Euroliga Jornada 17 khimki Moscú 78 Real Madrid 95

Llenos de magia

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Sexta victoria consecutiva del Real Madrid en la Euroliga en una demostración en conjunto, que asombraba a sus aficionados e hipnotizaba al Khimki Moscú que buscaba en su mejor arma, Shved, despertar del letargo que le provocó los de Pablo Laso. Gran partido de Tavares con 11 puntos y 8 rebotes. El Real Madrid, mantiene la 4ª plaza de la clasificación.
 

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Nada por aquí, nada por allá. Desde pequeños siempre nos ha llamado la atención aquellos trucos de magia que nos ofrecían todo tipo de ilusionistas. Encontrar tu carta elegida, sacar un conejo de la chistera o hacer desaparecer a una persona metiéndole en una caja. Nunca descubrimos como lo hacían, les cambiábamos las barajas, el tipo de sombrero o les colocábamos un baúl, mucho más pequeña. Pero daba igual, el número de magia resultaba igualmente maravilloso ante los ojos absortos del público asistente. Durante el último mes, este Real Madrid nos está ilusionando con su juego. Fuera de resultados y de rachas, nadie se puede quejar del juego en equipo de este Real Madrid, entrenado por Pablo Laso. Nos deja sorprendido ese 50% de acierto en tiros de campo y esos más de 30 rebotes y 20 asistencias por partido. Porque nadie esperaba que un equipo que cuenta, con tres lesionados que fueron titulares en la pasada final de copa ACB y un recién llegado que tuvo su mejor temporada el año pasado, sigan funcionando igual que con toda la plantilla sana y activa. En la tarde de ayer, el rival era el Khimki Moscú, equipo peligroso que ya ganó en Madrid en la primera vuelta y que contaba con el máximo anotador de la Euroliga, Alexey Shved, para liderar a un gran equipo que ocupaba la 7ª posición con 9-7 de balance, a una sola victoria del Real Madrid.

Nuevamente “el mago” Pablo Laso, volvió a colocar a su quinteto habitual, concediendo la llave de la defensa al chaval de 20 años Santi Yusta. Personalmente, me pillaba por sorpresa que el torrejonero, fuese el elegido por Pablo Laso para defender a las grandes estrellas del equipo contrario y que ayer fue la sombra de Shved en cancha. Y vaya si lo consiguió el canterano, dejando al ruso en 7 puntos en el primer cuarto, pero con malos porcentajes en el tiro y ya dos pérdidas de balón. Pero este Madrid decidió desde el primer minuto hipnotizar a su rival y volverle loco a base de trucos y más trucos de magia, imposibles de resolver para el ojo humano. Con Facundo Campazzo como maestro de ceremonias – 5 puntos y 3 asistencias en el primer cuarto – el Real Madrid ya estaba dejando claro que no iba a esperar al final para llevarse el encuentro. Asistencias que engordaba los números de un asentado Edy Tavares que aprovechaba de manera espectacular con 7 puntos sin fallo. En un abrir y cerrar de ojos, el mago ya había realizado su primer truco y empezaba a marcharse en el marcador cuando en el minuto 5 el marcador ya reflejaba un claro 9-17 para el Real Madrid. Quería el Khimki dar la réplica a los blancos, pero la intensa defensa madridista – liderada por Walter Tavares – provocaba al equipo ruso a buscar sin acierto, lanzamientos muy lejanos. Basta con decir, que los primeros puntos de los locales, vinieron de 3 triples conseguidos en 5 minutos. Después de aquello, un horrible 0/6 desde más allá de la línea, les dejaba sin ideas. Mientras, el Real Madrid, seguía ilusionando a sus aficionados, consiguiendo un 62% en tiros de campo con 9 rebotes y 8 asistencias. A los mandos de Facundo Campazzo, también aparecería Fabien Causeur, que empieza a recuperar sensaciones consiguiendo 8 puntos en el cuarto gracias a su velocidad y buenas internadas al aro. Los blancos eran un ciclón en ataque, pero además era un muro en defensa con 7 de sus 9 rebotes conseguidos por Tavares (4) y Thompkins (3). Pablo Laso había hipnotizado a Georgios Bartzokas siendo efectivos en ataque e intensos en defensa para dejar un claro 17-26 al final del primer cuarto.

Diez minutos tardó el Khimki en desperezarse del sueño forzado por el Real Madrid para conseguir un 5-1 de parcial en dos minutos y volver a ajustar el partido. Pero ante tal cambio de circunstancias del partido, los blancos volvieron a reaccionar desde la defensa, no permitiendo tiros fáciles del cuadro ruso y esperar – sin desesperación – su primera canasta en juego tras 3 minutos del segundo cuarto. Nuevamente el mismo truco pilló por sorpresa a los locales, 0-12 de parcial en 2 minutos colocaba el 22-39 en el minuto 15 para un Real Madrid que seguía despegando destellos de magia por el partido. Había estado 3 minutos sin anotar, y ahora estaba dejando seco tres minutos más al Khimki que tuvo que volver a recurrir a Alexey Shved para intentar meter la pelota por el aro. Porque nadie en el cuadro local veía aro y “el mentalista” Felipe Reyes leía las mentes de los contrarios y conseguía cazar hasta 6 rebotes y 2 asistencias en el segundo cuarto casi sin despeinarse. A diferencia del primer cuarto, el Khimki no despertaba, su 11/30 en tiros de campo al descanso, lo decía todo. Su estrella Shved solo pudo conseguir 3 puntos y Bartzokas veía como se le escapaba el partido tras recibir un 0-16 de parcial en menos de 4 minutos que dejaba prácticamente sentenciado el encuentro 22-43 en el minuto 17. ¿Cómo lo había hecho el Real Madrid? Eran distintos jugadores al primer cuarto, pero usando los mismos trucos. A los 8 puntos de Causeur en el primer cuarto, Doncic sumo otros 7 en el segundo. Los 6 de Thompkins en el primero, eran los 6 de Taylor en el segundo y los 7 que sumó Tavares al principio, los repitió Jaycee Carroll en el segundo periodo. ¿Dónde estaba el truco? Como buenos magos que son, no nos lo contaran nunca. Pero si tildamos de heroicidad el juego del Real Madrid con sus lesiones, algo parecido es verle jugar cada cuarto con jugadores distintos, pero con el mismo acierto. Porque los magos eran otros, pero los trucos, los mismos, de ahí el parcial que seguía creciendo hasta el 3-20 en 5 minutos de juego. Demasiado tarde despertaba nuevamente el Khimki que se veía al descanso 31-51 abajo, con un 37% de acierto en el tiro por un 50% del Real Madrid, que dominaba todas las particularidades del partido, con 51 puntos anotados, pero ningún jugador por encima de los 8 puntos.

El paso por los vestuarios, hizo reaccionar al Khimki que no quería volver a caer en los poderes mentales que el Real Madrid le había provocado en la primera parte. Nuevamente volvieron a estar acertados con un 5-2 de parcial en el primer minuto de juego. Igual que en el segundo cuarto, parecía que el Real Madrid podría dormirse en su juego, sin ver aro y notando como su espectacular porcentaje en el lanzamiento iba descendiendo poco a poco. Pero de poco importa anotar, si ahora tocaba realizar un nuevo truco, en este caso defensivo, con la muralla Walter Tavares de ilusionista. En 3 minutos se quedarían sin anotar los rusos por culpa de la intimidación del pívot caboverdiano que consiguió 4 puntos 4 rebotes y 1 tapón en el tercer cuarto. La baja aportación de ambos equipos se notaba con el 39-56 en el minuto 25, solo un 8-5 de parcial en 5 minutos, exiguo para esta gran competición, pero suficiente para un Real Madrid que seguía mandando cómodamente en el marcador. Todo el peso de la anotación de Khimki, recaía lógicamente en Alexey Shved que conseguía 11 de los 18 puntos de su equipo en el tercer cuarto, pero con un 4/9 en tiros de campo. No deja de ser curioso, que el base ruso lanzase hasta 23 veces a canasta en el partido, el 37% de los tiros de su equipo. Pero a falta de puntos, buena era la intimidación en defensa de Walter Tavares, sin permitir tiros fáciles de un muy solo Shved. Empezaba por tanto a bajar los brazos el Khimki Moscú que no veía respuesta a cada golpe de acierto del Real Madrid, sin destacar ningún jugador siendo Tavares y Causeur los únicos jugadores madridistas que anotasen dobles dígitos en ya 30 minutos de juego. Pero el cuadro de Pablo Laso, seguía regalándonos trucos de magia porque, pese a sus 16 puntos anotados, conseguía mantener un 49% en tiros de campo. Lo más importante, viendo el cariz que tomaba el partido, era observar, que ningún madridista superaba los 20 minutos disputados.

Ya el último cuarto, nos dejó tiempo para disfrutar de los malabares y de acciones increíbles para deleite de los aficionados y el nuevo protagonista blanco era un inspirado Rudy Fernández que nos regaló un 4/4 en triples en este periodo. Un cansado Shved no podía contrarrestar al maravilloso partido madridista y se quedó con 23 puntos 4 asistencias y 3 robos, pero con 9/22 en tiros de campo y 5 pérdidas de balón en 30 minutos. Un parcial muy anotador 29-28 para terminar el partido y donde los blancos parecían guardarse nuevos trucos para próximos partidos. 95 puntos, 40 rebotes, 23 asistencias y 120 de valoración, sin ningún jugador superlativo, toda una victoria en conjunto. Con actuaciones destacadas de Tavares – 11 puntos y 8 rebotes – de Causeur  - 11 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias – de Doncic - 10  puntos 4 rebotes 4 asistencias – de Felipe – 7 puntos y 7 rebotes – de Thompkins – 8 puntos y 6 rebotes – de Campazzo  - 8 puntos 7 asistencias – y de Rudy con 16 puntos y Carroll con 10 puntos. Todos ofreciendo su papel, su truco de magia particular, dejando hipnotizados a los jugadores del Khimki que solo anotó 49 puntos en 3 cuartos, y que nada pudo hacer ante el selecto club de magos que son los jugadores de Pablo Laso, que consiguen su sexta victoria consecutiva en la Euroliga y que, como buen mago, nunca nos contarán sus trucos.