Euroliga Jornada 30 Real Madrid 106 Brose Bamberg 86

Victoria Agridulce

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La victoria de Zalgiris en el Pireo, hizo inútil la conseguida por el Real Madrid que se ha quedado a las puertas de conquistar el factor cancha en la Euroliga. Anthony Randolph fue el mejor con 23 puntos, 5 rebotes, 4 asitencias, 5 robos y 38 de valoración de un Real Madrid, que se medirá a Panathinaikos en lucha por un puesto en la Final Four de Belgrado.

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Eran las 20,45 de un día de lluvia intermitente en Madrid, cuando Vassilis Spanoulis fallaba el triple de la victoria de Olympiacos ante Zalgiris y dejaba al Real Madrid, sin opciones de entrar entre los cuatro primeros, antes de jugar su partido contra Brose Bamberg. La decepción era tremenda entre la afición y periodistas madrileños. No os voy a engañar, yo era el primer sorprendido por la victoria de Zalgiris en el Pireo. Pero ese es otro partido, otro tema que podremos debatir en otro momento, donde ambos equipos griegos, se las congeniaban para dejar quinto al Real Madrid, luciendo curiosamente, árbitros españoles en sus partidos. Quintos, tras un triple empate con Olympiacos y Panathinaicos, donde los blancos sucumben especialmente, por la trágica derrota en el Palacio de la Paz y la Amistad en una prórroga donde los blancos estuvieron apunto de llevarse aquel partido. Pero ahora eso importa poco. Aquí no vamos a desarrollar los 30 partidos de la temporada y el porqué de las 11 derrotas cosechadas y de qué manera se produjeron. Tocaba disputar la última jornada de la competición contra Brose Bamberg, pero con la mente preparada en la doble jornada de Liga Endesa que tiene el Real Madrid esta semana.

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“Lo que está claro es que este partido contra el Bamberg pierde toda la importancia. Lo afrontaremos metiendo gente la que tengamos que rodar, sabiendo que en 48 horas hay un partido de ACB y en otras 48, otro”. Eran declaraciones de Pablo Laso minutos previos al comienzo del partido. No dejaba de ser extraña la circunstancia de comprobar in situ, un encuentro de Euroliga sin nada en juego y con la decepción de no haber logrado el objetivo principal de entrar entre los cuatro primeros y disponer de esa última bala en el WiZink Center tras un hipotético 2-2 en la serie. Pero había que disputar este encuentro, con las bajas de Facu Campazzo – preocupa su lesión en el pie, no tiene fecha de regreso – y la de Sergio Llull, donde nuevamente se vuelve a rumorear sobre su pronta recuperación, quien sabe, si para los playoffs de la euroliga. La torcedura de Tavares en Málaga, también le dejaría sin jugar aunque más bien por precaución, dando entrada a Gustavo Ayón ausente el domingo en Málaga. El principio del partido, nos valió para comprobar las cualidades de Anthony Randolph, aquellas que, desgraciadamente, tan pocas ocasiones hemos podido contemplar con la camiseta blanca. Siete puntos consecutivos – con dos mates de concurso – y dos recuperaciones, eran su tarjeta en apenas 3 minutos para colocar el 7-0 en el marcador. Reaccionaba desde el triple el Brose Bamberg con un Dorrell Wright increíble, con 9 puntos en el primer cuarto, manteniendo a su equipo en la pelea por el partido 14-11 minuto 5, con 11 puntos ya, de Anthony Randolph que era el amo y señor del encuentro. Pero la poca tensión del encuentro, provocaba flojas defensas y grandes aciertos de los jugadores. Sirva como ejemplo, los 8 puntos y 4 rebotes de Dejan Musli en el primer cuarto, que terminaría con un tremendo 27-28 para los alemanes. Y es que el 60% de acierto de Brose, parecía indicar que al Real Madrid, no le importaba mucho aquello de escoger rival entre los dos equipos helenos. Aun así, no había que envidiar los 27 puntos blancos, con un 71% en tiros de campo y un sorprendente rosco en los rebotes ofensivos.

Pero el gran acierto del Real Madrid, provenía del enorme partido de Anthony Randolph con 14 puntos, 6/6 en tiros de campo, 3 robos y 18 de valoración en 8 minutos y medio. Por fin le salía un gran partido, al pívot nacido en Alemania, pero criado en California. Pero el acierto madridista, se veía contestado por Brose Bamberg que inició un parcial de 2-7 en dos minutos con Daniel Hackett de ejecutor, para poner la máxima a favor de los alemanes, 29-35 minuto 12. El base italiano, encontró la compañía de Augustine Rubit, que con 9 puntos en este cuarto, mantenía a los suyos por delante, 38-41 minuto 15. Pero el Real Madrid no se daba por vencido, con 7 puntos de Jaycee Carroll, un jugador que últimamente, no tiene muchos minutos en cancha, en esta parte de la temporada. Junto al de Wyoming, dos triples de Rudy Fernández, mantenía a los blancos igualados en un partido, donde Luka Doncic contaba ya con 7 puntos al descanso. El acierto en ambos equipos era descomunal, indicativo del pobre partido que ofrecían ambas defensas. Un 26-22 de parcial en el segundo cuarto, nos dejaba una remontada del Real Madrid, que llegaba al descanso 53-50 por delante. El 64% en tiros de campo por parte madridista, le valdría para conseguir una amplia anotación, conseguida con solo 10 rebotes conquistados, todos en defensa.

La duda al descanso del encuentro, residía en comprobar el estado y la concentración que el Real Madrid iba a poner en la cancha, dentro de un partido donde no se jugaba nada, salvo cualquier posible cansancio o lesión en vísperas de 3 encuentros ligeros en 7 días. El principal cambio fue defensivo. Los 50 puntos recibidos en apenas 20 minutos, parecieron despertar del letargo a Pablo Laso y buscar la nueva defensa presionante 2-1-2 a toda cancha, que por cierto, al Brose Bamberg se le atragantó mucho al comienzo de la segunda parte y que tuvieron muchas pérdidas de balón que provocaban rápidos contrataques del Real Madrid que culminaban en canastas fáciles bajo el aro. Eso provocaba tiempo muerto del entrenador alemán que descubría como, por primera vez en el partido, el Real Madrid parecía encontrar su estilo de juego y dispararse en el marcador, 61-54 minuto 23. Y en este cuarto, sería Gustavo Ayón quien se encontraba acertado de cara al aro, con 10 puntos, casi todos anotados justo debajo de canasta, aprovechándose de las 17 asistencias del Real Madrid en 3 cuartos, sin Facundo Campazzo. Y es que ahora, al Brose Bamberg le costaba anotar. Contaba con un 52% de acierto en tiro, lejos del 64% que manejaban al inicio. Mientras, la vuelta de Randolph a la cancha, no desactivó su acierto en el tiro y con el complemento de Luka Doncic, el Real Madrid se escapaba definitivamente en el marcador 68-58 minuto 25. El parcial blanco seguía en aumento, hasta un 10-5 en 3 minutos. El partido parecía estar roto y donde jugadores como Carroll o Felipe Reyes parecían estar a sus anchas. El gran cuarto de Gustavo Ayón, le dejaba al mexicano con 13 puntos 5 rebotes y 2 tapones, no recordando la baja por descanso del gigante Edy Tavares. Randolph seguía sumando puntos a su estadística, llegando a los 23 puntos y añadiendo 4 asistencias a sus 5 robos de balón. Los blancos ya habían roto el partido con el 82-69 al final del tercer cuarto.

Poco más había que destacar del último cuarto, simplemente los 12 puntos conseguidos por Jaycee Carroll que volvió a demostrar, que puede y debe de jugar más minutos en este Real Madrid. Una nueva victoria, que solo servía para lograr el quinto puesto, pese a haber logrado el mismo balance que el tercer clasificado. El objetivo se cumplió, pero no se ejecutó. La Final Four ha dejado de ser un sueño para los aficionados madridistas a ser prácticamente una obligación. No en vano, el Real Madrid ha disputado 5 de las 8 últimas Final Four, con un título, dos finales y dos cuartos puestos. Ahora, el reto vuelve a ser llegar al sueño de disputarla, aunque para ello tendrá que superar una dura eliminatoria contra Panathinaikos, que llega en un buen momento, con 5 victorias consecutivas, tras 3 derrotas seguidas cosechadas. Pero es que el Real Madrid, ha conseguido 6 victorias en los últimos 8 partidos. Será muy complicado, pero el año pasado, un equipo sin factor cancha ganó la Euroliga y curiosamente, tuvo como rival al Panathinaikos en los cruces de cuartos. ¿Sucederá lo mismo este año? Ojalá.