Análisis DH5

Castilla y León sufre el inicio de sus División de Honor

Dos de sus cuatro equipos llegan al primer tercio de curso en descenso; los otros dos, cerca de las posiciones de abajo

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Fútbol Peña y Colegios Diocesanos se encuentran entre los cuatro últimos clasificados, mientras Santa Marta y Real Valladolid sacan solo dos y tres puntos de renta con la zona caliente, respectivamente

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Castilla y León cuenta por primera vez en lo que va de década con cuatro equipos en el Grupo V de la División de Honor juvenil, a los que suma un quinto, el CD Numancia, en el Grupo II. Corren tiempos de bonanza, cabría pensar, de no ser porque si uno echa un vistazo a la clasificación verá que ninguno de los cuatro llega en la mejor posición al primer tercio de competición. Así, transcurridas ya nueve jornadas, dos se encuentran en descenso y otros dos próximos a estos puestos bajos.

La región, por tanto, sufre, y no es un decir: cada descenso, en caso de producirse, provocaría un arrastre en una Liga Nacional desgraciadamente un tanto habituada a que se produzcan. Claro, que los primeros afectados son ellos, aquellos a los que hoy les está costando competir. Principalmente al Fútbol Peña y al Colegios Diocesanos, los dos que ahora mismo caerían en desgracia. Con cuatro puntos los leoneses y con seis los abulenses, están a tres y una unidad de la salvación, que marca el Leganés.

Fútbol Peña y Diocesanos, obligados a mejorar

Para la Peña esta es la tercera temporada en la categoría, una que está siendo bastante distinta incluso de la anterior, en la que sufrió para mantenerse. Adrián Benavides, técnico que obró las dos salvaciones anteriores, dejó el cargo y Jorge Merayo comenzó el curso, pero no tardó en dimitir. A las órdenes de Miguel Ángel Álvarez Tomé, un histórico que entrenó la pasada campaña a la SD Ponferradina y con el cual llegó el primer triunfo, sobre el Real Valladolid por uno a cero en el Área Deportiva, que debe ser clave de cara a una posible salvación.

Ejerciendo como buen local es como se alcanzó la quinta plaza dos años atrás, siendo un equipo físico y correoso muy difícil de doblegar. Todo lo contrario a lo que ha venido siendo hasta ahora, dado que después de nueve fechas es el equipo menos goleador y el más goleado, empeorando los números del Atlético Casarrubuelos, colista con un solo punto. Nadie había previsto que fuera fácil, eso sí, puesto que en verano perdió varias piezas que se antojaban claves como las de Jairo y Álvarez, nuevos jugadores del Pucela, y teniendo en cuenta que la Cultural Leonesa ha dificultado las cosas a la hora de fichar, por el atractivo de la estructura profesional y después de que llegase incluso a pagar traspasos al Puente Castro por el traspaso de algún jugador.

El conjunto colegial, por su parte, afronta la segunda temporada seguida en División de Honor, donde ya estuvo en la 2013/14. Consumado su ascenso en el verano de 2016, se especuló mucho con la posibilidad de que fuera a renunciar a la plaza que le correspondía (como hizo de cara a la 2014/15), no fue así y se salvó con cierta solvencia, permitiéndose el lujo de perder los dos últimos envites. Lujos este año ninguno: pese a que se reforzó con jugadores potenciales de la categoría, algunos provenientes de otros puntos de la comunidad, le está costando sacar los partidos adelante y por el momento ha ganado solamente uno, precisamente ante el Fútbol Peña.

Cinco de los seis puntos que lleva los ha obtenido en casa, donde debe, y donde solo ha perdido con el Getafe. Junto a esa derrota lleva otras dos de cierto empaque, ante Real Madrid y Atlético de Madrid, quienes pelean por las posiciones de arriba con los azulones. Así, puede celebrar que la dureza del calendario aminora ahora, pero podrá hacerlo solo si empieza a sumar, y para ello debe mejorar en las áreas (asignatura pendiente de cualquier equipo en descenso), puesto que es uno de los cinco equipos que promedia menos de un gol marcado y más de dos recibidos por encuentro disputado. Lo 'bueno', que de los veintitrés encajados nueve fueron ante el Real Madrid.

Un Santa Marta atípico y un Valladolid alejado de su sitio

Debido al desempeño de los dos anteriores y de los otros dos integrantes de DH5 que pertenecen a Castilla y León podría abrirse un debate sobre si la región cuenta con el potencial suficiente como para sustentar tantos equipos en la categoría, y más cuando solo uno pertenece a una estructura profesional. Pero, ¿por qué no iba a ser así? ¿Acaso Islandia no estuvo en la anterior Eurocopa e irá al próximo Mundial? La comparación es evidentemente odiosa, y más cuando las selecciones juvenil y cadete que representan a la comunidad no suelen emular (ni mucho menos) a los 'vikingos' en los campeonatos de España que se celebran de forma anual. Pero, ¿por qué no iba a ser así?

El fútbol, que es sabio, vale más que cualquier opinión favorable o contraria al 'músculo' competitivo de Castilla y León, puesto a menudo en duda, dicho sea de paso, en otras categorías como la Tercera División. En el corto plazo, tan corto como el actual, ese es el número de competidores desde el ascenso de la UD Santa Marta el verano pasado. El club tormesino, otrora convenido con el Atlético de Madrid, es uno de los punteros de la región en cuanto a trabajo y captación en los primeros escalones formativos. Y tenía que estar. Aunque también arrastra algún que otro problema.

Con nueve puntos en otras tantas jornadas ha visto cómo se han resuelto con empate o por la mínima seis de sus partidos, ya fuera a favor o en contra en el segundo caso. Esto indica que compite y es difícil de batir, aunque difícilmente su media actual le valdrá para salvarse si se tiene en cuenta que la proyección actual le lleva a treinta unidades en otras tantas fechas, y que el descenso desde 2012 está por encima de ese puntaje (con él se salvaron entonces Rayo Majadahonda y la extinta UD Salamanca).

Como los demás, ha recurrido al mercado exterior para colmar aquello que necesitaba, aunque tiene problemas en la creación y de falta de gol, que intenta subsanar con una apuesta poco academicista y nada típica en el club: envíos frontales y directos y búsqueda de segundas jugadas; nada que ver con lo que suele ser habitual en Tormes, donde el balón se mima. Pero esto, además de formación, es competición, pensarán por aquellos lares, y que cualquier apuesta es válida si trae de la mano la permanencia.

Una de sus dos victorias -de hecho, la primera- llegó contra un Real Valladolid que sorprende por su situación en la tabla, noveno con diez unidades. Se encuentra lejos de donde quería y seguramente de donde debería, puesto que su apuesta futbolística y su competitividad no están hallando los réditos deseados a pesar de todo. Juega bien, juega bonito, y se ha visto envuelto en varios encuentros resueltos por detalles y siempre en contra, como ese mismo ante los salmantinos o como la derrota ante el Fútbol Peña. Las aguas del Pisuerga bajan tranquilas, pese a todo, porque se cree en lo que se hace y en que los resultados llegarán.

De medio campo en adelante Víctor Fernández cuenta con muchas opciones y de calidad, a pesar de que la buena pretemporada con el primer equipo del internacional Miguel de la Fuente le dejó sin su 'nueve' jerárquico y dominador. Lo están supliendo bien Adrián Herrera y Víctor Socorro, ambos anotadores ya de muchos goles, aunque la reciente sequía de cara a puerta es parte de eso que les ha hecho caer posiciones. Atrás, los problemas son muchos a balón parado o cuando el rival juega directo, aunque igual que el Víctor llegó para tener una alternativa más en la delantera recientemente ha llegado Salisu, un ghanés poderoso físicamente para intentar subsanarlos. Si consigue hacerlo, y si entre todos arreglan el desaguisado fuera de casa, los blanquivioletas mirarán arriba.

Posibles arrastres

Aunque la situación del Pucela no preocupa (si acaso 'ocupa', aunque seguramente ni eso), la Liga Nacional mira atentamente a lo que pasa aquí, no vaya a ser que a los tres descendidos se le sume alguno más, como sucedió en 2016 con el descenso de la UD Sur vallisoletana, un año antes con el Puente Castro leonés o anteriormente con el Santa Marta. Y es que en las temporadas en la que ha habido algún arrastre han llegado a bajar cuatro equipos, un 25% de los totales en competición, una barbaridad que tienen en sus botas evitar aquellos que hoy sufren en la principal división del fútbol juvenil. Exactamente todos los conjuntos de Castilla y León que en ella militan, para desgracia de la región.