Liga Endesa Jornada 12: Café Candelas Breogán 84 Real Madrid 71

La otra cara de la moneda

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La obsesión con el triple y el desacierto en los dos cuartos centrales del Real Madrid, provocan una dolorosa derrota ante el colista de la Liga Endesa, que fue muy superior y que llegó a tener hasta un 70% en el triple al descanso. El Real Madrid "anotador" dio paso a uno muy diferente, donde ningún jugador se mantuvo en sus números habituales. Los blancos conocieron, la otra cara de la moneda.

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El Real Madrid ha demostrado ser un equipo constante. Acostumbra a meter 80 puntos y conseguir hasta 100 puntos de valoración. No importa quien esté de baja o lesionado, tal y como pudimos comprobar la temporada pasada. La batuta de Pablo Laso ha sido siempre la misma en los años que lleva entrenando al equipo blanco y son de esos pocos entrenadores, que no se fijan en el cuadro rival para mostrar sus armas. Como de una saga de películas se tratase, la trama casi siempre es el mismo, pero hay días en los que nada sale bien y no funciona absolutamente nada. El Real Madrid se enfrentó esta tarde al Cafés Candelas Breogán como previa de la doble semana de Euroliga y como resacón de la dulce y apabullante victoria ante el FC Barcelona del pasado jueves. No es por desmerecer al equipo gallego, pero los partidos de Euroliga, han generado algo más de expectación entre los seguidores blancos, que un partido ante el farolillo rojo de la competición, quien solo había conseguido 2 victorias en 11 encuentros. Pero los equipos están ocupados por personas y los partidos han de jugarse para demostrar que el actual campeón de Europa, es mejor que el actual colista de la Liga Endesa.

En esta jornada, era Facundo Campazzo quien tomaba su merecido partido de descanso, tras la vuelta de Sergio Llull a las canchas. Junto al argentino, Gustavo Ayón, Anthony Randolph y Rudy Fernández, se quedaron en Madrid. Por tanto, el quinteto blanco para la jornada de hoy era el compuesto por Sergio Llull, Fabien Causeur, Santi Yusta, Trey Thompkins y Edy Tavares. El comienzo del partido fue bastante igualado, con el Real Madrid dominando el marcador, gracias al tamaño de Edy Tavares, quien contaba con 4 puntos y 4 rebotes en la mitad del primer cuarto, ante un Café Candelas Breogán, que buscaba en su base, Cvetkovic su mejor arma. 8 puntos anotados por el serbio, lideraban al equipo gallego para colocarse por delante en el marcador 10-9 minuto 5. En el Real Madrid, era Trey Thomkins quien aportaba en anotación junto a Edy Tavares, demostrando la buena racha en la que se encuentra el jugador nacido en el estado de Georgia. Hasta el final del primer cuarto, el acierto en ambos equipos, fue fundamental para que ambas plantillas terminasen por encima del 50% en el tiro. Un primer cuarto que terminaba con ventaja madridista 20-21. Un buen primer cuarto, donde todos los titulares madridistas consiguieron anotar y con un Tavares dominador, 6 puntos y 4 rebotes, dejando a las claras que podría ser el rey de la zona. Pero este Real Madrid de las rotaciones, dejaba una pequeñísima duda a resolver en el segundo cuarto. Quién sería el segundo base, el papel de Prepelic y comprobar el estado físico de Ognjen Kuzmic tras su parón de más de un mes.

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La respuesta vino pocos minutos después, con Melwin Pantzar como segundo base y Tavares manteniéndose como interior. Deck y Carroll ejercerían como anotadores en un quinteto algo falto de presencia ofensiva. Precisamente presencia, era lo que ofreció Café Candelas Breogán en el comienzo del segundo cuarto, y como si de un equipo de Euroliga se refiere, asfixió el ataque madridista y a base de triples, logró marcharse en el marcador 34-27 en el minuto 14. Así es, un 14-6 de parcial en apenas 4 minutos, con 4/4 en triples, 3 de ellos de Salva Arco quien alimentaba a la afición del equipo gallego que veía como Pablo Laso, solicitaba un tiempo muerto. En apenas cuatro minutos, Laso tuvo que recomponer su quinteto, realizando hasta cuatro movimientos diferentes al que inició el segundo acto. A todo esto, la diferencia en el marcador, venía a través de la enorme intensidad defensiva del cuadro lucense que el Real Madrid no pudo ni siquiera acercarse y por supuesto al 6/6 en triples del cuadro local por el 0/6 del conjunto madrileño en 15 minutos de juego. De la nada, el conjunto gallego volvía al ritmo anotador del primer cuarto, manteniendo el 50% en tiros de campo al descanso y un impresionante 7/10 en triples, 5/8 en este cuarto. En cambio, el Real Madrid anotaba por cuenta gotas, no ya solo por el inexistente acierto en el triple donde Sergio Llull y Trey Thompkins sumaban un 0/6 al descanso, dato que aprovechaba el cuadro lucense para, a través del contrataque, originar un 11-7 en 5 minutos y llegar al descanso con un increíble 45-34. Increíble, solo porque hablamos del colista ante el campeón, puesto que viendo el partido el resultado era bastante justo. Café Candelas Breogán, motivado por el acierto exterior, conseguían buenos ataques que terminaban mayormente en canastas bajo el aro, mientras el Real Madrid se perdía en el 0/10 desde el triple, por el 7/10 de su rival. Jugando a ser matemáticos, si los lucenses hubiesen fallado algún triple más y el Madrid hubiese anotado alguno, el resultado sería más igualado.

Era la otra cara de la moneda en el baloncesto actual. El Real Madrid tenía más rebote y las mismas asistencias y pérdidas que su rival. Incluso su valoración – 42-44 - era mejor, pero en el baloncesto gana quien encesta más y sorprendentemente, los blancos se veían reflejado por el inmenso partido que cuajaba el Cafés Candelas Breogán. Una pesadilla. Eso era lo que los aficionados y jugadores madridistas debían pensar. La segunda parte debería darle ventaja a los blancos que contaban con más calidad. Pero lo bonito del baloncesto, es hacer trizas lo habitual y lo esperado. El sueco Johan Löfberg anotaba dos triples consecutivos ante el asombro de todo el mundo, para dejar un muy delicado 53-38 en el minuto 22, un 8-2 de parcial en dos minutos. El acierto triplista gallego empezaba a sonrojar el 0/11 del Real Madrid hasta que Jaycee Carroll conseguía el primero de ellos, 23 minutos después del inicio del partido. Fueron esos minutos en los que el Real Madrid de Pablo Laso, se vino abajo. Seguía intentando reaccionar a base de triples, puesto fueron 5 intentos de tres puntos, por solo siete lanzamientos de dos. Nada que hacer, y su acierto aun fue inferior. Un 4/12 en el tercer cuarto, sumado al 4/17 del segundo cuarto, sumaba un 8/29 en 20 minutos, es decir, un pírrico 27% en tiros de campo. A todo esto, el acierto de Cafés Candelas Breogán, empezaba a limitarse, pero seguían ampliando diferencias hasta el 62-46 del minuto 27. El Real Madrid bajó los brazos puesto no les entraba nada y eso lo aprovecharon los lucenses para conseguir un parcial de 8-1 para cerrar el tercer cuarto, con un escandaloso 70-47. Ahora sí que la victoria se le antojaba imposible para el Real Madrid donde ningún jugador superaba los 8 puntos anotados, con 47 puntos y solo 53 de valoración. Los gallegos en cambio, con solo 10 jugadores en su roster, todos los jugadores habían anotado.

El 10/20 de Breogán en triples, chocaba con el 1/15 de los blancos en 30 minutos, pero no era una excusa real para la enorme actuación local en el partido, que dejaron sin ideas a Pablo Laso y su equipo. Fue tarde y con un -26 en el marcador, donde vimos una pequeña recuperación madridista, que conseguía encontrar el acierto desde el triple que tanto se le había negado durante el partido. Parcial de 14-24, donde los blancos consiguieron llegar a ponerse a menos de 10 puntos, en este partido irreal jugado por el Real Madrid. La recuperación de Prepelic que terminaba con 14 puntos – 9 en el último cuarto – y el fin del desacierto en el triple de Llull – 2/15 – en los dos últimos dos partidos fueron las mejores noticias de un Real Madrid que maquilló tanto sus estadísticas que se quedaron a solo un punto en valoración, a 13 en el marcador y mucho más atrás en sensaciones de un Cafés Candelas Breogán que fue infinitamente superior a su rival, y que por apenas 40 minutos, le dio al Real Madrid su peor medicina, encontrarse en el otro lado de la moneda.