Sergio Rodríguez vuelve a casa, "a los pitos no hay que darles más vueltas"

Aportó 8 puntos en la derrota del CSKA

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No será un partido para recordad en lo deportivo. Pero sí en lo sentimental. Ayer volvió Sergio Rodríguez a la que fue su casa durante seis temporada, volvió al lugar donde se coronó como uno de los mejores bases de Europa. Y no fue recibido como merecía. 

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Cruz Blanca Vallecas 1200 200

Permítanme que no lo entienda. Y que tampoco lo comparta. 

Después de seis temporadas defendiendo, a capa y espada, la indumentaria merengue. Después de haber firmado varías páginas de la gloriosa historia blanca. Después de ser clave en la consecución de la novena Euroliga blanca, además de tres ACB, dos Copas del Rey, y alguna cosa más. Después de todo eso, ayer, el Palacio de los Deportes pitó a Sergio Rodríguez. 

Saltó a calentar "el Chacho" y, lamentablemente no escuchó aplausos, solo pitos, entraba en contacto con el balón y los silbidos invadían un WiZink que estaba a rebosar. El único momento tranquilo fue en la presentación, donde el respetable sí aplaudió, en su mayoría, al canario. 

"Al principio la gente ha estado muy bien conmigo. Una vez empieza el partido me centro en lo que tengo que hacer y no me he dado cuenta de nada. Pero es algo (los pitos) a lo que no hay que darle más vueltas. Ya he explicado cual ha sido la situación, estoy muy contento de estar en el CSKA, es una experiencia nueva para mí. Le deseo todo lo mejor al Real Madrid y ya está".

Después de una semana a la que el propio Sergio describía "de muchas emociones", admitía que eso de volver al Pabellón de la Calle Goya "ha sido especial, poder volver y jugar en el Palacio, donde he disfrutado muchos años".

El canario cerró su partido con 8 puntos y ninguna asistencia ne apenas 16 minutos, siendo inédito en prácticamente la totalidad de la segunda mitad. Puede que por la presión, o tal vez por haber disputado el partido más especial de una carrera llena de momentos clave, "ha sido extraño. Pero sobre todo al principio, en los días previos. Una vez que ha llegado el partido he tratado de estar concentrado y jugaro lo mejor posible. Me he encontrado bien. Es verdad que son partidos raros".

Puede que el partido llegase demasiado pronto y que eso impidiese cerrar las heridas de una afición que, estos seguro, añora la presencia del 13 en su plantel. Un tipo genial, sencillo, sin alardes de grandeza y que devolvió al Real Madrid al Olimpio de Europoa. Un tipo que lo pasó mal, recuerden que estuvo en la cuerda floja antes de la llega de Pablo Laso, y que fue con el técnico vitoriano donde alcanzó el climax en su juego, haciéndo las delicias de la parroquia blanca, y haciendo del Real Madrid, una máquina de jugar a baloncesto.

Ojalá la próxima vez, con la herida cerrada, los aplausos hagan temblar los cimientos de un Palacio que disfrutó como nadie de la magia del Chacho.