Euroliga Jornada 17: Real Madrid 71 CSKA Moscú 65

Milagro Navideño

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Con 10 bajas, 7 por Covid y 3 por lesión, el Real Madrid tuvo que disputar y ganar el partido al CSKA Moscú con 6 jugadores del primer equipo y 3 canteranos que no habían debutado con el primer equipo oficialmente. El MVP no fue un jugador, sino los 5000 espectadores del WiZink Center que no cesó de animar a su equipo. Los blancos siguen segundos en Euroliga. El Covid ha aplazado el duelo del lunes contra Joventut en Liga Endesa.

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No le temo al Covid 19, pero sí le tengo mucho respeto. Quiero decir, que no podemos detener aún los contagios si no paramos de realizar nuestra actividad y no nos aislamos. De momento, hasta que no se encuentre una eficiente solución, no habría otra manera. Por tanto, creo que el encuentro de anoche entre Real Madrid y CSKA de Moscú no debió disputarse. Y no solo por las bajas de los jugadores del Real Madrid, sino por el peligro de contagios que ellos pueden producir entre sus rivales de anoche y los 5000 que acudimos al WiZink Center. Porque a los casos ya conocidos de Thomas Heurtel y Pablo Laso, la resaca de la gran victoria en Murcia, dejó fuera de combate a Vincent Poirier y Fabien Causeur (Lunes) , Anthony Randolph, Juan Núñez y Guerschon Yabusele (Martes) y finalmente Adam Hanga (Jueves) también se sumaban al contagio de la pandemia. Y para la disputa del encuentro de Euroliga, seguían lesionados Carlos Alocén, Alberto Abalde y Trey Thompkins. En definitiva, 6 jugadores del primer equipo – Williams-Goss, Rudy Fernández (tocado), Tristan Vukcevic, Edy Tavares, Sergio Llull y Jeff Taylor para enfrentarse al 8 veces campeón de Europa.

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El partido se jugaba pese a las circunstancias y al Real Madrid no le quedaba otra que tirar de cantera para, al menos llegar a 9 jugadores en lista. Y curiosamente, con jugadores con 17 años y que no habían jugado partido oficial alguno con el Real Madrid. El pequeño base esloveno Urban Klavzar, el hermano pequeño de Usman Garuba, Sediq Garuba y el mallorquín Baba Miller. Enfrente todo un CSKA Moscú con hambre de victorias tras su sorprendente séptimo puesto con un balance de 10-6. Chus Mateo, en su tercer partido como entrenador jefe, puso de inicio a Williams-Goss (18 puntos 5 rebotes 25 valoración contra UCAM Murcia) de base con Sediq Garuba y Jeff Taylor como aleros y Vukcevic y Tavares como interiores. Y el partido ya empezó con épica cuando en apenas 3 minutos, el Real Madrid dominaba por 7-0 donde CSKA Moscú apenas había podido realizar un lanzamiento a canasta con un Sediq Garuba sensacional en defensa que logró, junto a sus compañeros, que ninguno de los titulares del equipo ruso anotase en el primer cuarto. Y es que tuvo que ser Nikola Milutinov quien anotase la primera canasta rusa para cerrar el increíble parcial de 11-3 para el Real Madrid en el minuto 5 de juego. Y es que el parcial continuó subiendo hasta el 17-3 con dos triples más de los blancos, uno de ellos del joven Urban Klavzar que nos recordó el debut de Doncic y ponía el partido patas arriba. Pero precisamente los triples fueron un enemigo del Real Madrid con 3/9 en el primer cuarto, lo que le valió a CSKA Moscú a recuperar su desventaja gracias a los 9 puntos de Milutinov y los 5 de Clyburn. Fueron todos los puntos anotados por el CSKA Moscú del primer cuarto donde el Real Madrid dominó de forma apabullante con rotaciones constantes que permitieron cerrar el primer cuarto con ventaja 24-14 para los blancos. Un primer cuarto inolvidable, porque además del +10, el Real Madrid sumaba un 50% en tiros de campo, con 8 rebotes 5 asistencias y – ojo – 4 recuperaciones y 0 pérdidas.

Sigan frotándose los ojos, porque tras los 7 puntos de Tavares, había que apuntar los 6 puntos de Tristan Vukcevic y Urban Klavzar que no fallaron ningún lanzamiento. Pero digamos, que éste comienzo era lo más previsible que podía ofrecer el Real Madrid, con 100% de energía, debía ir decayendo con el paso de los minutos. Quizás por ello, la efervescencia del inicio se diluyó en un momento y donde los blancos apenas pudieron anotar dos canastas en 4 minutos, ambas de Nigel Williams-Goss que volvía a recuperar el mando de liderato que ya usó en Murcia el pasado domingo. 5 puntos consecutivos del de Oregón, volvían a poner tierra de por medio 31-21 en el minuto 15 de partido, ante un CSKA de Moscú que apenas contaba en ataque con Will Clyburn y Nikola Milutinov. Momento en el que entró en juego el criterio arbitral que colocó dos faltas técnicas y 13 faltas recibidas al Real Madrid en la primera parte que pudo sacar de sus casillas a los madridistas. Parecía ser que la gasolina de los blancos se estaba acabando mientras que el fondo de armario ruso amenazaba la ventaja madridista con rápidos movimientos de balón, haciendo correr a los jugadores del Real Madrid que vieron todas sus ilusiones rotas cuando Lundberg anotaba un triple que colocaba a CSKA Moscú por delante en el marcador con un parcial de 4-19 roto por una bandeja final de Sergio Llull para colocar el definitivo 37-40 para CSKA Moscú al descanso. Y es que las carencias de contar con tan pocos jugadores, empezaba a vislumbrarse en el Real Madrid que anotaba solo 13 puntos en este segundo cuarto, 7 de Williams-Goss y 4 de Edy Tavares.

Porque el segundo cuarto del Real Madrid fue una losa muy pesada que parecía volver a la realidad a todos los aficionados blancos, incluso a los más crédulos de vencer al todo poderoso equipo del ejercito rojo. Un escaso 30% de acierto, con 13 puntos anotados y solo 4 de ellos en los últimos 5 minutos de la primera parte. Parecía que el milagro navideño, se desvanecía. Bien usado el condicional en la frase, porque lo del gen de este Real Madrid es increíble. Porque al golpe de CSKA Moscú respondía el Real Madrid con cinco puntos de Taylor y otra canasta de Sergio Llull para volver a igualar el partido, incluso ante la asfixiante e intensa defensa rusa y donde Edy Tavares decidió marcar su territorio y devolver la ventaja madridista 49-47 en el minuto 25 de partido. Porque el acierto volvió al Real Madrid que decidió “olvidarse” de su escasa rotación y empezar una tremenda defensa ante las estrellas del CSKA Moscú que vio cerrada su inercia ofensiva. Fue la nueva intentona del Real Madrid para seguir peleando el partido, contando con un único pívot nato y cuatro bajitos ya fuesen dos bases y dos aleros o hasta tres bases y un Rudy Fernández sensacional. El talento del CSKA Moscú y los 35 rebotes logrados en tres cuartos volvía a interponerse en los sueños del Real Madrid hasta que apareció el espíritu de las grandes victorias del Real Madrid endemoniado en Rudy Fernández quien estando absolutamente cojo, anotaba un triple final para revertir el resultado y darle la victoria al Real Madrid 56-55 justo al final del tercer cuarto. Y es que el Real Madrid remontaba gracias a su 52% en tiros de dos con Tavares y Williams-Goss lanzando 19 de los 29 tiros desde la zona de su equipo, olvidándose de rebotes y asistencias, pero solo habiendo perdido dos balones en 30 minutos.

Y después en la defensa. Un equipo de 9 jugadores con 17 faltas cometidas y estaba dejando a todo un CSKA Moscú en 55 puntos anotados y un pobre 35% en tiros de campo. Porque eso parecía haber preparado Chus Mateo para el encuentro, defender a muerte las intentonas rusas y llegar con vida al último cuarto. Y si le das vida al Real Madrid, puedes tener un problema y posiblemente, vuelva a aparecer la posibilidad, no tan remota, de remontar y de llevarse el encuentro. Y que mejor época que la víspera de Nochebuena donde dos nuevos triples, colocaban un mágico 62-55 en el minuto 32 de partido que hizo estallar de alegría a los 5000 espectadores del WiZink Center que no dejaron de animar y apoyar a su equipo fuese lo que fuese su valoración. Porque era ahora el Real Madrid quien daba miedo al CSKA Moscú. O mejor dicho, Edy Tavares, porque CSKA Moscú solo anotó una canasta de dos en todo el último cuarto, intimidados por el gigante caboverdiano. Y esa intimidación daba efecto, porque nadie en el CSKA conseguía punto alguno hasta el minuto 5 del cuarto, todo lo contrario que el Real Madrid que vio como Sergio Llull y Nigel Williams-Goss anotaban 6 puntos cada uno para liderar un parcial final que daba tan milagrosa victoria para el Real Madrid con solo 9 jugadores, 6 del primer equipo. Porque los milagros existen, porque los 9 jugadores activos lo dieron todo, porque CSKA Moscú anotó solo 25 puntos en la segunda parte y porque el Real Madrid ganó un partido que, por caridad y en su sano juicio, nunca se debió jugar. Y no hay mejor ejemplo, que la Liga Endesa ha decidido aplazar el partido del lunes contra Joventut Badalona. Nunca dejéis de creer en los milagros, los milagros de Navidad.

Más vídeos del partido en mi página de Youtube.