REPORTAJE | Fútbol base

Porteros sobre tierra: Los jóvenes guardianes del CD Barajas

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No todos lo harían. La posición de portero solo está destinada para unos pocos elegidos y más cuando tus estiradas, caídas y paradas las tienes que hacer sobre tierra. Aun así en este equipo madrileño con casi 70 años de historia, los canteranos tienen clara su pasión

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Talento, valentía y ganas de estar bajo los palos. Carlos Nájera es el benjamín y portero más joven de la cantera del Barajas con nueve años, aunque empezó a jugar con siete. Confiesa que lo que más le llamó en su día fue la red en sí. “Me gusta estar cerca de la red, pero no recoger muchas veces el balón de dentro, me gusta más parar”, añade Carlos. El pequeño se fija mucho en Keylor Navas. “Me encanta su forma de estirarse a por los balones, es muy bueno”.

Otro de los más jóvenes es Raúl Burgos, que lleva solo seis meses jugando de portero en el Barajas. Es alevín y reconoce que sus compañeros y entrenadores le han dado consejos para mejorar. “Me dicen que siempre me tengo que poner recto al tirarme para atrapar bien el balón”, comenta Raúl. A los más pequeños les viene de maravilla el entrenamiento específico de porteros, que es llevado a cabo por Maroto, portero del primer equipo.

La iniciativa, que surgió la temporada pasada, también ayuda a los porteros más mayores. Parreño, de categoría juvenil, se muestra muy contento con dicho entrenamiento especial. “Noto que he ganado más resistencia física, más toque y más técnica”. Para él la mejoría es muy notable en los partidos. “Se logra que sea todo más intuitivo para que los porteros podamos ser mejores sobre el campo”, añade ‘Parre’. Además, según las condiciones de la arena la tarea para los jóvenes cancerberos a veces se complica.

Samu, David, Raúl y Javi, de izquierda a derecha

Para el resto de porteros canteranos no es fácil jugar sobre tierra, pero con el paso del tiempo acaban curtiéndose. Javi Piña lleva seis años jugando en el CD Barajas, desde la categoría chupetín. A día de hoy, en categoría alevín, confiesa lo que le gustó a la hora de empezar a ser portero: “me gustaba tirarme, despejar, atrapar los balones y ayudar a mi equipo a ganar”. En comparación con la hierba él lo tiene claro. “Me gusta bastante más la arena porque es más complicado que te marquen gol y aquí estamos más acostumbrados a ello”, añade Javi.

Samu Rejala, también alevín, reconoce que “muchos equipos no están acostumbrados a jugar sobre tierra y lo podemos aprovechar para ganar”. A pesar de que el bote del balón es diferente en ambos terrenos y sobre la arena puede haber complicaciones, al joven alevín le gusta jugar bajo los palos. “No me hago daño, una vez que te tiras sobre la arena ya te acostumbras”, sentencia Samu.

Las condiciones son diferentes dependiendo del terreno. Algo que David Martín, de 13 años y categoría infantil, conoce muy bien. “Empecé jugando de portero sobre asfalto y la tierra al ser más blanda no te haces tanto daño al tirarte, al principio dudas porque te puedes ensuciar pero luego te das cuenta que lo haces por tu equipo y tu afición”. “A diferencia con el césped, en tierra cuando llueve el balón bota menos, lo cual puede dificultar la labor a los porteros, ya que la pelota se queda muerta. Tienes que estar muy atento para anticiparte más al balón y a los rechaces”, añade también David.

En el CD Barajas también son curiosos los casos de Adri García y Antonio Macua, actuales porteros del cadete. Ellos empezaron jugando en categorías inferiores de jugadores de campo, pero luego fueron reconvertidos. “Al principio es difícil porque no sabes tirarte, te raspas, pero luego te vas acostumbrando”, comenta Macua. El cadete de 14 años reconoce que sus compañeros Parreño y Maroto son los que más le han ayudado y aconsejado. “Me han hecho ver que hay que salir más del área, no quedarse siempre bajo palos e ir con decisión a atrapar la pelota en el tú a tú”.

Por su parte, Adri reconoce que le gusta estar en la portería. “Me motiva mucho cuando me tiro al suelo a evitar un gol”. El chico de origen paraguayo reconoce que sus compañeros de equipo confían mucho en su juego de pies. “En mi equipo la juegan mucho hacia atrás para que la saque jugada o despejar hacia arriba”, reconoce Adri.

Adri, ‘Parre’ y Macua, de izquierda a derecha

La mayoría de los canteranos tienen en Iker Casillas a uno de sus referentes. Javi dice que “me gusta su modo de juego, su concentración hacia el balón y cómo ayuda a su equipo”. Unas palabras que David completa con lo siguiente: “Me gusta su forma de tirarse y sus tomas de decisiones durante los partidos, es mi referencia a la hora de jugar”. Parreño, el mayor de todos, también se fija en el antiguo capitán de la Selección Española. “Es mi ídolo, es un portero muy elástico, muy bueno por arriba y en los penaltis”, confiesa Parre. 

Así son los jóvenes guardianes del Barajas. Un club que desde su fundación en 1951 ha tenido en la tierra el suelo de su casa, el campo de fútbol de Nuestra Señora de la Soledad. Pasan las décadas y al igual que la tierra sigue sin cambiar otra cosa. La valentía y las agallas de sus porteros.

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