de su protagonismo personal. Es verdad, todos lo haríamos, ¿Por qué no? Nos gusta el baloncesto, hacer felices a nuestros compañeros y enamorar a nuestra afición. Además, hacer tu trabajo preferido cada año con mejoras ostensibles de salario y en las plazas más importantes del viejo continente para seguir consiguiendo sumar tu historial de títulos. Pero personalmente, evitaría hacer declaraciones, afirmaciones o cartas de despedida que pudiesen tomarse hasta emotivas. Emociones que pueden confundir, como la magia. La magia que tan bien demuestra en la cancha pero que convierte en ilusión cuando se encuentra fuera de ella.

No considero, ni consideraré justas, posibles acusaciones de aficionados madridistas a Sergio Rodríguez tras haber tomado una decisión estrictamente personal y profesional. Buscándose un mejor futuro para él y su familia. Nosotros haríamos lo mismo, no os equivoquéis. Tenéis el mejor trabajo posible, disfrutáis haciéndolo y queréis llegar a lo más alto, no solo profesional sino también económico. Pero no por ello tildamos de forzar relaciones inexistentes, de buscar armonía en un público que te tilda de héroe, de mago, de estrella. Igualmente considero nefastas las contestaciones de periodistas especializados en baloncesto a los aficionados madridistas quejosos con la actuación del chacho. Y es que amigos míos, no habéis vivido esa época de 6 años. Todo aficionado madridista que haya vivido desde el primer día de la trayectoria deportiva del Chacho Rodríguez en el Real Madrid conoce perfectamente el legado dejado en el WiZink Center. Entenderé perfectamente las sensaciones de los aficionados madridistas que observen a Sergio Rodríguez jugando con otra camiseta en Europa cuando llegue la visita de CSKA el próximo 19 de octubre.

Algunos pitarán, otros aplaudirán y otros mantendrán la indiferencia. Cada uno mostrará su opinión que le merece esta situación que se ha planteado este verano. Se buscarán comparaciones con el detalle de Sergio Llull de hacer oídos sordos a la NBA. O la renovación a sus 37 años de Felipe Reyes con ganas de seguir ayudando al club de sus amores. O el deseo de Rudy Fernández de ser importante en la NBA y mostrándose orgulloso de continuar en el Real Madrid como reconocido madridista que es. Podemos mirar más allá en jugadores que están en la NBA como Serge Ibaka u otros deseosos de mejorar en su futuro como Marcus Slaughter o Tremmell Darden. No está muy claro cuáles serán las sensaciones de Sergio Rodríguez. Tampoco el verdadero motivo de dejar la NBA, volver a Europa y ni siquiera preguntar al Real Madrid. Se nos escapan muchas cosas, pero las pocas que sí conozco, me han animado a realizar este texto. Lo que sí parece claro, es que, para los aficionados del Real Madrid, se ha perdido la magia. Cuando descubres el truco, ya la ilusión se termina perdiendo.