Miedo Escénico

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El Real Madrid perdió la imbatibilidad en la Liga Endesa contra el Barcelona en un partido donde los blancos no entraron nunca en el mismo.
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El FC Barcelona venció al Real Madrid 85-75 en partido correspondiente a la 7ª Jornada de la Liga Endesa. Los blancos llegaban al clásico con la intención de dar un puñetazo en la mesa a su más directo rival que contaba con las bajas de Víctor Claver y Justin Doellman que se juntaban a las ya conocidas de Pau Ribas, Juan Carlos Navarro y Shane Lawal. Todo en la previa hacía presagiar una cómoda victoria madridista como así hacía ver sorprendentemente el entrenador blaugrana Georgios  Bartzokas que le daba el papel de favorito al equipo de Pablo Laso. El gran objetivo de los blancos debía ser parar a Tyresse Rice y Ante Tomic, que siempre que ha jugado contra los blancos ha demostrado su calidad consiguiendo 14 puntos y 7 rebotes de media. El Real Madrid se preparaba para asaltar una de las canchas más inasequible de toda Europa y que más miedo escénico produce. Pero nada de lo que se suponía en la previa pasaría después durante los 40 minutos en la cancha. Nuevamente, el Real Madrid volvería a sucumbir en otra cancha mítica del universo baloncestístico, no tanto por el resultado sino por la imagen ofrecida en dichos enfrentamientos. El año pasado sin ir más lejos, los blancos cedían 95-81 contra CSKA de Moscú en el Sports Hall de Moscú, también 99-84 contra Olympiacos en el Pabellón de la Paz y la Amistad o 100-78 contra el Fenerbahce en el Ulker Sport Arena. Y en todos esos partidos, igual que ayer contra el FC Barcelona en el Palau Blaugrana, el Real Madrid “no compitió”. Da igual los números del equipo rival, sus porcentajes de acierto, su defensa o cualquier parcial entre cuartos. En todos esos partidos como el de ayer, los jugadores del Real Madrid decidieron “quedarse en el hotel” y no aparecer en la cancha. No disputarlo, inundarse del miedo escénico que habitan en estas canchas míticas de Europa y dejarse ir desde el primer minuto. Ayer en Barcelona ocurrió lo mismo. El equipo blanco llegaba con el mejor ataque de la competición, eran los mejores asistentes y de los mejores en rebotes que les hacían, como es lógico, ser el equipo más valorado de toda la Liga Endesa.

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Después de un parcial de 11-8 en 7 minutos, el FC Barcelona estiró el marcador hasta un 8-2 en apenas 2 minutos con un Real Madrid irreconocible en el juego y viendo como jugaba a placer al croata Ante Tomic consiguiendo 8 puntos y 5 rebotes en el primer cuarto. De poco valdría el 1-5 de parcial en el último minuto para dejar el resultado al final del primer acto en 20-15 para los catalanes. Mientras Tomic hacía lo que le daba la gana, los blancos hacía un 6/16 en tiros de campo siendo aun más sangrante si vemos el 3/13 de los jugadores que empezaron como titulares. La valoración lo decía todo; 10 para el Real Madrid y 14 solamente para Ante Tomic. Con un escaso parcial de 11-12 en seis minutos, los blancos se mantenían dentro del partido – 31-27 - a pesar de sus horribles porcentajes y a su gran numero de pérdidas de balón. Pero fue un espejismo. La escasa aportación de los jugadores de Pablo Laso provocó un sonrojarte 18-6 favorable a los azulgranas en cuatro minutos que dejaron el resultado al descanso 49-33. Los jugadores madridistas no sabían dónde meterse ante el recital blaugrana, con Perperoglu de protagonista. En el Real Madrid, el máximo anotador era curiosamente Andrés Nocioni que es el jugador que menos minutos disputa durante la temporada. Lo más increíble del Real Madrid no fue tener capacidad de pelearle el partido al FC Barcelona, sino recibir 29 puntos en apenas 10 minutos viendo a los blaugranas yéndose al descanso con 49 puntos y un 60% en tiros de campo y ellos con 33 puntos y un pírico 40% y con un escandaloso 3/16 de sus jugadores titulares. Mientras los aficionados del Palau Blaugrana rugían como nunca, los aficionados blancos que lo seguían por televisión solo pedían un poco de intensidad, de energía y de lucha para afrontar el partido lo que quedaba de partido. En mi memoria, aun recordaba la remontada de 17 puntos sobre Baskonia, pelearle el partido hasta el final a un complicado Galatasaray o terminar despertando de la resaca con un espectacular último cuarto frente a Tecnyconta Zaragoza. Pero la pesadilla la siguió dando el Barcelona durante la segunda parte a pesar de que Pablo Laso lo volviese a intentar con su quinteto inicial. En el tercer cuarto el FC Barcelona se dedicaba a contemporizar el partido viendo que los blancos eran incapaces de ponerles en aprietos durante ese periodo. Los porcentajes de tiro seguían siendo evidentes. Un  62% (8/13) de tiros de campo en los azulgranas contrastaba al 41% (7/17) de los blancos, que dejaba ya, si aun no lo estaba, el partido prácticamente sentenciado con el 67-53 del final del tercer cuarto. Con el partido totalmente sentenciado, el Real Madrid logró reaccionar gracias al trabajo de Othello Hunter y Dontaye Draper que anotaron 17 de los 22 puntos de su equipo donde ya no jugaron ninguno de los titulares. Mientras los azulgranas se seguían aprovechando de las perdidas madridistas para mantenerse por encima de los 10 puntos de ventaja y llevarse la victoria final en el clásico por 85-75.

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Es verdad que perder este partido no suponía ningún quebradero de cabeza dentro de la temporada marcada, pero vista la actitud del equipo desde el inicio, provocada quizás por el miedo escénico que siempre han padecido los de Pablo Laso en las canchas más importantes de Europa, han precipitado una pequeña reflexión sobre la imagen daba en el Palau sobre todo a sus aficionados que se encuentran ilusionados tras ver el estado de forma del equipo durante el último mes. Con esta derrota, el Real Madrid pierde su imbatibilidad en la Liga Endesa y ahora comparte liderato con el propio FC Barcelona y con el próximo rival en la Liga Endesa el próximo domingo, el Iberostar Tenerife con un balance de 6-1. Pero antes, el equipo de Pablo Laso deberá enfrentarse a otro de esos partidos donde el miedo escénico pueda estar presente. Los blancos visitaran el viernes la pista del campeón de Europa, el CSKA de Moscú. Un partido donde pasara lo que tenga que pasar pero donde esperemos, por el bien de la afición madridista, que el equipo blanco comparezca en el partido y haga suyo el lema de su afición “hasta el final, vamos Real”