Euroliga Jornada 29: Panathinaikos OPAP Athens 73 Real Madrid 74

Rudy sentencia en el imperio ateniense de Tavares

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Un triple con muchisma suerte a falta de 9 décimas de Rudy Fernández, le da la victoria al Real Madrid que perdía por 18 al final del primer cuarto. A partir de entonces, parcial de 41-60 para los blancos que tuvieron a Edy Tavares como su "Dios griego" particular, con 14 puntos y 16 rebotes. El Real Madrid, confirma su tercera posición y esperará rival en cuartos entre Baskonia o Panathinaikos.

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Anoche se jugaba en Atenas un gran partido. En la previa del encuentro, recordaba lo que pasó hace casi un año, la última vez que el Real Madrid jugó en el OAKA ante el Panathinaikos. Aquel día el Real Madrid se jugaba la vida para seguir optando a ser campeón de Europa. Después llegaron el regreso de Llull y las sendas victorias ante CSKA y Fenerbahce para conquistar tan feliz décima copa de Europa. Pero ese 19 de abril, el Real Madrid se jugaba la vida, tras hacer un desastre en el primer partido de la eliminatoria cediendo 95-67. Anoche la historia era muy distinta. El Real Madrid no se jugaba absolutamente nada, mientras que el Panathinaikos se prestaba a quedar fuera de los ocho mejores de Europa en años. Pero centrándonos en el equipo de Pablo Laso, ¿qué deberían hacer los blancos? La cabeza, sin duda, pedía tranquilidad, nervios de acero para evitar lesiones y concentración para encontrar buenos tiros. El corazón, sin embargo, te diría que mirases el escudo de tu camiseta y a la exigente afición que no mira más allá del siguiente partido y que terminases competiendo cada minuto como si la vida te fuese en ello.

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El Real Madrid era tercero y acabará siempre en esa posición siempre que no gane los dos partidos que le quedaban y el CSKA perdiese los dos suyos. En cambio, el Panathinaikos se jugaba empatar a FC Barcelona en la quinta plaza o salir de los ocho mejores con apenas un partido por jugar. Este era el drama de un conjunto histórico que lógicamente debía salir a comerse a un Real Madrid, que iniciaba el encuentro con Llull, Rudy, Taylor, Randolph y Tavares. Precisamente el caboverdiano, nos regaló una de las mejores actuaciones personales desde que está en el Real Madrid, sin haber realizado ni un solo tapón. Suyos fueron los 3 primeros puntos del Real Madrid que tuvo su única ventaja, 0-3 minuto 1, hasta el tiro final. Porque desde ese momento, solo hubo un equipo en la cancha. El Panathinaikos, con Calathes a la cabeza, le endosó un 10-0 de parcial en menos de dos minutos al equipo de Pablo Laso. Un parcial, que creció hasta un 17-3 en 4 minutos, para dejar un sorprendente 17-6 en el minuto 5, donde ya Nick Calathes ya estaba dejando su firma en el partido con 4 puntos, 2 asistencias y ya 4 faltas recibidas. Faltas, por cierto, donde ya se demostraba la mano arbitral siempre sospechosa en Grecia. Hasta 10 personales fueron señaladas al conjunto madridista en ese primer cuarto, equivalentes a 11 tiros libres del cuadro ateniense. Pero tenéis razón, no nos pongamos a echarle la culpa al trío arbitral del desastre del Real Madrid en el primer cuarto. No podemos salvar a nadie, ni siquiera la estadística, que dejaba en 1 la valoración total del equipo. Laso también lo vio e hizo jugar a los 12 jugadores, Yusta y Kuzmic inclusive. Es bien sabido, que cuando no le funcionan las cosas al equipo blanco, los intentos de triple aumentan sobremanera. 7 lanzamientos en el primer cuarto y hasta 11 en el segundo, pero el acierto brillaba por su ausencia. Y lo más alarmante no era el escaso 26% en tiros de campo, sino que los parciales se sucedían hasta el 8-1 de los dos últimos minutos, para dejar una horrible desventaja 32-14 al final del primer cuarto.

Vale, “el Real Madrid no se juega nada” y “el Panathinaikos la vida”. Pero fuera de estadísticas y de aciertos, la imagen de ambos equipos, era bien distinta (42-1 en valoración). La cabeza madridista buscaba una solución al 26% en el tiro y a los 17-6 y 15-8 de parciales en contra en cinco minutos. El corazón buscaba acciones alocadas como el 29% en el triple o las 5 pérdidas de balón. Pero recuperarse de una derrota por 18 puntos en 10 minutos, debía recuperarse con trabajo minuto a minuto. La cara de enfado de Llull en el banquillo gritando y pataleando, lo decía todo. Y el equipo cambió, o al menos alguien decidió tomar el mando. En ese momento, no sabríamos que una tercera falta personal de Ayón en 3 minutos jugados, seria tan beneficiosa para el Real Madrid. Primero por la defensa. Panathinaikos anota 13 puntos en el segundo cuarto, teniendo su primera canasta en juego, en el minuto 6 del cuarto. Segundo, el tiro. Dos triples consecutivos y 6 puntos seguidos de Tavares, colocaban al Real Madrid, con un parcial de 3-12, a menos de 10 de Panathinaikos, 35-26 minuto 16. Solo Calathes anotaba en juego para el equipo griego, pero empezaba a verse impotente, ante el enorme dominio en la pintura de Edy Tavares. Pero desgraciadamente, el % blanco no mejoraba, solo un 33% al descanso, pero Edy Tavares era la excepción, consiguiendo un cuarto inmaculado con 8 puntos 4/4 y 9 rebotes, consiguiendo un 19 de valoración, uno menos que todo el Real Madrid al descanso. Un descanso que llegaría con un 45-33 para el Panathinaikos. Los blancos habían conseguido descender su desventaja en 6 puntos, pero dejando a Panathinaikos en 14 puntos y solo 12 de valoración.

Vía "pasionbaloncesto"

El problema en el Real Madrid, ya no solo era el primer cuarto. Tener 20 de valoración en 20 minutos, y gracias a los 19 de Tavares, era un duro problema desmoralizante. Solo 5 jugadores habían anotado en el conjunto blanco – 19 de los 33 eran conseguidos entre Rudy y Tavares – y gente como Llull, Randolph, Ayón y Causeur, no habían anotado. Parecía lógico, que los jugadores madrileños, no iban a llevarse el partido con espectáculo anotando y valorando mucho. Tendrían que ganarse el partido trabajando delante (33% en el primer tiempo) y detrás (no permitiendo otros 45 puntos de los griegos). Ayer había que tirar de cabeza y corazón, para remontar el partido. Primero atrás, intercediendo en todos los ataques locales y posteriormente, delante. Con el regreso de Sergio Llull y sus 8 puntos – 3/3 en tiros – en 3 minutos para dejar muy cerquita al Real Madrid, 50-44 minuto 23. Ahora el partido había cambiado. El Panathinaikos había perdido fuelle en ataque – 22 puntos en 15 minutos, tras los 32 de los 10 primeros – y el Real Madrid ya había conseguido 11 tantos en 5 minutos. Ya solo se podría crecer, tanto en lo estadístico como en lo moral. Una moral que se desvanecía en el cuadro verde, gracias a la enorme capacidad madridista, que dejaba al Panathinaikos en un 40% en tiros de campo. Apenas 27 puntos anotados entre el segundo y el tercer cuarto, con solo dos puntos anotados por Calathes, su máxima estrella. Un triple de Yusta en el último segundo del cuarto, metía de lleno al Real Madrid en el partido 59-53 al final del tercer cuarto. Tavares asombraba a toda Europa, recogiendo 6 rebotes más y llegando al último parcial con 13 puntos y 15 rebotes.

Sin embargo, Panathinaikos reaccionaba a base de triples para distanciarse nuevamente en el marcador 71-60 en el minuto 35. Keith Langford cogía los mandos del equipo griego y terminaba siendo el máximo anotador con 14 puntos, igualando a Calathes que solo pudo anotar dos puntos en toda la segunda parte. El partido parecía sentenciado, puesto los griegos se jugaban la clasificación y el Real Madrid, apenas por mejorar un puesto en la tabla. Pero la torpeza griega de querer cerrar pronto el partido y los tiros libres del Real Madrid, nos dejaron un final agónico que se decidió en el último minuto. Con 73-70 en el marcador, ocurrió de todo. Dos tiros libres para Randolph que anota el primero y falla el segundo, LaMonica señala falta ofensiva de Tavares en el rebote, donde Papagiannis falla los dos tiros libres. Pero el rebote es ofensivo para Panathinaikos que agota la posesión. El Real Madrid tiene 21 segundos para igualar o ganar el partido 73-71. Y tuvo que ser tal y como fue el partido, la última jugada. Jugada fea, trabajada y con infinita dosis de fortuna, Rudy Fernández soltó la bola a falta de menos de un segundo a una mano y de medio gancho, para darle una sonrisa al Real Madrid, en un mal partido en general, aunque mejorado por momentos. Pero el gran protagonista, no fue Rudy, pese a sus 13 puntos y 5 rebotes. El MVP del partido, el único que mostró una gran cara, fue Edy Tavares con un espectacular 14 puntos y 16 rebotes, coronándose en el Olimpo de los dioses atenienses.