Supercopa Endesa; Herbalife Gran Canaria 73 - Real Madrid 64

Se busca líder

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Pobre actuación del Real Madrid en su primer partido de la temporada. 64 puntos anotados y 55 de valoración cosecharon los blancos ante un Herbalife Gran Canaria que fue muy superior aun sin hacer un gran partido. Solo Gustavo Ayón con 17 puntos y 5 rebotes estuvo a la altura de un equipo falto de liderato.

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El Real Madrid iniciaba su temporada oficial con la disputa de la Supercopa Endesa ante el local Herbalife Gran Canaria. Apenas cinco días después de que Anthony Randolph y Luka Doncic alzasen el título del Eurobasket ante la amarga mirada de Ognjen Kuzmic, el equipo de Pablo Laso se proponía ofrecer un buen partido de baloncesto, pese a la mala imagen ofrecida por los blancos en la pretemporada. La lesión de Sergio Llull ocurrida hace mes y medio trastocó los planes del vitoriano y se encontró con una plantilla carente de un líder en la cancha, capaz de mantener en sus manos más tiempo el balón que ningún otro jugador. Las nuevas incorporaciones del Real Madrid podrían ofrecer ese optimismo falto con la baja del base menorquín para tan largo tiempo. Era por tanto el partido de anoche, una prueba más real que un partido amistoso, pero lejos de convertirse en un partido fundamental para el futuro reciente del Real Madrid. El rival – Gran Canaria – enormemente reforzado en su juego interior sería una prueba bastante real de lo que el conjunto de Pablo Laso se encontraría durante la temporada. Pero permitirme que, para el partido de ayer, no me fije en el resultado ni tampoco en las estadísticas, algo que considero fundamental para leer los partidos. Un partido en septiembre, no lo haga el conjunto de mayor calidad sino el más acertado y conjuntado. 

El primer quinteto de Pablo Laso esta temporada, demostraba ese guiño a sus teóricos titulares que venían de disputar un eurobasket apenas 5 días atrás. Tampoco nos equivoquemos, la temporada amenaza no con dos, sino con hasta 3 posibles partidos en 7 días. Campazzo, Rudy, Taylor, Reyes y Ayón fueron los elegidos para iniciar el partido. La falta de un líder - en principio - provocó que fuesen Gustavo Ayón y Felipe Reyes quienes se jugasen los lanzamientos de inicio. Pero el enorme acierto desde el triple del conjunto amarillo - 4/6 en apenas 5 minutos – les daba las primeras ventajas en el marcador con 16-13 en 5 minutos y medio. Por parte madridista, solo Gustavo Ayón con 7 puntos en 6 minutos, parecía ver aro con facilidad. Su sustitución por Ognjen Kuzmic, provocó el estancamiento total del Real Madrid en ataque. Los últimos minutos del primer cuarto, nos indicó lo que ya veníamos avisando, donde el acierto vencía al talento. Y es que desde el 16-13 que se mantenía en el minuto 7 hasta el final del cuarto, el parcial fue de un 8-4 para los locales que terminaron con un 6/9 en triples en el primer cuarto, mientras que los blancos acumulaban hasta 5 pérdidas de balón, 3 en 3 minutos. De ahí el 24-17 con el que se llegaba al final del primer cuarto. Preocupante dato era comprobar que los 13 de los 17 puntos – 7 Ayón, 4 Thomkins y 2 Kuzmic – eran conseguidos por el juego interior, mientras que solamente Taylor anotaba desde una posición más exterior. No era tan problema llevar un 57% de tiro, tampoco el único lanzamiento – como se notó la baja de Llull – triple en 10 minutos. El mayor problema prevenía de la poca aportación de los jugadores a ser importantes en el futuro como Campazzo y Rudy que no ejecutaron lanzamiento alguno en el primer cuarto. 

Ya con Doncic y Causeur en pista – es una pareja que me apetece ver muchos minutos juntos - parecía que el Real Madrid podría enderezar su camino hacia la remontada. El 1/5 en triples que cosecharía el Gran Canaria en el segundo cuarto podría ser una iniciación a conseguirlo. Pero el Real Madrid no estaba por la labor de ganar el partido en ataque y prefirió perderlo en defensa, sumando 8 pérdidas de balón más a sumar las 5 del primer cuarto. A pesar de que el primer lanzamiento de Fabien Causeur fue para adentro, el Real Madrid seguía empeñado en cometer errores que imposibilitaban la reacción de los blancos en el partido. Un 5-0 de parcial volvía a despegar a Gran Canaria en el partido 33-24 en el minuto 15. Seguía siendo Gustavo Ayón el único madridista capaz de anotar más de dos canastas en 20 minutos. Si, sirva como excusa que no deja de ser un partido aún de preparación, pero conseguir solo 11 puntos en un cuarto, era evidente de que había algo que no funcionaba en el juego de ataque madridista. De ellos se aprovecharía un agradecido Herbalife Gran Canaria, que se aprovechaba de los continuos errores blancos para con 11 asistencias, marcharse al descanso con un 37-28 a su favor. Exactamente, 13-11 de parcial en el cuarto. Las 3 personales de Ayón le provocaron jugar únicamente 10 minutos, viendo como ningún otro compañero le podía relevar. El porcentaje de tiro bajó hasta un 44% que, acompañado de las 13 pérdidas de balón y las 4 escasas asistencias, hacían lógico los 28 puntos anotados y los 23 puntos – 13 de Gustavo Ayón - en valoración al descanso. 

Era el primer partido y quizás por ello nuestra memoria más reciente, nos esperase a ver protagonismo de Campazzo y Causeur, pero curiosamente, ambos fichajes madridistas hicieron en conjunto 3 lanzamientos a canasta. Poco bagaje para unos jugadores "obligados" a llevar el mando en ataque ante la ausencia por lesión de Llull y por personales de Ayón. Pero el descanso de quince minutos, no despertó al Real Madrid. Ni siquiera el – nuevamente – discutible arbitraje de ACB tan diferente al que hemos podido comprobar en la NBA o el eurobasket. Hasta 4 personales fueron señaladas a Gran Canaria para que el Real Madrid y con nuevamente Gustavo Ayón de protagonista, anotase su única canasta del tercer cuarto en 5 minutos. Aquello provocó un parcial de 9-2 que parecía dejar sentenciado el encuentro en el minuto 25 con un 46-30 favorable a Gran Canaria. Los ojos de los madridistas no podían dar crédito del juego realizado por sus jugadores. Nuevamente el descanso de Gustavo Ayón volvía a sacar las vergüenzas del equipo blanco que ahora veía el aro del tamaño de un dedal hasta promediar un 36% en tiros libres. Nadie podía seguir el ritmo de Gustavo Ayón con sus 13 puntos y 4 rebotes en 16 de los 30 minutos disputados hasta el momento. El 2/16 entre Rudy, Campazzo y Carroll era un dato demoledor. El 5-9 en los últimos 5 minutos del cuarto, disimulaba los 11 –SI 11 – puntos, nuevamente, anotados por los de Pablo Laso en el tercer cuarto. 

Vale, es lógico que, en los primeros partidos de una temporada, las jugadas de pizarra no salgan a la primera, que los jugadores duden de sus asignaciones defensivas, pero conseguir 22 puntos en 20 minutos, debería ser irreal. Faltaba la figura de un líder. Algo que personalmente espero encontrarme en las próximas semanas y que haga al equipo blanco a crecer sin Sergio Llull. El último cuarto sirvió de nuevo para demostrar que el carácter del Real Madrid sigue impregnando la camiseta de los jugadores, consiguiendo anotar más puntos que en los dos cuartos anteriores. Quizás, y hablamos de minutos prácticamente de la basura, fueron los momentos más atractivos del Real Madrid en el partido. Un mate de Fischer colocaba el 59-44 en el marcador en el minuto 33. Durante esos 7 minutos finales, el Real Madrid remó desde su defensa para conseguir un 0-10 de parcial en 2 minutos para colocar el 59-54 en el minuto 35 que silenciaba por primera vez el Gran Canaria Arena. Por fin le entraban los tiros al Real Madrid de la mano de Jaycee Carroll y Trey Thompkins con 10 y 6 puntos anotados en el último cuarto respectivamente. Pero la racha se enfrió y los blancos solo consiguieron 10 puntos más en 5 minutos y vieron como Anzenjs Pasecniks con 11 puntos y Luke Fischer con 10, se hicieran dueños de la zona para llevar a Gran Canaria a la victoria por un justo 73-64. 

Comentábamos anteriormente que para ganar estos partidos, se necesita estar más acertados que tener una plantilla talentosa. Y es verdad que los canarios estuvieron más acertados y se llevaron merecidamente el partido. Es verdad que al Real Madrid le queda mucho todavía para estar a un nivel óptimo de forma, conjuntar a todas sus piezas, los nuevos sistemas sin Sergio Llull a los mandos, etcétera. Pero en la noche de ayer, no existió el Real Madrid. No fue un equipo. Los 55 puntos de valoración en 40 minutos lo demuestran. No hay que alarmarse ni mucho menos, quedan aún 62 partidos como mínimo para arreglar esta situación, que me ha dejado de la misma manera que antes de empezar el partido. El Real Madrid sigue buscando – y lo necesita ya – un líder en la cancha que tenga la suficiente confianza para llevar a este equipo a las cotas más altas posibles.