Jª 16.- Real Valladolid 3-0 Trival Valderas

Canario aniquila la resistencia del Trival Valderas

El delantero hizo un doblete, dio una asistencia y se exhibió en su vuelta a la DH5 tras competir con el filial del Real Valladolid

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El conjunto madrileño bregó como un igual durante muchos minutos, pero careció de las herramientas ofensivas que sí tuvo su rival

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Hay en Los Anexos un delantero que promete continuar el camino hacia el profesionalismo iniciado por otros. Allí donde Miguel de la Fuente goleó y donde Adrián Herrera y Slavy fueron 'pichichis', un canario, de nombre Alexander Alemán, convierte cada actuación en un grito de "estoy aquí". El delantero del Real Valladolid lo profirió este sábado en un partido de esos en los que se mueve a las mil maravillas, de guerra de guerrillas. Con un doblete y una asistencia aplacó los ánimos de un Trival Valderas que seguramente se sintió casi como un igual durante muchos minutos, a pesar de carecer de la mordiente ofensiva suficiente como para dañar a los vallisoletanos.

El primer remate fue del colista, que intentó sorprender con un saque de banda rápido y profundo de Aner, que acabó con un disparo desviado. Fue la primera mecha, el primer chispazo, de los que trataron de prender los pupilos de Rubén Pérez, que, sin ceder terreno (o eso intentaban), pronto vieron cómo los blanquivioletas se hacían con la manija e intentaban dominar a través, sobre todo, de las acciones generadas por Adrián Álvarez, más desacertado que otros días en su posición de falso extremo. Cuando tenían atrás el esférico, los de Borja la movían lento. Y cuando trataban de llevarlo arriba, se mostraban imprecisos. Por ende, las ocasiones no fueron muchas.

El intento más claro de la primera mitad fue un remate desviado de Fresneda... hasta que apareció Canario. El ariete, fajador como un boxeador, incómodo en cada disputa y en cada duelo con la zaga, picó al espacio y Bruno rompió líneas con un pase al hábitat del '10',  que Marcos intentó cortar saliendo de su portería. Sin embargo, el 'nueve' local se interpuso entre él y un zaguero y le robó la merienda, enviando a la solitaria red el remate con el que rompió una igualdad que los madrileños no habían sido capaces de alterar, por más que buscaron atacar el flanco izquierdo por mediación del mencionado Aner y de Tony.

No cambió mucho el escenario en el segundo periodo; pudo hacerlo en un centro sin aparente peligro que Casillas detuvo en dos tiempos, en segunda instancia, apurado y sobre la línea. Poco a poco el juego se fue embarrando, con alguna fuerte disputa que no pasó a mayores ni en lo físico ni en lo disciplinario. En muchas de ellas, estaba el autor del 1-0, como si fuera el perejil que se presenta en todas las salsas. De esta manera, intervino también en el segundo gol, que llegó ya superado el ecuador; cayó a banda izquierda, recortó al defensor que había salido a su paso y sirvió para el testarazo de Adrián Álvarez a guardar, con el que llevaba la tranquilidad al marcador.

No obstante, caminaba el duelo por el terreno de la indeterminación, con esa calma tensa previa a la tormenta, que quiso provocar Carlos con un disparo desde la frontal. El mismo Canario pudo desencadenarla antes, pero parecía que no acababa de atinar, pues disparó un par de veces desviado, como lo hizo también Fresneda. Sin embargo, con el tiempo casi cumplido, el delantero coronó su actuación firmando un doblete, tras recibir un balón de Aday (el enésimo debutante del Pucela) y cruzar frente a Marcos, que recibió así un castigo más severo de lo que quizás se había merecido por parte de un atacante que cuenta ya con tres apariciones en la Primera RFEF.

* Foto: Real Valladolid