ENTREVISTA A BORJA BARDERA, ENTRENADOR DEL UNIÓN ADARVE

Bardera: “Que sonase mi nombre para el Real Madrid fue un premio al trabajo”

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Tras una grandísima temporada que provocó que su nombre rondara por las oficinas de Valdebebas, Borja Bardera repasa lo que llevamos de temporada de la DH5 en su tercer año como entrenador de los lobos.

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¿Cómo viviste el año pasado?

Fue un año un poco diferente a los anteriores, porque se cumplió el objetivo mucho antes. Aunque es cierto que era una temporada tan extraña que tenía como una repesca. Si caías a la fase de descenso, como que tenías una repesca todavía. El día de Majadahonda no lo viví como una final de las finales. Sabía que, si no ganábamos, íbamos a la repesca, la cual iba a ser muy dura. Pero fue una temporada muy extraña. La calificaría con un notable alto.

Termina la temporada y, por cómo fue el año, te salieron varias ofertas. ¿Es así?

Salieron ofertas muy interesantes, pero finalmente no llegaron a concretarse de una manera muy real. Y decidimos que lo mejor era continuar un año más en el División de Honor. 

Corrió el rumor de que también tu nombre sonó por las oficinas de Valdebebas. Cuando uno se entera de esto, ¿qué se le pasa por la cabeza?

No sé si todo el mundo, pero para una persona como yo que vive en Madrid, que te llame, que te pueda llamar o que te sondee una de las mejores canteras del mundo es un halago y un reconocimiento al trabajo de tantos años desde tan joven. Empezar con 16 años, tener el nivel III con 20, y llevar casi una década entrenando a juveniles... Que sonase mi nombre en el Real Madrid fue un premio al trabajo. Pero tan solo fue eso, un rumor, nada más. Eso sí, es un motivo extra para seguir peleando en el futuro para que exista esa llamada.

Al final, ¿por qué te quedaste?

Consideré que la mejor decisión era no salir y más siendo tan tarde. Las situaciones que se dieron para poder marcharme se dieron muy a finales de junio, y no me parecían las mejores maneras de poder marcharme siendo un contexto tan tarde. No hubiera sido una manera elegante. Al final, en la balanza pesó mucho más el cerrar la etapa de una manera más brillante si puede ser al final de temporada y ojalá seguir progresando en el club.

¿Fue difícil confeccionar la plantilla?

Cada año es un poco más difícil, y un poco más, y un poco más. Si el año pasado fue difícil debido a la pandemia, que no pudimos ver jugadores y demás, este año al no haber equipos más parecidos a nosotros, de barrio, como Aravaca o Los Yébenes... Este año ha sido una auténtica jungla por el nivel económico de los recién ascendidos y por lo que han apostado otros juveniles por la categoría. Si un equipo como el Adarve no puede reforzar los juveniles estando en las mejores categorías que puede tener, como una cantera, es muy complicado sacar resultados en el A, en el B, en el C...

El hecho de que los rivales sean canteras poderosas o que pagan a sus jugadores, ¿os ha afectado seriamente?

Nos ha afectado muchísimo. Este año el club decide apostar por el primer equipo. Se está viendo en la clasificación. Ya no solo por los méritos y el nivel de trabajo que está haciendo que es espectacular sino también por la calidad que tienen. Nosotros, a día de hoy, no podemos competir contra clubes como Fuenlabrada o Majadahonda ni con equipos como Las Rozas que ha invertido mucho en su primer juvenil. Lógicamente es una envidia sana y para nada es una queja sobre los rivales. Es un reconocimiento a que ellos están haciendo un esfuerzo tremendo por mantener a su juvenil en División de Honor.

¿Qué semejanzas hay, si es que las hay, entre los tres equipos que has dirigido en DH?

Este año es una mezcla de los dos primeros, para bien y para mal. Este año estamos pecando de competir algo peor, como competimos el primer año. Y en algo que se parece al equipo del año pasado es lo fiable que están siendo los partidos de casa. Más allá de ganar, perder o empatar, pasa lo que queremos que pase. En cambio, el primer año, era un poco una moneda al aire, era acostumbrarse, éramos novatos en la categoría... Esas son las dos semejanzas para mí. 

¿Qué tal fue la pretemporada en cuanto a resultados?

Horrorosa, pero creo que como todos los años. Al final, con lo que nos cuesta cerrar los equipos prácticamente competimos los últimos dos o tres partidos. El resto es para ver a gente, tomar decisiones difíciles y al límite, y se traduce en malos resultados. Los únicos resultados que pueden dar idea son los dos últimos.

¿Por qué Pedro Bernardo? ¿Qué importancia tiene en la pretemporada?

Ese día es el último día para cerrar la plantilla, que los jugadores se vayan conociendo, que empiecen un poco a sufrir porque es algo caótico y lo hacemos a posta: no son mayores de edad, no tenemos para pagar el autobús, dormimos al Raso porque quiero aunque haya casas, que se cuiden y ayuden con todo el material... Al final es un poco ser supervivientes, pero es un poco el llegar a un sitio, cerrar el equipo, reconocerse, ponerse caras, hacer grupo... Y, a parte, idear nuestro plan, que se basa en ser una piña en el vestuario.

¿Consideras justo que bajen hasta seis equipos de los 18 que existen?

El año pasado dije que había que hacer algo raro por el tema de la pandemia, que había que gestionarlo de alguna manera. Yo dije que me parecía una decisión extraordinaria la de que no descendiese ningún equipo pero que, a la larga, iba a haber que tomar decisiones a la vez un poco impopulares. Para mí es la única solución que baje, seis equipos para que la categoría coja otra vez el nivel que se merece. Para mí, el año pasado como este ha bajado un poco el nivel de la categoría. Igual que bajen seis equipos, un tercio, puede hacer que la temporada 22-23 puede recuperar un nivel alto de la Liga que ya lo tiene, pero no me parece un nivel top como otros años.

Los cinco primeros partidos fueron derrotas. Desde el punto de vista del cuerpo técnico, y especialmente en ti, ¿cómo se sobrelleva?

Considero que ha sido uno de los aprendizajes más brutales que he podido tener como líder de un vestuario. Ya no hablo como líder de plantilla, sino como líder de gestionar el ambiente de fuera, hablo de liderar dudas en cuanto a gente del club, dudas en cuanto al cuerpo técnico, dudas entre jugadores…Para mí fue muy gratificante la victoria ante el Burgos, la cual demostró que la Liga no se acaba el primer mes. No te voy a negar que fue muy, muy duro, y que la derrota en León por 3-0 fue casi una estocado que, por H o por B no llegó a hundirnos.

Dicen las malas lenguas que presentaste tu dimisión tras la derrota ante la Cultural. ¿Fue así? ¿Sucedió algo parecido?

Al final, la derrota en León para mí era un antes y un después dentro del vestuario y fuera de él. Se ejecutó el partido a la perfección y aguantamos hasta el minuto 45 con 0-0 con posibilidades de ganar. Pero la segunda parte acabamos perdiendo 3-0 por errores individuales, básicamente. Está claro que, cuando los resultados no salen, lo más fácil es sacar un cuerpo técnico de cuatro o cinco personas y traer a uno de fuera. Mi percepción era que necesitaba tener la fuerza del grupo. Que el grupo demostrase que realmente quería estar conmigo. Y cuando acabó el partido, empecé a notar que el grupo sí que estaba conmigo, que durante el inicio de la semana empezó a reflejarse con actos. Yo necesitaba solo eso: tener claro que el grupo estaba conmigo para continuar. Tuve pocas dudas de que el grupo iba a actuar así, pero necesitaba saberlo. La plantilla actuó y, a partir de ahí, cuando tienes la confianza de tu plantilla más allá de la del club, no te hace falta nada más para trabajar.

¿Qué supuso la victoria ante el Burgos en tus chicos?

Una liberación más que otra cosa, porque nosotros siendo más maduros, podemos interpretar que esto es un juego. Hacer todo bien no equivale a ganar. Puedes hacerlo muy bien y tener un error y perder. Así que a ellos les vino en lo anímico muy bien el ganar y el ver que no estábamos tan lejos de ganar ni tan lejos del objetivo.

Los siete puntos que lleváis en la temporada han sido en casa. ¿Es la clave de la salvación?

Sí porque, a diferencia de otros años, no hay ningún campo parecido al nuestro: no está el de Aravaca, no está el del Móstoles que era un poco reducido, ni el de Los Yébenes… No hay ningún campo parecido a nuestro fortín. Y, pese a que no hemos ganado todos los partidos, se está viendo que aquí la gente cambia mucho el sistema de juego. Excepto el día del Alcorcón, que creo que ellos estuvieron muy bien, el resto de partidos se está haciendo lo que nosotros queremos. Luego los detalles te hacen ganar o perder, pero cien por cien creo que la salvación va a estar este año en casa.

Tu primer año, a estas alturas, llevabais dos puntos más pero también ocupabais una de las plazas de descenso. A ti lo de torear en plazas complicadas te gusta, ¿no?

Sí. Al final, el llevar equipos humildes te hace estar siempre al filo del abismo y creo que me manejo bien. Soy un líder muy visible. La gente lo ve desde fuera, que soy un líder dentro de un grupo, y estamos hechos para competir conociendo nuestras limitaciones, que son muchísimas. Pero eso de unirnos nos hace al final tener el foco en lo que viene cada fin de semana.

Recuerdo una bronca la temporada pasada ante el Rayo Majadahonda cuando perdisteis aquí por la mínima… Pero la de este sábado pasado fue notablemente superior. Al menos, los decibelios que se oían desde fuera. ¿Tan frustrante fue el partido?

Considero que igual de 1000 partidos ganamos 999 como el del sábado. Pero no fue el encajar los dos goles. Fue, sobre todo, lo mal que competimos cinco minutos previos al gol y lo horroroso que supimos leer el partido del minuto 75 al 95. Había tiempo de sobra en revertir la situación y no sé si fue la presión, el ambiente, los puntos que acechan… El equipo dio una imagen que no corresponde a lo que es la camiseta del Adarve. La plantilla lo entendió muy bien en la charla. Fue muy dura, pero creo que nos puede venir bien

¿Cuál ha sido el mejor partido, hasta la fecha, que han disputado tus chicos?

Si me quedo con un partido me quedo con el del Flecha Negra porque fue el más constante. Quizá los primeros 60 minutos contra Las Rozas fue el mejor, pero no te vale en División de Honor hacer 60 minutos buenos. Tienes que hacer un partido constante, que no te lleguen, que domines los tiempos en el partido, que ataques, que seas superior… Y para mí el partido en el que hemos sido más superiores del minuto cero al último fue el Flecha Negra.

Por el contrario, ¿el peor?

Como peor me quedo con el del Alcorcón en casa porque, pese a que estuvimos en el partido hasta el 1-3 que fue una acción puntual muy polémica, el resto del partido son tramos: ante la Cultural fueron diez minutos muy malos que te perjudican, en Getafe fueron otros diez, en Las Rozas fueron 20, en Valdebebas los primeros cinco. El partido en el que más débiles hemos estado ha sido aquí en casa ante el Alcorcón y con el resultado se dice todo.

Viene el Leganés a Ganapanes tras vencer al Real Madrid. ¿Cómo se afronta el partido?

Tenemos que cambiar la cara después del palo tan gordo. Confiamos en nuestras armas y creemos que podemos estar cerca de ganar.  Lo que tenemos que hacer es revertir la situación del otro día y mejorar anímicamente esta semana, que estamos intentándolo hacer. Como llevo diciendo desde el lunes, puede venir aquí el Alavés, el Deportivo de La Coruña o el Paracuellos, que los partidos van a ser muy parecidos a lo que están siendo y ahí tenemos que dar un pasito más adelante.

Mójate… ¿Quién crees que ganará la liga?

El Real Madrid. 

Por mi parte, la última… ¿Cómo va la barca de Bardera?

Empieza a ganar adeptos. Empieza a subirse gente poco a poco y hacen bien, porque es un momento difícil. Si no se suben ahora, la barca se va a acabar hundiendo. Ahora mismo estamos un poco por encima del nivel del mar, pero tenemos que subirnos más y salvarnos.

Y ahora, tres preguntas del vestuario, al igual que a tus chicos… “¿Cómo llevas los nervios durante el partido? Me han chivado que eres un adicto a las chuches…”

Antes del partido me relajan bastante. Ya durante el partido no me acuerdo, pero algo de azúcar, yo teniendo el azúcar tan bajo, pre-partido me viene bien. Pero, de todos modos, reparto entre la gente que está cerca de mí.

“¿Cuándo vas a dejar de escribirte cositas en la mano?”

El problema que tengo siempre es que se me olvidan las cosas. Este año me he comprado una libreta y no la suelo tener encima, entonces lo más fácil, como siempre tengo rotuladores, es pintarme la mano. El estar cerca de la treintena hace que, de vez en cuando, se me olvidan cosas.

“¿Qué piensas de que cada año tengas a más ex jugadores tuyos en el cuerpo técnico?”

Creo que habla bien de mí porque, durante el año, la gente sufre mucho conmigo e incluso está mucho más enfadada que riéndose. Y cuando acaba la temporada, alguno luego no se quiere despegar, entonces… El tiempo me va dando la razón a mí.

 

Fotografías: Iván Álvarez y Lucía Pérez