El histórico equipo del barrio Salamanca pide volver a casa

El Guindalera quiere volver del exilio

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El cuarto equipo más antiguo de Madrid sigue intentando tener campo propio y abandonar el exilio

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El próximo 22 de marzo es el cumpleaños del cuarto equipo más antiguo de Madrid. Concretamente 94 son las primaveras que cumplirá el Club Recreativo Guindalera. Casi nada. Y qué mejor manera de celebrarlo que ayudándoles a conseguir que de una vez por todas puedan jugar sus partidos de casa en casa.

No es la primera vez que lo intentan. Tras casi un año de lucha y recogida de firmas para conseguir que parte de los presupuestos participativos del 2017 fueran destinados a la transformación del campo de fútbol 7 del Polideportivo de Breogán-Guindalera en uno de fútbol 11, el Ayuntamiento lo desestimó. La razón, según explica Diego Miguel Fernández, periodista en Deportes Cuatro y miembro de la directiva, es que el presupuesto para la obra era muy elevado. Demasiado elevado dice él. El proyecto llegó a pasar dos rondas, pero se quedó en la tercera. Ahora van a por el segundo intento. El caso es que el cuarto equipo más antiguo de Madrid tiene que seguir entrenando y jugando lejos de su barrio.

Más que acostumbrados

Lo cierto es que no se trata de ninguna novedad para el club, que lleva ya muchísimos años teniendo que disputar sus partidos lejos del barrio de la Guindalera, perteneciente al distrito de Salamanca pero sin las características típicas del distrito de Salamanca. De hecho, ni siquiera el propio Diego Miguel recuerda donde jugaba antes sus partidos el conjunto azulgrana, que, según comentan los más longevos de la Guindalera, luce esos colores porque el Barcelona les cedió algunas de sus equipaciones que les habían sobrado. En sus inicios el club sí contaba con campo propio, pero las obras de la M-30 acabaron con él. Desde hace ya muchos años juegan en el García La Mata, que comparten varios equipos de Madrid, y entrenan en San Pascual, un campo que pertenece al Colegio Montpellier. Lo que es un exilito en toda regla.

El Guindalera subsiste como puede, gracias a patrocinadores del barrio y al trabajo de directivos, simpatizantes, jugadores y entrenadores del barrio. De generación en generación se van transmitiendo los valores que han mantenido a lo largo de la historia al CR Guindalera. Los jugadores no pagan ficha, algo bastante inusual en la Segunda Regional, pero la mayoría de ellos sí que son socios de un club con casi cien años de historia: 30 euros al año. La construcción de un nuevo campo en el barrio de Guindalera, sustituyendo al actual de fútbol 7 que se halla en el parque de Breogán, pegado a la M-30, sin duda ayudaría a incentivar la afición por el club entre los vecinos. Sobre todo entre los chavales jóvenes, que no perderían tiempo en desplazarse a otros lugares de Madrid para jugar al fútbol. De hecho, enfrente del Breogán se halla el colegio Menesiano, uno de los más conocidos de la ciudad.

Asegura Diego Miguel que lo van a seguir intentando, a pesar de que lo de este año finalmente se ha quedado en agua de borrajas. Por el momento, y para seguir haciendo crecer al club, preparan la creación de una escuela de fútbol para los más pequeños, que jugarían precisamente en el césped de Breogán de fútbol 7, ya que el Club Recreativo Guindalera solo tiene equipo sénior. Desde hace años están intentando crear las categorías inferiores, así como una escuela de fútbol para los niños, niñas y jóvenes del barrio. Los mayores, de momento, seguirán representando al barrio de la Guindalera jugando todos sus partidos lejos del barrio de la Guindalera.

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