Césped nuevo pero mismos problemas en el próximo Alonso Ezquerra Matamoros

Una mejora con muchas carencias

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Los chicos de la Escuela de Fútbol Villa de Madrid, que juegan en el San Martín de Porres, ya pueden disfrutar de un terreno con césped artificial después de varios años de lucha. Las mejoras no terminan de contentar a todos, y con razón, ya que el barro y la tierra siguen siendo los protagonistas. 

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El San Martín de Porres ya ha cambiado el barro por el césped, al menos de manera parcial, y muy pronto lo hará también de denominación. El pasado 10 de enero el Grupo Socialista de Carabanchel mediante una iniciativa solicitó el cambio del actual nombre por el Alonso Ezquerra Matamoros, un chico que jugaba en la Escuela de Fútbol Villa de Madrid y que perdió la vida tras un fatal atropello. De esta manera se seguirá perpetuando el recuerdo del que fuese jugador de la Escuela. Esa fue una de las principales y primeras batallas que ya ha ganado la E.F Villa de Madrid, la otra era la instalación de césped artificial.

La instalación de la nueva superficie llevó 19 meses de retraso, partiendo ya con una clara desventaja con otras instalaciones, ya que no se iba a instalar un sistema de iluminación nuevo, no contemplando el cambio de unas luces de vapor de sodio, que actualmente están prohibidas, por las habituales luces blancas de LED. La versión de los dos técnicos responsables de la obra segun fuentes de la Escuela era la siguiente: "Como el proyecto se realizó hace dos años, se estimó que el sistema de luces estaba bien, por lo que no se contempla su sustitución". Es fundamental resaltar que las obras llevaban más de año y medio de retraso desde su aprobación. Una obra que fue dotada además por 700.000 euros, dinero suficiente para acometer de la mejor manera posible unas mejoras que sí han llegado a los alrededores, o incluso a instalaciones del mismo distrito. 

Lógicamente uno de los principales objetivos de la instalación de césped artificial era eliminar el barro, pero a pesar de todo no ha sido posible. Resulta incomprensible como los técnicos de la Dirección General de Deportes no hayan caído en la cuenta de eliminar la tierra de la zona de vestuarios, donde además calientan los jugadores antes de saltar al césped, lógicamente con las botas llenas de tierra, y cuando llueve, de barro. 

Otras de las deficiencias viene con el cerramiento del campo de fútbol, ya que ante la inminente instalación de césped artificial, el compromiso era vallar el perímetro para evitar un uso inadecuado de las instalaciones por terceros. La Junta Municipal de Carabanchel fue la encargada de llevar a cabo la instalación de vallas de manera rápida, pero sobre todo muy deficiente al comprobar que la altura es insuficiente, no sirven para proteger la instalación, y además las puertas ya han tenido que ser reparadas un par de veces en el corto periodo de tiempo  que llevan puestas. 

A pesar de todas las deficiencias del proyecto, la Escuela de fútbol Villa de Madrid ha conseguido dar un paso muy importante tras once años de lucha, donde las condiciones no eran nada óptimas, e incluso se llegó a poner en peligro el futuro de la Escuela. Aún así se trabajó en todo lo posible para que las condiciones fueran las mejores. La instalación de césped es fundamental, pero hay muchos aspectos que mejorar. Larga vida a la próxima Instalación Deportiva Alonso Ezquerra Matamoros.