El Atlético de Pinto acumula siete lesionados de gravedad

Con la enfermería llena…de ilusión

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El club pinteño sufre una plaga de lesiones sin precedentes, debida al mal estado del césped sintético del Amelia del Castillo.

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No corren tiempos especialmente buenos para el Club Atlético de Pinto. El conjunto rojillo, que no conoce la victoria desde el pasado 22 de octubre, tiene ante sí una situación aún más preocupante que su dinámica de resultados: las lesiones. No es habitual que un club de fútbol acumule hasta siete jugadores en la enfermería. Y menos aún si ninguno de los mencionados inconvenientes están relacionados con dolencias musculares. El Pinto es, casi con total seguridad, el equipo más castigado de todo el país en los últimos tiempos. Y es que los del Amelia del Castillo han visto como hasta siete de sus futbolistas sufrían lesiones de gravedad en este primer tramo de campaña.

“Toda la culpa es del campo. Era un césped asesino que, afortunadamente, estamos cambiando para que no vuelva a ocurrir una sola desgracia”, asegura Luis Garvin, director deportivo del club, a este medio. El terreno de juego, machacado por el uso, dificultaba los giros de los futbolistas y generaba un problema tras otro. “Con Pablo, que se ha roto el menisco, son siete los lesionados de gravedad en el primer equipo. Además, un juvenil se ha roto el ligamento cruzado y otro canterano la tibia y el peroné corriendo solo. ¡Solo!”, lamenta Garvin.

La plaga de lesiones ha ocasionado que los pinteños lleven meses sin poder repetir una sola alineación, algo que ha repercutido en el rendimiento del equipo: “Es algo complicado pero tenemos que ser positivos. A pesar de todo estamos cerca de los puestos de arriba y el único objetivo que nos hemos marcado es el de ir partido a partido. Entrenamos en varios campos y jugamos en estadios de diferentes dimensiones como local. Tú ponte en la piel del míster, que no ha podido repetir once. ¿Qué le dirías? Pues que estamos juntos en esto y vamos hacia delante con él”.

Sin embargo, y a pesar de la escasez de efectivos, Luis Garvin ha tomado la decisión de renovar a todos los lesionados, sacrificando así la posibilidad de acudir al mercado para reforzar al equipo: “Este es un club humilde pero señor. Qué menos podíamos hacer que estar con ellos cuando se han roto con nosotros. Evidentemente hemos peinado el mercado pero este club no puede hacer las barbaridades que se hacían de firmar y prometer lo que no podemos cumplir. Nos estamos tomando la situación como una preparación para la temporada que viene. Lo digo siempre: de las malas se sale así. Tengo tres hijos que he sacado adelante. Si le echas lo que tienes, más tarde o más temprano, acabas logrando lo que te propones”.

Con la vista puesta en la vuelta

Sergio Jerez, hace poco más de dos meses, se rompió el ligamento cruzado en un lance del juego. ¿El motivo? El césped del Amelia: “El defensa fue muy fuerte a un balón al que yo no llegaba y al apoyar noté cómo mi pie se clavaba y mi rodilla rotaba. Perdí movilidad y musculatura y hasta que no la recupere del todo no puedo operarme. A partir de eso tengo unos siete meses de recuperación pero voy a volver con más fuerza”.

El menisco de Miguel Macho dijo basta el pasado 1 de noviembre. El lateral rojillo cayó lesionado en un entrenamiento que tocaba a su fin. ¿El motivo? El césped del Amelia: “Estábamos haciendo un doble área y en un giro, para tratar de cortar el pase, noté un chasquido en la rodilla. Me hice una resonancia pero no vimos nada porque la tenía muy inflamada pero a la semana siguiente vimos que tenía fracturado el menisco. Intenté recuperarme para operarme en navidades y perderme el menor número de partidos posible, pero dos semanas después me volví a quedar enganchado y se acrecentó la fractura. Por suerte ya estoy operado y tengo pensado volver, si todo sigue igual de bien, en el primer partido del 2018”.

Isma Balea vio cómo su ligamento cruzado dijo basta el 30 de noviembre, apenas dos semanas después de su fichaje por el Atlético de Pinto. ¿El motivo? El césped del Amelia: “Llevábamos veinte minutos de entrenamiento preparando el partido contra el Alcorcón B. Los médicos me dijeron que tardaré unos seis o siete meses para volver, pero ya estoy mentalizado para hacerlo con un grupo que me recibió muy bien”.

Todos, cada uno con sus dolencias, su rehabilitación y sus plazos de recuperación sueñan con un regreso lo antes posible a los terrenos de juego, coincidiendo en el “maravilloso trato humano que está teniendo el club con nosotros”. Lo harán en el Amelia del Castillo, eso sí, con otro césped.