Supercopa 2021 Final: FC Barcelona 83 Real Madrid 88

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Parecía imposible, pero se consiguió. Tras dos semanas de entrenamientos y hasta con cuatro novedades, el Real Madrid se proclamó campeón de la Supercopa derrotando a un gran FC Barcelona y remontándole hasta 18 puntos en 15 minutos. Sergio Llull volvió por sus fueros anotando 24 puntos en 19 minutos y convirtiéndose en MVP con 27 de valoración. Es el 21º título en la era Pablo Laso, que siempre ha ganado al menos un título en cada temporada. El domingo, empieza la Liga Endesa.

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Ayer iniciábamos nuestra temporada en Pobla FM recordando los grandes cambios sufridos por el Real Madrid este verano. Nunca en la era Pablo Laso se habían acometido tantos cambios en la plantilla, ni tampoco se adivinaba qué podían ofrecer los nuevos fichajes. Además, llevaban apenas dos semanas de entrenamientos y con una nueva dupla de bases que son siempre los directores de juego. Y dos semanas después, el Real Madrid se encontraba disputando el primer torneo oficial de la temporada. Una Supercopa Endesa que ha dejado a las claras el potencial de la plantilla a día de hoy. Los blancos vencieron a Lenovo Tenerife en las semifinales tras haber remontado después de una pobre primera parte, con hasta un 0/17 en triples. En la otra semifinal, el FC Barcelona pasaba por encima del Valencia Basket volviendo a demostrar su fortaleza física que le hizo conquistar Liga y Copa la temporada pasada. Tal y como os he vendido la previa, lo lógico sería una victoria fácil del club blaugrana que venció claramente a los blancos en la pasada final de Liga Endesa. La baja (afortunadamente menos grave de lo esperado) de Rudy Fernández, fue reemplazada por el joven Eli NDiaye.

Era la final número 30 del equipo de Pablo Laso en los 41 torneos disputados en los diez años del entrenador alavés del Real Madrid consiguiendo 20 títulos. Es decir, una eficacia del 70% de victorias en las finales disputadas. Y para conseguir aumentando el palmarés, Pablo Laso colocaba de inicio a Thomas Heurtel, Adam Hanga, Jeff Taylor, Guerschon Yabusele y Vincent Poirier. Un cambio respecto a las semifinales donde Pablo Laso colocaba más un stopper defensivo que a un anotador como era Fabien Causeur. Si ese fuese el motivo, realmente no funcionó muy bien de inicio puesto que el FC Barcelona había anotado 16 puntos en 4 minutos con un 6/6 en tiros de campo. Esta vez el Real Madrid no se quedaba a la zaga y se mantenía a raya del FC Barcelona con un sensacional Vincent Poirier en la pintura y un magnífico acierto desde el triple. Con todo esto el FC Barcelona dominaba 16-12 en el minuto 5 que iniciaba su tela de araña que impedía la ofensiva blanca hasta la aparición de Carlos Alocén quien con 2/2 en triples, volvía a echar el aliento a un FC Barcelona que empezó a desconectarse en ataque con sólo 7 puntos anotados en 6 minutos tras los 16 anotados en los 4 primeros. A diferencia de las semifinales, el Real Madrid fue mejor desde el triple 4/6 que desde la zona 3/7 y las manos madridistas obligaron a 5 pérdidas de bola blaugrana que se llevó el primer cuarto 23-22. Un cuarto muy igualado con ambos conjuntos por encima del 50% en tiros de campo y con Oriola y Alocén como máximos anotadores con 6 tantos cada uno.

La segunda unidad madridista juntaba a dos de los culpables de la remontada ante Lenovo Tenerife. Williams-Goss y Fabien Causeur se juntaban en la cancha para repetir su glorioso último cuarto y remontar el partido. Pero fuera de conseguirlo, el partido se emborronó demasiado nuevamente con los árbitros como protagonistas, un hecho que sirvió a los azulgranas para volver a escaparse en el marcador. Solo Sergio Llull pudo detener la sangría de puntos blaugranas y con la participación de Williams-Goss los blancos seguían a rueda del FC Barcelona que seguía teniendo a Pierre Oriola como máximo anotador del partido en el 33-31 del minuto 15 de partido. Pero el Real Madrid no se despegaba, ni siquiera le podía el previsible cansancio de un equipo que juega dos partidos en 24 horas en apenas 10 días de entrenamientos. Pero históricamente, éste Real Madrid no sabe de agotamientos físicos o morales y continuaba a solo una canasta del FC Barcelona que seguía erigiéndose en un poderoso juego interior que aprovechaba la tercera personal de Yabusele para anotar en segundas opciones bajo el aro madridista. Pero la ofensiva madridista continuaba trabajando y con Sergio Llull como estilete ofensivo anotando hasta 8 puntos en este segundo cuarto. Lástima el parcial de 11-3 en el final del segundo cuarto que provocó una nueva escapada blaugrana y el enfado de los madridistas con el arbitraje que le valió para marcharse al descanso con 46-40 favorable a los azulgranas. Un FC Barcelona que repetía los 23 puntos anotados en el primer cuarto, demostrando su fortaleza física con un 50% en tiros de campo por el 45% blanco. Un Real Madrid que empezaba a desquiciarse con el arbitraje y a olvidarse un poco del encuentro.

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Pero una cosa estaba clara. El Real Madrid aun estaba en partido y con un gran 50% en triples, muy alejados del horrendo porcentaje del día de ayer. Quizás el descanso le podía venir bien a los blancos para volver a centrarse en el partido y pelearlo hasta el final. Pero sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Si decíamos que el mejor anotador del Barça era Pierre Oriola, todo eso cambió en el tercer cuarto con la pareja Mirotic & Higgins que empezaron a hacerse con el partido. En apenas 3 minutos nos vimos con un parcial de 13-2 en 4 minutos, con la única anotación madridista de dos tiros libres de Heurtel y ya sancionados con una falta antideportiva y otra falta técnica. Y aun teniendo razón por el desigual criterio arbitral, los blancos empezaban a verse sobrepasados en el partido y ya con un resultado difícil de superar 63-44 para el FC Barcelona en el minuto 25. Fue en ese momento cuando comprendí que de poco valía quejarse del arbitraje y que había que convertir el partido en un ejercicio de intentar dar buena imagen y que no se pareciese nada al primer partido de la pasada final de la Liga Endesa. Empezaba a pensar que era mejor salvar la imagen que discutir una acción arbitral que en 24 horas se olvidará. No sé si fuese casualidad, pero justo en ese momento volvió Sergio Llull a la cancha por un desacertado Thomas Heurtel y el Real Madrid poco a poco fue recuperando metros de desventaja. Primero con un 0-6 de parcial y cerrando con un 2-10 en dos minutos que volvía a colocar al Real Madrid por menos de 10 puntos de desventaja. Y todo ello con 11 puntos de Sergio Llull en 5 minutos, peleándose con los 15 puntos anotados por la pareja Higgins & Mirotic. Pero las botas del nuevo capitán madridista, mandaban un nuevo mensaje, convirtiendo los últimos 8 puntos de su equipo y dejando el resultado en un 71-62 favorable al FC Barcelona al final del tercer cuarto. Exacto, parcial de 8-18 en 5 minutos, cuando también cesó el protagonismo naranja del arbitraje por el protagonismo naranja de las mandarinas de Sergio Llull. Cierto es que el número de pérdidas volvía a dispararse a 14 a final del cuarto, que apenas contaban con 9 asistencias y que solo Carlos Alocén (10 puntos) era capaz de seguir el rastro a Sergio Llull (19). Pero corría una brisa de oportunidad por Tenerife que hizo que los blancos abriesen nuevamente los ojos.

Porque en esos 10 minutos todo cambió. Hasta los tiros libres, con 0/0 del FC Barcelona en este último cuarto y un 12/15 (lo nunca visto) del Real Madrid. Golpeó primero el Real Madrid pero Corey Higgins no estaba dispuesto a tirar la toalla y con 5 puntos consecutivos (16 al final) volvía a poner el 76-66 a falta de 8 minutos. En ese momento hubo orden de Jasikevicius de defensa individual presionante sobre Sergio Llull y fue el detonante para que apareciesen Williams-Goss con dos triples consecutivos y en especial Vincent Poirier que demostró en el último cuarto porqué es uno de los mejores centers de Europa. Diez puntos anotaba el francés que vio como Williams-Goss encestaba su punto número 9 para colocar el 81-81 a falta de 100 segundos para acabar el encuentro e introducir el miedo en el conjunto de Sarunas Jasikevicius. Y a partir de ese momento, los tiros libres fueron los que colocaron el definitivo 83-88 o lo que es lo mismo, el 7-22 en 8 minutos de juego que dieron a los blancos su séptima Supercopa (cuarta consecutiva) y el 21º título en la era Pablo Laso. Con Sergio Llull como MVP gracias a sus 24 puntos y 27 de valoración en menos de 20 minutos. También destacó Poirier con 16 puntos 11 rebotes 2 tapones y Carlos Alocén con 11 puntos en 19 minutos.

Un nuevo título (21) en 30 finales jugadas en los 41 títulos posibles desde que Pablo Laso cogió las riendas del Real Madrid hace 10 temporadas y 775 partidos (no son 776 porque no estuvo el día de Olympiacos de la última euroliga, sancionado). Otro año con al menos un título ganado (siempre se ha conseguido) y con otros nuevos actores que se van incorporando con el paso de los años. La temporada dictaminará sentencia, pero los blancos ya han asomado y han vencido una de las cuatro batallas de la temporada y los aficionados madridistas, dormirán contentos…. al menos una semana, donde empezará la Liga Endesa.