Tuve la suerte de ganar en París su quinto Roland Garros

Mis muletas para alguien que no puede ser de verdad: Rafa Nadal

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Santamago 1200 200

Un tipo que ha agotado palabras, adjetivos, calificativos y que te hace imposible escribir de él sin repetir nada que no se haya escrito desde que empezó su carrera no puede existir. Es un personaje de ciencia ficción, de novela. Superhéroe de cómic con versión cinematográfica de lo que deberíamos ser el resto de la humanidad, aún sin haber ganado todo lo que ha ganado él.Tengo que tirar de mi experiencia personal para sentir que Rafa Nadal es de carne y hueso.

Tuve el privilegio de ver como ganaba Roland Garros en París hace nueve años, por entonces conquistaba su quinto título en la tierra parisina y aún estaba lejos de la gesta de la que hoy estamos hablando. Con el mérito de haber resucitado después de las 57 veces que se le mató. La frase “Nadal ya no es el mismo” se nos ha pasado a todos por la boca y que levante la mano el libre de pecado.

En el año 2010 me hicieron el mejor regalo de mi vida: unas entradas para ver la final de Roland Garros de ese año. Cuando recibí ese regalo fue un momento increíble y el solo hecho de poder vivir la experiencia fue maravilloso. Cuando  dos días antes supe que Nadal llegaba a la final fue una emoción indescriptible para mí. Lo soñé desde el mismo momento en el que meses antes tuve las entradas en mis manos. Rafa es un chollo para los sueños se hagan realidad.

Aquel día amaneció diluviando y después de seis meses esperando ese momento a punto estuvimos de quedarnos sin poder ver la final. Sin posibilidades de poder pernoctar en París ante un aplazamiento solo nos quedó invocar a Montesdeoca, el hombre del tiempo de mi infancia, para poder superar el trance. Lo de la posible final larga, épica, maratoniana Nadal lo dejó para otra ocasión, afortunadamente.

Teníamos uno de los últimos aviones del día que salía hacia Madrid, pero Nadal ganó por la vía rápida y tuvimos hasta tiempo en la sala de embarque para analizar el quinto Roland Garros del mallorquín. Mis recuerdos de adolescente me transportan a una exhibición de Rafa, tres sets a cero con Nadal mayúsculo y Soderling  asimilando que algún día podría contarle a sus nietos que perdió finales de Gran Slam con los dos más grandes de la historia del tenis: Federer y Nadal. Os recuerdo que el sueco tiene en su marca personal el haber derrotado al deportista español en una primera ronda del torneo parísino un año antes. Es decir, que bueno era.

Recuerdo que llegué a Madrid agotado pero contento, pocas horas de sueño camino de colegio. Me daba igual, seguía flotando. Nadal a un centenar de metros de mí, el himno español sonando en la Philippe Chatrier y un crío sintiéndose un privilegiado. Conforme pasan los años y aumentan los títulos doy más valor a lo que viví aquel 6 de junio de 2010.

Foto de portada: @rafanadal