Iván Fernández es mediocentro en el juvenil A del Getafe CF

El 'iceman' que aprendió a leer con la prensa deportiva

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Podrá parecer un dèja vu o que me he equivocado y he publicado el mismo perfil que la semana pasada. Pero no. La pasión por el fútbol que tienen todos nuestros chicos de DH5 les hace vivir este camino al máximo y, muchas veces, tener experiencias muy similares. 

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El Apolo 11 fue el primer cohete tripulado que pisó la Luna. El 11 de septiembre de 2001 ocurrió uno de los atentados más terribles que se recuerdan. Y 11 son los años que nuestro protagonista de esta semana estuvo en el Trival Valderas antes de llegar al Getafe CF. Hoy, en Pobla FM, conocemos a Iván Fernández.

 Amante del fútbol desde bien pequeño, supo que lo suyo era este deporte antes de terminar el primer año de judoal que su madre le había apuntado. No le llenaba, Empezó entonces en la liga escolar de fútbol con toda la ilusión del mundo. Muchos sábados, cuando iba al partido, no completaban el equipo. Llegó a jugar con chicos del equipo contrario para poder disputar el encuentro, porque sólo solían ser cuatro o cinco jugadores.

Actualmente es mediocentro, pero de pequeño también le encantaba ser portero. De hecho, tenía unos guantes que le regalaron desgastados de todo lo que practicaba con ellos en casa. Aunque sólo llegó a disputar unos minutos en un torneo porque se quedaron sin guardameta en el equipo.

Le gustan todos los deportes, pero no se imagina su vida sin el fútbol. Cuando era pequeño iba con su abuelo, que nunca ha visto un partido de fútbol, a comprar el periódico. Al igual que Núñez, nuestro protagonista de la semana pasada, aprendió a leer con la prensa deportiva. 

Iván ha aprendido del fútbol que quien no trabaja, por muy bueno que sea, no obtiene lo que quiere. El deporte rey es su forma de vida. El esguince que sufrió antes de Navidad ha sido el único parón que ha tenido desde que lleva jugando. 

Debutó en Tercera División con el Trival Valderas la temporada pasada y llegó a marcar (momentos que forman parte de su mejor recuerdo en el mundo del fútbol). En este equipo tuvo un grupo de prebenjamines a su cargo, y fue cuando decidió hacer el curso de entrenador. Por eso no es de extrañar que se emocionase tanto al terminar la temporada, cuando supo que venía al Getafe CF y dejaba la que durante tantos años había sido su casa. 

En el terreno de juego es una persona muy tranquila. Nunca ha perdido los papeles. Algún entrenador le llegó a apodar iceman por este motivo. Siempre pone cordura en los partidos cuando surge algún conflicto. Por eso fue capitán durante tantos años en el Trival Valderas. 

Iván dedica sus días a un deporte que ocupa la mayor parte de su tiempo. Por eso, en cuanto tiene el más mínimo hueco no duda en aprovecharlo y pasar el tiempo con la gente que más quiere, sus amigos, su novia y su familia. 

Como buen mediocentro que es, el jugador azulón es consciente de las cualidades que debe tener todo buen futbolista. Para dedicarse a este deporte es fundamental tener la cabeza asentada. Un jugador puede ser muy bueno técnica o físicamente un espectáculo, pero también hay que saber sobreponerse cuando se dan situaciones difíciles. Si no, es muy complicado llegar a algo en este mundo.

Tanto para Iván como para el resto de sus compañeros es un orgullo y una satisfacción enorme pertenecer al Getafe CF, con el primer equipo en Primera División. El ambiente en el vestuario del juvenil A no puede ser mejor. La relación entre todos es una maravilla, tanto la gente que lleva muchos años en el club como los jugadores que han llegado esta misma temporada, como es el caso de nuestro protagonista. 

Al frente del vestuario está Gary, un entrenador que no le podía haber venido mejor al grupo. Dice todas las cosas muy claras y a la cara. Le gusta el trabajo diario y que las cosas salgan bien, para lo que trabaja a conciencia junto a los chicos y el resto del cuerpo técnico cada semana. 

Iván no es un jugador que tenga muchas manías en un día de partido. Pero sí que es cierto que cada vez que entra al campo lo hace con el pie derecho y, además, da dos pequeños saltos. Rituales que le ayudan a concentrarse y a darlo todo en los 90 minutos del encuentro. 

Si una persona lleva siguiendo a este grupo desde el comienzo de temporada puede observar que tanto los ánimos como la fuerza y la unión del grupo han cambiado. Ahora todos tienen el objetivo común de quedar lo más arriba posible en la clasificación al final de curso.

Y si hablamos de los sueños personales de Iván Fernández hay que destacar que, a corto plazo, su objetivo es jugar la Copa del Rey juvenil y, en un futuro, debutar en Primera División. Algo que, con el esfuerzo y el trabajo que le caracterizan, logrará mucho antes de lo que todos nos imaginamos.