Del DH5 a Estados Unidos

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Conocemos la historia de Víctor Mendiondo, ex-jugador del DH5 y que actualmente juega en Estados Unidos. Con él, hacemos un repaso a su trayectoria, también a la categoría y además nos deja un mensaje para todos los jugadores que hoy forman la máxima competición juvenil. 

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Víctor Mendiondo es actualmente defensa del Barton Sports de Kansas, y uno de los múltiples jugadores que han pasado por el DH5. A continuación conoceremos su interesante historia a través de una charla en la que abordamos temas como sus orígenes, su familia y, por supuesto, de su trayectoria. Nos contará cómo un joven futbolista puede llegar a plantearse dejar el fútbol pese a alcanzar la máxima categoría juvenil, jugar en las categorías inferiores de la selección madrileña o entrenar con el primer equipo del Atlético de Madrid. Víctor es uno de los muchos jóvenes que han visto cómo dejaban de disfrutar del deporte de su vida por la presión ejercida en el fútbol de élite; sin embargo, supo encontrarse a sí mismo en un equipo más cercano a su pueblo, rodeado de sus amigos, para poder vivir la nueva aventura en la que está sumergido en Estados Unidos haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol.

Víctor Mendiondo, durante un partido de la UEFA Youth League

¿Cómo y dónde empezaste a jugar al fútbol?

Empecé jugando muy pequeño, cuando tenía 5 años en el club de mi pueblo, Alpedrete.

¿Fue donde te formaste como futbolista?

Sí, a partir de ahí con 8 años más o menos mi padre me llevó a hacer las pruebas para entrar en el Atlético de Madrid y las pasé.

¿Hasta cuando estuviste en el Atlético de Madrid?

Estuve dos años de pequeño hasta alevín y nos marchamos gran número de jugadores. Estuve en el Getafe CF hasta cadete y después me fui al Leganés. Allí hice un gran año y el Atlético de Madrid me llamó de nuevo para pasar mis 3 años de juvenil con ellos.

En esos años de juvenil, ¿pasaste por el DH5?

Sí, el segundo año.

¿Qué recuerdos tienes de la categoría?

Seguramente diría que el segundo año fue el año donde más disfruté, ya que me tocó un entrenador con el que aprendía mucho. Me enseñó a convertirme en futbolista en el sentido de que teníamos que viajar para jugar contra equipos de Valencia. Era una gran persona, y el cuerpo técnico en general nos enseñaron a creer en nosotros mismos y disfrutar jugando al fútbol a la vez de competir siempre al 100%. Ese año jugué prácticamente todo y jugué con la selección madrileña debido a mi nivel, con jugadores de otros equipos como Real Madrid, Rayo Vallecano, etc.

¿Cómo fue la experiencia de jugar con la selección de tu comunidad?

La verdad una sensación increíble. Por desgracia nunca pude jugar en la selección nacional pero para mí fue una experiencia muy buena ya que ves que todo tu trabajo está teniendo sus frutos cuando te llaman.

Volviendo al Atlético, ¿coincidiste con el juvenil que ganó la liga?

No, desgraciadamente no gané la liga con el Atlético de Madrid, fue la generación un año menor que yo. El segundo año, el juvenil “B” se espera que compita y haga buena temporada, pero es complicado ganar la liga ya que juegas contra equipos mayores que tú y muy buenos como el Villarreal, Valencia o Levante. Nosotros estuvimos a un paso de meternos en Copa del Rey, quedamos cuartos e hicimos una temporada muy buena.

Tienen mucha más experiencia, ¿verdad?

Sí, es diferente empezar a jugar lejos de tu ciudad, jugar el mismo día que viajas...todo eso te hace más fuerte mentalmente y algunos equipos juegan en campos peores donde tienes que batallar más que jugar, todo eso te hace crecer.

Esta etapa en el Atlético tuvo que ser especial para ti por el hecho de que tu abuelo también jugó en el club, ¿no?

Sí, mi abuelo jugó y tiene un récord que creo que sigue vigente, es el jugador más joven en debutar en Copa de Europa con el Atlético de Madrid. Para mí es y siempre será un orgullo. Mi tío también pasó por las categorías inferiores y luego fue profesional en el Rayo Vallecano y en el Espanyol de Barcelona. El día que me enteré de que me habían llamado fue el momento más feliz de mi vida seguramente. A lo largo de mi vida he pasado momentos duros con este deporte donde llegas a pensar que a lo mejor no eres lo bueno que deberías ser para llegar, y con esa llamada todo el trabajo día tras día mío y de mis padres, que sin ellos no hubiese podido tener esa oportunidad, son reconocidos. Entras a formar parte de uno de los mejores equipos del mundo. Tuve la suerte de entrenar con el primer equipo varias veces y todo eso es un sueño.

José Mendiondo, abuelo de Víctor, en un derbi madrileño defendiendo a Alfredo Di Stéfano

Después del Atlético, ¿qué pasó en tu carrera?

El último año en el Atlético fue difícil. Como juvenil “A” estábamos casi obligados a por lo menos pelear la liga y no lo hicimos. Ese año jugué todo, tuve la oportunidad de jugar la UEFA Youth League hasta cuartos de final, donde luego nos venció el campeón. Quedamos cuartos en liga, el Segunda B del Atlético de Madrid descendió a Tercera División, por lo que el Atleti “C” que estaba en Tercera tuvo que desaparecer. Con ello un equipo menos para muchos jugadores por lo que decidí irme.

Mi tío es entrenador y ese año iba a empezar con un equipo profesional de la Primera División de Israel y decidió llevarme a probar suerte en la pretemporada. No pudo ser, estuve mes y medio viviendo una experiencia más en mi vida jugando en campos como el del RB Leipzig, por ejemplo. Volví a España y me fui al CD Toledo.

¿Cómo valoras la experiencia de pasar por el fútbol extranjero?

Para mí la experiencia de ese mes y medio, que aunque parezca poco, fue una de las mejores experiencias que he vivido yo como futbolista. Viajé a otro país totalmente diferente a este donde viví lo que es el fútbol profesional con un equipo de Primera División de allí que, salvando las distancias, sigue siendo fútbol profesional y los entrenamientos son de élite. Estuvimos en Alemania, jugando contra el RB Leipzig y equipos de segunda división alemana que es una liga potente en Europa y para mí, a pesar de que no pude quedarme, es una experiencia más en mi vida que me aporta ese grado de vivencias que recuerdas toda tu vida.

¿y el hecho de haber jugado en un equipo con tanta historia como el Toledo?

El jugar en Tercera División pues lo mismo, no llegué a jugar mucho, con el Toledo disputé unos 5 partidos, empecé a no jugar y de ahí, la verdad, me planteé el hecho de dejar el fútbol. Ese año decidí irme porque estaba haciendo un esfuerzo muy grande yendo todos los días hasta Toledo, estudiando…y bueno, en diciembre decidí marcharme a probar suerte a la Tercera División de Madrid. Encontré un club, el Internacional de Madrid y la verdad que fue una época dura porque no contaron conmigo. Era el más joven, el equipo estuvo a punto de bajar y el entrenador contaba con compañeros más veteranos. Al año siguiente empecé a jugar en el Villanueva del Pardillo y también estuve un mes porque a raíz de ese año en mi cabeza ya rondaba la idea de dejar el fútbol porque no disfrutaba de lo que estaba haciendo y me fui para jugar en Preferente en el Villalba donde encontré mi mejor nivel y volví a disfrutar del fútbol.

Víctor Mendiondo durante un partido con el Barton

¿Cómo surge la idea de ir a Estados Unidos a jugar y cómo está siendo la experiencia allí?

A partir del año pasado empieza a surgir la idea de poder venirme a Estados Unidos. Un compañero del Atlético de Madrid también decidió irse y empecé a buscar lo que tenía que hacer o cómo se tiene que dar y bueno, al final me sale el venirme a un equipo de Kansas. La experiencia está siendo muy buena porque al final creces como persona, yéndote lejos de tu familia a vivir solo, en un idioma que no conoces y el día a día aquí es diferente: tengo que estudiar, jugar al fútbol, estar jugando todos los días... Para mí es una experiencia muy enriquecedora que no ha hecho más que comenzar y espero que dure mucho.

Víctor Mendiondo, con el número 3, celebra uno de sus goles de esta temporada con sus compañeros

Por último, ¿qué les dirías a los futbolistas que hoy participan en el DH5?

Les diría que disfruten, a mí muchas veces mientras he jugado al fútbol me ha faltado el disfrutar por meterme mucha presión a mi mismo por querer llegar, esa obsesión que todos los niños tienen de querer llegar a ser profesionales. Yo lo que les diría, bajo mi humilde opinión, es que disfruten de cada detalle, de cada viaje, de cada entrenamiento, de todo porque luego al final esas oportunidades no las tienen todos los chavales. Me siento muy afortunado de haber vivido todo lo que he vivido y de lo que me queda por vivir, y solamente que disfruten de su juego, que sean humildes, porque cuando estás en un equipo grande te encuentras a gente que no es tan humilde, con grandes egos, y al final eso no es el fútbol. El fútbol, bajo mi punto de vista, es ser buena gente, ser trabajador, ser humilde, dar todo por los tuyos y es lo que les diría, que disfruten al máximo de lo que hacen y que trabajen duro si de verdad quieren llegar a ser profesionales ya que este es un mundo muy difícil pero no imposible. Si trabajas duro al final el tiempo te da tus frutos.