Liga Endesa Jornada 24 REAL MADRID 76 - FC BARCELONA 75

Llull rescata al Real Madrid

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Un nuevo clásico muy disputado se jugó en el WiZink Center donde el Real Madrid fue de más a menos que anotó 47 puntos en la primera parte y solamente 29 puntos en la segunda. El FC Barcelona consiguió llevar el partido a su estilo de juego donde primó el escaso acierto en la segunda parte hasta que apareció Sergio Llull dentro de los seis últimos segundos para conceder una nueva victoria más para el Real Madrid en Liga Endesa y una nueva hazaña más para escribir un libro inagotable.

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El cuarto clásico de la temporada llegaba al WiZink Center. No llegaba el Real Madrid en plena forma tras haber cedido en los tres últimos partidos de liga jugados. Mientras que el Barcelona seguía en su incierta temporada obligado de victorias pese a su deficiente estilo de juego. Pero un clásico es un clásico. Desde Pobla FM lo hemos repetido siempre, nunca miréis clasificaciones, momentos de forma o estilos. Un Real Madrid Barcelona es un partido distinto donde todo comienza en el salto inicial y termina en el bocinazo final. Y este clásico iba a ser de esos con un Real Madrid de más a menos, desinflándose con el paso de los minutos y que tuvo que solucionar nuevamente y sabemos que no será la última, Sergio Llull. El Real Madrid fue superior en la primera parte anotando 47 puntos y un desastre en la segunda anotando escasamente 29 puntos.

Dicho y hecho, el FC Barcelona cuajó una enorme defensa sobre Sergio Llull que bloqueaba cualquier acción que intentaba el base menorquín. Ese hecho se vio reflejado en el 7-15 inicial favorable al equipo blaugrana con un dominador Ante Tomic en la zona y un Brad Oleson que volvía por sus fueros para ser de los destacados en un nuevo clásico. Por parte del Real Madrid solo Jonas Maciulis era capaz de conseguir puntos mientras que el resto de jugadores apenas podían lanzar a canasta. El Real Madrid reaccionaba de la mano de Sergio Llull y de Gustavo Ayón que con cuatro puntos consecutivos conseguía un parcial de 12-6 para dejar el resultado en 19-21 en el minuto 8. Los blancos empezaban a sacudirse el dominio catalán que no era capaz de aprovecharse de sus 11 rebotes – 4 en ataque – motivado por su desacierto en el tiro sobre todo en el triple – 2/8 – y un 46% en tiros de campo. Se llegaba al final del primer cuarto con empate 23-23 con un gran parcial por parte del Real Madrid de 16-8 en 5 minutos que preveía el despertar del juego blanco. Un 66% en tiros de campo paliaba el defecto de la amplia diferencia reboteadora a favor del FC Barcelona. Los 9 puntos iniciales de Jonas Maciulis se cumplimentaban con los 6 de Sergio Llull que denotaba las ganas que tenía de tirar del carro madridista en partidos tan importantes como puede resultar un clásico. Personalmente, otros jugadores como Ayón y Randolph tuvieron menor importancia de la deseada en el primer cuarto sin apenas acometer hacia el aro.


Dos pérdidas de balón del Real Madrid acompañado de un parcial de 0-5 en dos minutos, obligaba a Pablo Laso a colocar en pista a Luka Doncic en un partido importante para incorporar, dentro de su todavía corta carrera, un nuevo hito importante dentro de un clásico. Se le esperaba con ganas dentro del WiZink Center donde el joven de Lubjiana podría destacar nuevamente por encima del resto. Lo habéis adivinado, con la salida de Doncic el Real Madrid jugaba sus mejores minutos del partido. No sería un cuarto muy anotador pero sus 5 rebotes y 3 asistencias devolvería al Real Madrid la ventaja en el marcador, algo que ya no cambiaria hasta el descanso. Un mate de Jaycee Carroll infligía al FC Barcelona un parcial de 13-4 en 4 minutos poniendo en franquicia al Real Madrid 36-32 en el minuto 16. El éxtasis aparecía por primera vez en las gargantas de los 12500 espectadores que llenaban el WiZink Center. Continuaba siendo un martillo pilón el Real Madrid en ataque aprovechándose de los méritos de Luka Doncic y los rebotes de Othello Hunter, que él solo conseguía (7) en el segundo cuarto, más rebotes que el Real Madrid (4) en el primero. Los 6 puntos consecutivos convertidos por Alexander Vezenkov era la única aportación ofensiva de un Barcelona que veía como el Real Madrid corría la pista como un ciclón anotando en cada posesión y que dejo su marca registrada en la última jugada del cuarto con un contraataque de Luka Doncic convertido con una nueva mandarina sobre la bocina de Sergio Llull para colocar la máxima diferencia en el marcador 47-36 al descanso. 24-13 de parcial en el segundo cuarto, 24-8 en 8 minutos u 11-6 en 4 minutos fueron los parciales de un Real Madrid que desarbolaba al FC Barcelona en cada acción del segundo cuarto jugando al estilo más reconocido, correr y anotar. El 59% en tiros de campo acompañado del 55% en triples seguía siendo el motor del equipo blanco que dejaba sin efecto el dominio blaugrana en el rebote. Los puntos de Carroll y Hunter al ritmo de Luka Doncic era la respuesta a la amplia diferencia del Real Madrid al descanso ante un FC Barcelona que había perdido el control del juego que le había dado grandes ventajas en la primera parte con la entrada de la segunda unidad.

Pero dentro de un clásico, la lógica no existe. Los partidos no terminan hasta el bocinazo final y el Real Madrid lo pudo sufrir en sus carnes en la segunda parte. Nuevamente el estilo lento y organizado del nuevo FC Barcelona detuvo el arsenal ofensivo del Real Madrid que vio como el club blaugrana aportaba un parcial de 4-11 en 5 minutos para nuevamente igualar al máximo el encuentro. Comenzaba una sequía madridista en el lanzamiento que sería de un 6/15 para anotar unos atípicos 15 puntos en el tercer cuarto. El Barcelona despertaba de la mano de Víctor Claver con 5 puntos y Stratos Perperoglu con 8 puntos casi consecutivos, acercaba nuevamente al FC Barcelona en el marcador – 59-57 – minuto 29. Solo Sergio Llull aportaba en la ofensiva madridista consiguiendo 14 puntos aunque con malos porcentajes de tiro. Terminaba el tercer cuarto con ventaja del Real Madrid 62-57 que dejaba unas sensaciones extrañas con apenas 15 puntos viendo como se diluía la ventaja conseguida en el segundo cuarto. Faltaban entonces 10 minutos en un partido loco y completamente nuevo, con un desaparecido Tyresse Rice que solo contaba con 3 puntos – 1/13 en tiros – y los 9 puntos y 8 rebotes de Ante Tomic en el Barcelona, mientras que en el Real Madrid parecía que solo Sergio Llull podría echarse al equipo a las espaldas a la espera de los próximos minutos de unos acertados Othello Hunter y Luka Doncic en el segundo cuarto.


El partido se emborronó en el comienzo del último cuarto donde “el cazador” Othello Hunter ejercía su trabajo sucio debajo de los tableros que no conseguían su objetivo dejando un escaso parcial de 3-2 en cuatro minutos, impropio de un Real Madrid – Barcelona. Lógicamente era el resultado y el partido donde más a gusto se encuentra el FC Barcelona viendo como su rival era incapaz de anotar. Tan raro parecía el encuentro que a falta de 4 minutos para acabar el clásico, se detuvo el encuentro para homenajear a un “sudado” Felipe Reyes por convertirse como máximo reboteador  - 4293 rebotes – de la Liga Endesa. Un dato más a sumar a una autentica leyenda, no solo del Real Madrid sino del baloncesto español. Desde este humilde artículo, mi reconocimiento al capitán del Real Madrid. Pero el partido continuaba y – sin sumar los minutos del parón – 5 minutos después conseguía el Real Madrid anotar con 5 puntos consecutivos de Jaycee Carroll que otra vez mas, sacaba su ametralladora en un clásico con 14 puntos y 4 rebotes. Pero un nuevo descontrol madridista fue aprovechado por el FC Barcelona para conseguir un parcial de 6-10 para colocarse a un solo punto 72-71 en el minuto 39. Una canasta de Tomic contestada con otra de Randolph dejaba el resultado en 74-73 a falta de 20 segundos. En la jugada de ataque, Ante Tomic parecía sacarse la espinita contra el Real Madrid – 14 puntos 8 rebotes y 4 asistencias – para anotar uno de sus ganchos y darle la victoria al FC Barcelona 74-75 a falta de solo 6 segundos. Pero lo que quizás no sabía el FC Barcelona, el público del WiZink Center y los comentaristas televisivos, es que faltaba el momento Llull. Y dentro de esos 6 segundos, Llull recibe el balón y con la defensa asfixiante de Brad Oleson consiguió hacer una entrada a canasta terminando con un fade away final que dio la victoria al Real Madrid en el clásico demostrando que es un jugador sobrehumano, casi extraterrestre.

Una canasta que no por repetitiva, deja de ser una obra de arte para poner el lazo a un clásico que como hemos dicho al principio, no entiende de rachas, pero quizás si de superhéroes.