Liga Endesa Jornada 28: FC Barcelona 108 Real Madrid 97

Un clásico final

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Una inexistente falta sancionada a Vincent Poirier a falta de 0.8 segundos, con 88-89 para el Real Madrid, tira por tierra el gran trabajo de los blancos que cambiaron diametralmente su juego ofrecido el pasado viernes contra el Bayern Múnich y tuteó absolutamente a un gran FC Barcelona que consiguió un 59% de acierto en el tiro de campo pero terminó con menos valoración que el Real Madrid que terminó con 5 jugadores con doble en valoración.

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Es muy difícil que, después de todo lo ocurrido desde el viernes, sirviese de acicate al clásico del día de ayer. Además, siendo un FC Barcelona vs Real Madrid de competición nacional con todo lo que ello implica, resultaba imposible ganar. La mentalidad y la moralidad de ambos conjuntos ya se presuponía horas antes del comienzo. El mejor Barça de la década con el peor – en problemas – Real Madrid de la era Laso. Un conjunto madridista que había perdido su estrella, su estilo de juego y empezaba a emborronar el libro de grandes gestas volumen 2011-2021. Incluso los problemas extradeportivos provocaban una desidia de una afición que en buen número seguía apoyando cada partido aplaudiendo y animando y demostrando estar con ellos en las buenas y en las malas. Sinceramente, los jugadores se lo merecen tras haber hecho disfrutar de 21 títulos que, cuando los vas consiguiendo son pocos, pero que cuando no los consigues en mucho tiempo, se convierten en deseo. Por tanto, un clásico descafeinado – estadísticamente hablando – se jugaba en Barcelona donde básicamente en modo Real Madrid los blancos apenas se jugaban competir.

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Porque ganar era una quimera, más aún cuando podemos repasar ciertas finales de competiciones nacionales. Pero tras la tormenta del fin de semana, el Real Madrid buscaba un rayito de sol que les permitiese recuperar algo de su imagen perdida. Pablo Laso volvió a colocar el mismo quinteto que jugaba el viernes ante Bayern Múnich, con Abalde como base, Taylor y Deck en las alas y con Yabusele y Tavares en el juego interior. Ninguna novedad en el FC Barcelona que jugaba con su intensidad esperada en los partidos donde huele la sangre y realizando un magnífico primer cuarto remontando con un parcial de 16-2 que colocaba el 20-8 en el minuto 6 de partido. Por cierto, los dos puntos anotados por el equipo blanco llegaron desde el tiro libre, lo que hizo pensar que el Real Madrid volvería a las andadas. Pero mi apreciación no fue nada acertada y el equipo blanco mejoró con la entrada de Fabien Causeur y Anthony Randolph que consiguieron frenar la sangría anotadora blaugrana y ayudaron a su equipo a volverse a meter en partido con un parcial de 8-9 primero y 3-6 después para llegar con vida al final del primer cuarto 27-23 para el FC Barcelona. Es verdad, vida, porque el FC Barcelona había anotado 27 puntos con un 10/12 en tiros de campo y 3/3 en el triple. Sin embargo, el Real Madrid anotaba 23 puntos con solo – comparado con el % del Barcelona – un 44% de acierto, pero con 4 recuperaciones para 5 pérdidas del FC Barcelona. Muy repartida la anotación entre los jugadores blancos donde volvía a destacar Gaby Deck cogiendo el timón ofensivo junto al resto de exteriores.

Porque, pese a la derrota parcial, volvieron a aparecer algunas jugadas olvidadas del ataque blanco como el intento de penetración de los exteriores y/o asistiendo a los centers. Lejos de quedarse atrás, el juego del Real Madrid se convirtió en mucho más atrevido junto a un arbitraje que empezaba a pitar cualquier contacto por encima de un listón muy bajo, lo que perjudica claramente a un equipo tan físico como el FC Barcelona. Como dato, ya se habían pitado 9 faltas personales en apenas 3 minutos y que provocaba un parcial de 6-11 y una nueva ventaja madridista 33-34 en el minuto 13. Un parcial precedido de 6-17 en 4 minutos, un dato que dejaba a las claras el cambio de tendencia del Real Madrid y su intención de pelearle el partido al actual líder de la Liga Endesa, siempre que se lo permitiesen. Y entre falta y falta y entre tiro libre y tiro libre, los blancos continuaban por delante en el marcador 39-40 en el minuto 15 de partido con un Hanga espectacular, que nos recordaba a sus tiempos en Manresa y Baskonia donde anotaba y realizaba cualquier nueva acción. Sólo el 4/8 en triples de este cuarto, aupó al FC Barcelona a seguir manteniendo su ventaja con un sensacional Nico Laprovittola con 11 puntos en el segundo cuarto que unido a los 8 de Dante Exum en el primer acto, fueron el martillo pilón de un renacido Real Madrid. Y cuando parecía que el FC Barcelona volvería a marcharse, el Real Madrid con su 7/9 en tiros desde la zona, mantenía ajustado el marcador al descanso 51-46 para el FC Barcelona.

Renacido Real Madrid, sí. Porque jugaba contra un motivadísimo FC Barcelona, con el típico arbitraje nacional y en un estado competitivo y mental muy por debajo de su nivel categórico. El FC Barcelona llevaba 51 puntos, con un 64% en tiros de campo – 64% en triples – pero apenas 6 asistencias 8 pérdidas de balón y 49 créditos de valoración. Es decir, poca valoración para tan buen acierto en el tiro, lo que quiere decir, que no destacaron en el resto de apartados estadísticos. Y renacido también, por el 52% en tiros de campo, los 46 puntos con dos cuartos por encima de los 20 puntos anotados, las 8 asistencias – sin bases en cancha – y 51 de valoración, es decir, mejores estadísticas que acierto en el tiro. Pero el baloncesto es un deporte donde gana el que más puntos mete y por lógica, mejor acierto tiene. Y ahí el Real Madrid 2022 sufre, porque sigue metido en un pozo del cual intenta salir, pero un mal paso le puede devolver al fondo. Y nuevamente en tres minutos, el ciclón Barça se colocaba por encima de los 10 puntos de diferencia gracias a Smits y Mirotic con un parcial de 8-2 para los azulgranas. La cosa parecía ponerse negativa para los blancos que cedían 63-52 en el minuto 25 de partido, hasta que apareció el genio de Guerschon Yabusele para volver a meter al Real Madrid en la batalla e enfundar ánimo a sus compañeros y devolver todo golpe rival con 19 puntos anotados y un 45% en tiros de campo este cuarto. De nuevo el cuarto se lo iba a llevar el FC Barcelona gracias a su 60% en tiros de campo y 53% en triples, pero nuevamente el Real Madrid le devolvió el golpe y nuevamente remontó el partido gracias a su 50% en tiros de campo y llegar vivo a la recta final del mismo con 71-65 al final del tercer cuarto para los azulgranas.

Hay que estar contentos con la imagen y la actitud de los jugadores de Pablo Laso al llegar al final del tercer cuarto. Cuando un FC Barcelona te anota 71 puntos en 3 cuartos con un 60% en tiros y ya con 9 triples convertidos, lo normal es que tuviese el partido controlado. Ayer no fue lo que pasó. Y es que, de nuevo en tres minutos, el Real Madrid no solo volvió a aparecer en el partido, sino que lo remontó con un triple de Adam Hanga que anotaba su punto 11 y dejaba helado el Palau con el 76-78 en el minuto 34 de partido. Podría haber sido una anécdota debido a la gran diferencia de confianza de ambos equipos, pero pasaban los minutos y el Real Madrid seguía por delante. Incluso en la primera jugada clave del encuentro cuando un encontronazo entre Mirotic y Abalde, supuso la eliminación de ambos jugadores, básicamente porque el conato de pelea lo inicio el montenegrino y no el gallego. Todo esto ocurría con 80-82 para el Real Madrid en el minuto 35 de partido, que supo mantener la ventaja gracias a un excepcional Adam Hanga con 5 tantos y ejecutando como nadie las internadas a canasta y un espectacular Vicent Poirier gigante bajo los aros con 9 puntos y 5 rebotes. Y entonces el Real Madrid continuaba devolviendo todos los golpes que le lanzaba el FC Barcelona que por primera vez se encontraba contra las cuerdas, hasta que volvió a aparecer el clásico final de los clásicos. Un error en el triple de Nigel Hayes con 88-89 y 0.8 segundos para el final, fue sentenciado por el árbitro Antonio Conde como falta personal el forcejeo de Sanli y Poirier que el turco reclamó como falta un tirón suyo del brazo de Poirier en la lucha por el rebote. Ahí se acabó el baloncesto y se añadieron 5 minutos extra para que el FC Barcelona cogiese oxígeno y venciese antideportivamente a un mucho mejor Real Madrid.

Un Real Madrid que mejoró sus aptitudes en la cancha con 89 puntos anotados y 102 créditos de valoración. 49% en tiros de campo, 14 asistencias – sin bases – 11 recuperaciones y 4 tapones ante el todopoderoso Barça, en los 40 minutos de baloncesto. Porque los siguientes cinco minutos, ya sabemos de que estaba condicionado, una temporada más.