ENTREVISTA A VÍCTOR RODRÍGUEZ SANCHEZ, CENTRAL DEL CD LEGANÉS

El muro defensivo del Leganés

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Se identifica con Varane. Su objetivo es jugarlo todo y este chico de 17 años viene pisando fuerte. Hasta ahora indispensable para la defensa del Leganés. Hoy conocemos un poco más a fondo a Víctor Rodríguez

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Cinco minutos para el final del partido. Tablas en el marcador. El que gane se alzará vencedor del torneo. Suena el silbato en el medio del campo. Es falta. La tensión es palpable. Los nervios también. El jugador se acerca al balón para tirar la falta. Chuta. Y es gol. El esférico acaba en las redes de la portería contraria y ese gol es suficiente para proclamarse campeones. Pitido final. Son los ganadores.

Parece el final de una película, ¿verdad?. El héroe que cambia el partido. La ilusión de darle un título a tú equipo. Poder celebrarlo con tus amigos y compañeros de equipo.

Pues ese héroe es Víctor. Acabáis de leer uno de los recuerdos más bonitos que tiene en su trayectoria futbolística. Todo esto fue con su anterior equipo. El Eurolega. Y encima en el último encuentro que disputaba con ellos. Que mejor manera de despedirse.

 

Terminaba su etapa en el Eurolega y empezaba una nueva en el Leganés. Y ocho años van ya. Toda una vida pepinera llena de aprendizajes. Así surgió el muro defensivo que tiene en sus filas el Leganés.

Desde pequeño tuvo un gran referente, su padre, que de joven se dedicaba al fútbol. “Me gustaba mucho el fútbol y ya no solo de verlo en la tele, si no que también mi padre fue futbolista y era buen jugador. Llegó a jugar hasta segunda B, creo. Y al final es algo que se me inculcó mucho en casa, disfrutaba mucho jugando. Y ahora ya no es solo mi pasión, también es mi trabajo” nos cuenta el central.

 

Un trabajo y a la vez una pasión que Víctor se toma muy en serio. Con esfuerzo al final los resultados llegan. Por eso el club ha confiado en él para subirle de categoría un año por encima de su edad. Firmó su primer contrato con el Leganés hace tres años y no solo está con los que son un año mayores, si no que están contando con él para ser uno de los indispensables en las líneas defensivas del equipo. Y desde luego es un orgullo para Víctor que confíen y apuesten por él. “Creo que estoy haciendo las cosas bien. Y si el míster, David, confía en mi y piensa que lo puedo hacer bien es un orgullo total. Yo voy a seguir haciendo las cosas al máximo y demostrándole al míster que puede confiar en mi y que no le voy a fallar”.

Pero a pesar de que es un portento en defensa, no es la única posición en la que ha jugado. Empezó en el Eurolega como central y lateral. En su primer año en el Leganés le pusieron como mediocentro defensivo y más adelante le probaron como delantero. “A mitad de temporada no llegaban los goles y como yo era rápido y fuerte se les ocurrió ponerme de delantero y ver que pasaba. Empecé a meter y a meter goles y dio la casualidad de que quedé entre los tres primeros de los pichichis. Después de eso ya volví a jugar como central y hasta ahora”.

 

Se define como un jugador con intensidad. Muy rápido y defensivamente se ve bastante bien al ser alto y fuerte. Y no va desencaminado, pues algo tuvieron que ver en él cuando fue convocado por la selección madrileña en su año de Cadete A. “Hice varios buenos partidos y a partir de ahí empezaron a contactarme algunas agencias de representantes y luego la selección madrileña. Fui a la primera fase en Málaga y a la segunda en Canarias y es algo muy bonito que siempre voy a recordar. Que confiaran en mi teniendo a tantos jugadores como hay en Madrid me hace muy feliz”.

 

Pero si algo tiene Víctor es la cabeza muy bien amueblada para su corta edad. Sabe perfectamente que este camino es duro y ya tiene pensado su plan B. En este momento estudia para terminar segundo de bachillerato y si le acaba dando la nota para entrar tiene un camino claro. “Me gustaría hacer la carrera de veterinaria. Me gustan mucho los animales, cuidarlos, estudiarlos... En casa tengo varios animales, un perro, una perra y dos gatas. Desde pequeño si que pensaba en ser veterinario aparte del fútbol. Cualquiera sabe, la carrera de futbolista acaba muy temprano, es difícil llegar y sin olvidarse de las lesiones. Es bueno tener un plan b”. Esta es su rutina. Estudiar para sacar el bachillerato, la nota para la carrera, los entrenamientos y el fútbol y también disfrutar de su tiempo libre con su familia y amigos.

Por supuesto Víctor también sabe lo que es salir reforzado de situaciones difíciles. El año pasado, en un entrenamiento, sufrió una rotura en la espina iliaca anterosuperior. Lesión que le tuvo retirado de los terrenos de juego durante un par de meses. “Estábamos tirando a portería y al tirar noté como si un hueso se me saliera. Y así fue. Fui a urgencias ese mismo día. Me traté, fui al fisio y realicé diferentes métodos para que el hueso se recuperara y volver lo antes posible a jugar”. Fue una situación que le hizo volver reforzado y con más ganas aún de darlo todo por lo que más le gusta.

El fútbol profesional es el objetivo. Y después de ocho años en la que ya es su casa no podía ser de otra manera. “Me encantaría verme debutando con el primer equipo del Leganés. Es el equipo que ha confiado en mi y en el que llevo jugando desde muy pequeño. Eso sería un gran honor para mi”. Todo esto por él, sí, pero también por unas personas muy especiales. “Si con suerte consigo llegar a ser futbolista profesional quiero que sea por mis abuelos. Que me puedan ver y poder dedicárselo. Siempre me están apoyando y lo son todo para mi.”

 

Aún así nunca está solo cuando sale al terreno de juego. Porque su madre siempre está con él. Por desgracia, Víctor tuvo que sufrir su pérdida siendo pequeño. Desde entonces, antes de empezar el partido en su mente está su madre. “Antes de entrar al campo miro hacia arriba, hacia el cielo y le pido a mi madre que me ayude y me proteja en el partido. Si meto algún gol se lo dedico a ella”. De hecho hace dos años la tiene aún más presente si cabe, pues se hizo el mismo tatuaje que llevaba ella. “Me lo tatué igual para estar siempre con ella, para tenerla muy presente”.

 

Y puede estar orgullosa. Pueden estarlo sus abuelos. Puede estarlo su padre. Esta joven promesa del fútbol viene pisando fuerte. Este deporte es su vida, su futuro y tiene claro que va a apostar por ello. “ Para mi lo es todo. Mi via de escape a los problemas, es llegar a entrenar, que todo se me olvide y nada más que disfrutar del fútbol y de la gente con la que entreno”.

Porque eso le ha enseñado el fútbol al central. A no dar nunca nada por vencido. Perseverar. Lucharlo todo al máximo y hasta el final. Y precisamente por ello está en la buena situación que está ahora. Con los pies en la tierra, con sus objetivos claros y con el esfuerzo y la pasión que le pone ojalá podamos ver a Víctor cumplir esos sueños. Y dedicarle todos esos goles a su madre, esta vez, en primera división.