Entrevista a Alberto Álvarez, entrenador del Juvenil A del CF Rayo Majadahonda

Alberto Álvarez: "la gestión de egos es lo más importante en la división de honor"

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El año pasado, a los mandos del Cadete A, se proclamó campeón de liga, un momento que recuerda con mucho cariño y emoción pero que no deja que le condicione ahora en su nueva aventura como técnico. Es uno de los entrenadores más jóvenes de la categoría, ingeniero civil, y entre risas empieza la entrevista con un “a ver qué tal lo hago”.

Es miércoles por la tarde y La Oliva está más tranquila que cuando suelo visitarla, hay chicos de todas las edades de la escuela y se respira un ambiente de trabajo sano y tranquilo.
 Alberto me recibe un rato antes de entrenar a su juvenil, pero algunos de sus chicos ya han llegado, nos sentamos enfrentados en uno de las esquinas del campo, sin duda, un lugar privilegiado para una entrevista. El técnico contesta a mis preguntas bajo la atenta mirada de los juveniles que han decidido llegar antes de la hora para hacer sus ejercicios de físico previo a entrenar con el grupo.
Llegó al equipo técnico del CF Rayo Majadahonda de la categoría Alevín con solo 20 años y ha ido escalando hasta llegar al máximo juvenil, el Juvenil A División de Honor del Club.
 
Cuando hablamos sobre la categoría confiesa que ser entrenador en división de honor es algo que hace con mucha ilusión, que es trabajo de muchos años y muchas plantillas dirigidas. Ha aprendido mucho de la gente con la que ha trabajado temporada a temporada y se esfuerza día a día por convertir en resultados la confianza depositada en él para esta tarea.   Si habla del reto más laborioso para él, se acuerda de sus tiempos de jugador, “en división de honor todos queremos jugarlo todo, y es importante que el entrenador sepa cómo dirigir eso", “aquí todos somos muy visibles".  
Para definir a su plantilla utiliza la palabra “grupo” y cuenta que en su vestuario se puede hablar de todo, que hay momentos de muchas risas y complicidad entre sus chicos y el cuerpo técnico y que está orgulloso de haber creado esa atmosfera, cree que es la clave del buen trabajo en equipo.
No quiere hablar de objetivos porque no se los ha planteado, "mi única meta es que todos salgamos de aquí hoy siendo mejores que ayer, hay que mejorar día a día." Cuando le pido que sueñe en grande me confiesa entre risas que ganar la liga sería un sueño cumplido pero que le parece hablar de algo irreal y que eso, para el trabajo a largo plazo es contraproducente.
Para el #DH5 de Pobla tiene solo palabras de agradecimiento "todos los entrenadores de la categoría están encantados con el proyecto y es muy importante que tengamos visibilidad", el técnico concluye con un “os estamos eternamente agradecidos”.
Me despido de él y se reúne con su segundo, Javier Columbrans, y el resto de sus chicos, ha llegado el momento de ponerse a trabajar y en todos predomina una sonrisa por hacer lo que más les gusta, jugar al fútbol.
 
 

Foto y vídeo: Lucía Ramos Parrón