El mejor final posible a una dura temporada

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Rubén, jugador del Santa Marta, acabó con un gol frente al Rayo Vallecano una campaña que se ha perdido casi de manera completa por culpa de una lesión

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Los dos últimos goles locales de la temporada en el Alfonso San Casto han sido muy especiales para todo el club. Hace dos semanas el gran protagonista fue Alonso, que lleva en el Santa Marta desde los cinco años, al ser el autor del tanto de la salvación. Precisamente él fue quien dio la asistencia el domingo a un compañero, Rubén, que pudo acabar una campaña durísima con una sonrisa.

“Son segundos en los que no da tiempo a pensar en nada. Lo único que se me pasó por la cabeza fue que ese balón entraba sí o sí. Cuando vi que metí gol fue un momento de liberación, de soltar toda la rabia acumulada durante la temporada. Y ahí sí que no pensé nada, solo salí corriendo hacia el banquillo”, explica el propio Rubén, que había debutado en la División de Honor a solo quince minutos de finalizar su paso por ella. La razón, una lesión en el ligamento cruzado de la rodilla izquierda que se produjo en ese mismo escenario, el césped del Alfonso San Casto, durante un amistoso de pretemporada contra un equipo portugués. “Fue una jugada bastante extraña en la que golpeé el suelo. No parecía ser algo grave, pero yo noté algo por dentro y sabía que no funcionaba”, asegura el defensa del Santa Marta.


Rubén, que fue uno de los cinco jugadores que consiguieron el ascenso a División de Honor y continuaban en la plantilla tormesina, vio torcerse la temporada antes incluso de comenzarla. “Es un momento muy duro, porque tenía esperanzas de un nivel de lesión menor, aunque me habían dicho que no me hiciera ilusiones. Al conocer la noticia solo quería fijar una fecha de la operación, y empezar la recuperación cuanto antes”, explica el jugador charro. “Desde un primer momento me dijeron que es una recuperación lenta y dura, pero hasta que no la vives en primera persona no sabes hasta qué punto. Es un sufrimiento constante. Pero una de las cosas que he visto es que cuanto más duro sea tu esfuerzo antes llegan las cosas, y asumí muy rápido que debes dejarte guiar por los profesionales, aunque pienses por los dolores que no puedes más”, añade Rubén.

Gracias a su trabajo, la rodilla iba mejorando. Pero cuando el sufrimiento parecía estar a punto de terminarse, el jugador tormesino recibió un nuevo golpe. “Justo en el mejor momento de mi recuperación, en navidades, tuve una recaída. Estaba a un paso de empezar a entrenar con el grupo, y por un mal gesto sufrí un desgarro en la rótula. Eso me hizo alargar más la recuperación y ver mis opciones de debutar terminadas”, indica Rubén.

Mientras él intentaba superar una lesión tan peliaguda como la del ligamento cruzado, sus compañeros luchaban por la permanencia. “Ha sido un lujo ver el fútbol desde un punto de vista diferente, ver como han luchado día a día para mantener la categoría. El trabajo constante de todo el equipo ha sido espectacular. Sí es cierto que he sentido envidia desde el primer día de pretemporada, pero eso me ha hecho esforzarme más, y tener una buena recuperación para intentar volver lo antes posible”, explica Rubén. Y con la salvación ya conseguida gracias al excelente papel realizado por el Santa Marta en la competición, el defensa pudo debutar en la última jornada.

Restaban aproximadamente quince minutos para el final del encuentro. Ingresó al campo en sustitución de Aarón, otro de los artífices del ascenso, y pronto recibió los primeros reconocimientos a su esfuerzo. Tanto en la grada, con una ovación de toda la grada del Alfonso San Casto, como en el césped, donde Morante le cedió el brazalete de capitán que ha lucido durante toda la temporada. “El momento de mi debut refleja todo el trabajo y las ganas puestas durante el año. No solo por mí, sino por toda la gente que me ha apoyado día a día, desde el primer momento, formando parte de mi recuperación. Personas a las que siempre estaré agradecido, desde los fisios, pasando por los entrenadores, compañeros, amigos, y lo que es más importante...mi familia. Disfruté mucho esos quince minutos, y con el gol se demuestra que el fútbol te devuelve lo que te quita. A mí me tenía reservado ese gol en el 87', y por eso considero que este deporte es el más grande”, asegura Rubén. Ese tanto no fue suficiente para que el Santa Marta puntuara, debido a que enfrente estuvo un eficaz Sergio Moreno liderando a un Rayo Vallecano que a punto estuvo de ganar la competición. Pero para los locales, el resultado era lo de menos.



“Toda la temporada ha sido positiva. Incluso la lesión, porque aprendes muchas cosas. Ves todo desde un punto de vista diferente, y constantemente pones a prueba tu fuerza de voluntad. Está claro que me he perdido muchas cosas, pero le saco la parte positiva a todo porque es mi forma de ser. Aún así, lo que más he disfrutado ha sido volver a poder entrenar, y estar el día a día con compañeros y entrenadores. Cuando te ejercitas a parte, quieras que no a veces te sientes solo y apartado, pero forma parte de la lesión”, considera Rubén, cuya etapa juvenil ha terminado. Por eso, aunque su futuro no está claro, sí hay cosas que tiene seguras. “Quiero seguir disfrutando del fútbol. No sé dónde jugaré, pero para mí sería un orgullo poder seguir en el Santa Marta después de tantos años en el club...pero eso no es decisión mía”, concluye. Para salir de dudas aún queda tiempo, ya que además el primer equipo tormesino se encuentra inmerso en la pelea por ascender a Tercera División. De lo que no cabe duda es que su esfuerzo a lo largo de toda la campaña no ha pasado desapercibido en el Alfonso San Casto. Y precisamente ahí tuvo su premio contra el Rayo Vallecano.

FOTO: UD Santa Marta