6ª J. - Reacciones al Real Valladolid 6-4 Rayo Majadahonda

Cruce de elogios y de sensaciones

Víctor Fernández y Alberto Álvarez destacan la calidad de sus rivales y el buen hacer de sus jugadores, aunque con cierto mal sabor de boca

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En el mundo de fútbol se dice a veces que la alegría va por barrios, pero desde luego que el desasosiego también. Al menos eso cabe pensar al ver la desazón que generó a los entrenadores de Real Valladolid y Rayo Majadahonda lo que llevó al partido entre ambos a ver un resultado tan abultado.

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Con balón se lucieron los dos equipos. Sin él, ambos concedieron, quizá en exceso. Y, por si fuera poco, la actuación arbitral dejó descontento a Alberto Álvarez, técnico majariego, que abandonó Los Anexos tras recibir buenas palabras de su homólogo y rival, pero "con sensación de impotencia" y la creencia de que el encuentro "estuvo más igualado de lo que dice el resultado".

"Quizá no hayamos merecido recibir seis goles. Sobre todo por dos penaltis que creo que no merecen tanto castigo, por un fuera de juego que acaba en otro gol suyo y sobre todo por una acción de último hombre en la que Pozuelo se iba en el mano a mano y que era penalti a favor", expuso contrariado con las decisiones del colegiado, Daniel Reinoso Mangas, que sustituyó a última hora a Óliver de la Fuente Ramos (árbitro de Segunda), indispuesto.

No obstante, no se quiso quedar en estos reclamos y felicitó a su equipo por "seguir luchando con el mismo modelo de juego e identidad" que le caracteriza y por haber dado "un buen susto" a todo un Real Valladolid. "Su entrenador me ha felicitado, dice que les hemos gustado mucho y que hemos merecido mucho más. Es significativo, pero no quita la sensación de impotencia. Sabíamos que iba a ser difícil, pero que podemos competir a cualquiera, pero si vienes y empiezas perdiendo por dos a cero por determinadas situaciones, estos equipos te ganan", alegó, después de reconocer que el segundo gol viene precedido de una jugada en la que su defensa estuvo un tanto blanda.

Lo bueno, con todo, es "la sensación que ha dado todo el grupo, de hacerlo bien ante un rival complicado". "Creo que hemos merecido algo más, pero no ha podido ser", lamentó de nuevo, antes de emplazar a sus pupilos a mirar al frente y seguir acoplándose a la categoría "fieles" a su estilo el jueves contra el Adarve. "Hemos hecho una segunda parte tremendamente buena y las sensaciones siguen siendo positivas; incluso los números: tenemos nueve puntos de dieciocho. Esto es fútbol; tenemos que seguir trabajando", concluyó.

Por su parte, Víctor Fernández acabó también con una "sensación agridulce", la de que de haber encajado el seis a cinco podrían haber terminado sufriendo en un partido que el Real Valladolid tenía "totalmente ganado". Más aún después de "una primera parte muy buena", en la que el suyo fue un equipo "serio" y que jugó muy bien ante un rival "que quiere jugar siempre" y con un estilo similar al suyo. "En el primer tiempo jugamos muy bien, creamos mucho e hicimos un tercer gol maravilloso, pero con tres a uno en la segunda parte el equipo no salió igual, salió sin esa chispa y sin esa intensidad", lamentó.

A su modo de ver, su equipo no supo interpretar el juego del rival y no se supo "juntar atrás" cuando los balones del Rayo Majadahonda empezaron a ser "hacia arriba". Aun así, tras encajar el tres a dos, los blanquivioletas volvieron "a crear ocasiones", pero con el seis a dos bajaron "otra vez el pistón", algo que no se deben "permitir", menos aún ante un rival así, "muy bueno, con un buen entrenador y las cosas muy claras".

Una de las sensaciones que extrae el entrenador vallisoletano es que deben mejorar "muchas cosas, sobre todo en defensa", que no en la línea defensiva. "Igual que los defensas ayudan cuando atacamos, la gente de arriba tiene que ayudar a la gente de atrás", ponderó, aunque después de valorar positivamente alta producción en ataque, una que permitió quedarse con la victoria y seguir creciendo a través de la suma de tres puntos. "Me alegro que esto pase con un triunfo", aseveró Víctor, consciente, pese a todo, que los errores cometidos no son más que una parte del proceso de formación de sus jugadores.