Jª 22.- Real Valladolid 1-1 CD Badajoz

El CD Badajoz rescata un punto ante un Real Valladolid atascado

El cuadro pacense aprovecha la mala segunda mitad de los locales para empatar y reforzar sus ánimos

Cargando...

En el tramo final los blanquivioletas apretaron, pero la ocasión más clara fue de su rival, en el minuto 95, en las botas de Mario

xxxxxxxxxx

ZABALA

El CD Badajoz rebañó un valioso empate en su visita a Los Anexos, en un partido en el que poco a poco se fue creyendo sus opciones de sumar hasta maniatar al Real Valladolid, que, atascado, vio frenada su dinámica, aquella que le ha llevado a destacarse en la tercera posición. El conjunto blanquivioleta dominó durante la primera mitad, sufró el paso adelante de su rival y buscó el triunfo en un arreón final descafeinado, porque el mando no se tradujo en ocasiones excesivamente claras.

Las tuvo en el arranque, en el que la pólvora pareció mojada. Una buena jugada de Castri fue culminada por Slavy, que disparó al lateral de la red, en su primera intentona. En la segunda, su tiro acabó en el palo, y Maroto no pudo convertir en gol el rechazo. Castri se quedó solo ante Narvaez, pero tampoco pudo superarlo. Los minutos iban pasando y los vallisoletanos rondaban la puerta pacense. Adrián Carrión lo intentó por dos veces, pero tampoco pudo adelantar a los suyos. El uno a cero lo pondría Torres al convertir en gol su propio rebote; el debutante Lucas Freitas puso un buen balón en profundidad y el '10' hizo una gran jugada personal que encontró el premio.

Los pupilos de Ricardo López eran superiores, tenían para sí el balón y trataban de traducir la tenencia del cuero en su habitual pegada. Por su parte, los de Germán Rojas aguantaban esas acometidas y lo porfiaban todo al juego directo, principalmente a la pelota parada. Un par de faltas lejanas y algún saque de esquina permitieron al Badajoz desasirse un poco de la presión de los locales y pisar su campo. Esto propició un tramo de indeterminación, coincidente con el momento del gol y que continuó hasta el descanso; no terminaba el Real Valladolid de encontrarse muy cómodo y, en estas, Víctor avisó dos veces, yéndose alta la primera y acabando la segunda con un paradón de Aceves.

Fueron esos minutos preludio de un segundo tiempo en el que las sensaciones de ambos se acrecentaron: el Badajoz consiguió ganar en duelos a los blanquivioletas, que se atascaron al no hallar el camino ni con el balón jugado a ras de suelo ni la descongestión que suelen ofrecer sus delanteros, sobre todo Slavy. Las imprecisiones fueron habituales y el choque cayó en lo anodino, hasta hacer que durante un buen rato no pasara nada. No pasó nada si se habla de fútbol estético. No hasta el gol del empate, obra de Mario. El espigado ariete cayó a un costado, al que se dirigió un envío en largo, evitó la salida de Aceves con un bonito gesto técnico y, con el portero fuera de sitio, se adentró en el área. Entre rivales, con uno debajo de palos, definió bien y provocó la algarabía de los suyos.

Como si se tratara de un equipo mucho más veterano, el Badajoz intentó que no se jugara más. Al Real Valladolid le siguió costando hasta que, curiosamente, entró Amoah, otro central. Con él en el campo, los de Ricardo empezaron a circular mejor el balón desde atrás y a encontrar mejor sobre todo a Iker, que llegó a la línea de fondo en varias ocasiones y, en un eslalon, intentó marcar, aunque se perdió por la línea de fondo y puso algún que otro centro que no encontró rematador. El propio Amoah buscó el gol en un saque de esquina con un testarazo, sin éxito. Slavy, con un remate alto, no consiguió la heroica. Tampoco Cerro, que disparó desde fuera del área a las manos de Narvaez. Pese a que les quedaba poco fuelle, los vallisoletanos buscaron con ahínco el triunfo en esos minutos finales, aunque sus ocasiones no fueron tan claras ni resolutorias como habrían querido.

Incluso, con los blanquivioletas volcados, a tumba abierta, una rápida transición extremeña casi se convierte en el uno a dos. De nuevo Mario lo rozó, esta vez, con un inesperado y bonito remate de espuela que se perdió por poco. Habría sido la puntilla que sufrió el Pucela contra otros rivales también inmersos en la pelea de abajo. Habría destapado la caja de las celebraciones de los pupilos de Germán Rojas, que se quedó a medias. Fue tanto lo que se sacrificaron los dos equipos que, terminado el partido, terminaron todos por los suelos, como si el silbatazo final hubiera sido un terremoto de sentimientos y, sus piernas, livianos cimientos. Pese a las reacciones y pese al empate, ambos siguen caminando con la mirada al frente en pos de sus sueños.

Ficha del partido