24ª - R. Valladolid 12-0 Fútbol Peña

El Real Valladolid acribilla al Fútbol Peña

Los blanquivioletas hicieron una docena de goles, cifra que incluso pudo ser mayor; los leoneses, desbordados, aguantaron vivos veinte minutos

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Hasta nueve jugadores distintos (uno de ellos, sin querer) vieron puerta en una mañana de muchos contrastes y diferencia entre rivales

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El Real Valladolid consiguió este domingo encadenar su octava victoria consecutiva al deshacerse con suma facilidad del Fútbol Peña. El cuadro leonés apenas aguantó en el partido veinte minutos y fue un juguete en manos de su rival, que le acribilló con doce goles que pudieron ser más, puesto que los locales enviaron tres disparos al palo y sin hacer grandes sacrificios dispusieron de múltiples ocasiones desde los primeros instantes del juego.

La Peña salió a intentar sorprender y robar arriba, apostando por una presión alta no muy bien lograda, dado que desde los primeros compases los de Víctor Fernández movieron el balón de manera acompasada y fueron capaces de llegar a su puerta. Quizá influyó el novedoso dibujo presentado por los vallisoletanos, dado que el doble pivote habitual dejó paso a una línea de cuatro mediapuntas por delante de Pablo Orea, cabecero y director de una orquesta que volvió a sonar afinada.

Un disparo de Adrián Herrera manso a las manos de Jefferson, un centro de Dali desde la izquierda que no encontró ejecutor y un disparo del brasileño que despejó bien el portero fueron la tres primeras oportunidades. Un centro-chut de Nieto y un remate de Álvarez (que jugaba contra sus excompañeros), la segunda batería de disparos sin acierto en tan solo un cuarto de hora. Pronto tenía que llegar el primero, debido a la alta productividad ofensiva del Real Valladolid, y así fue.

Solo podía ser tocando, con paciencia, aunque alguno en la grada pidiera impaciente tirar. Después de unos cuantos pases, la puso desde la línea de fondo Álvarez y Adrián Herrera remató de espuela para abrir la lata, como comúnmente se dice. Fue, más bien, destapar el tarro de las esencias, de manera definitiva y dejar que el fútbol brotase. Solo tres minutos después V. Pérez puso el segundo al despejar mal un rechazo proviniente del palo. Entonces ya sí, los unos se desmelenaron y los otros bajaron los brazos, pese a lo mucho que quedaba. Cuestión de dinámicas.

Poco más tarde repitió Adrián, que no pierde comba en la lucha por el pichichi y suma ya diecinueve tantos, después de cazar su propio rechazo tras una buena parada del cancerbero, que aunque puso toda la voluntad del mundo siguió agobiado y amenazado. Así, el cuarto, de Pablito, no hacía más que confirmar una goleada merecida por los méritos de cada uno. Al chaparrón solo le podía poner freno el silbatazo final y todavía quedaba por delante medio partido. Sin embargo, los reproches y el enfado de los propios integrantes del Fútbol Peña no sirvieron de nada, como tampoco los tres cambios que se produjeron al descanso.

Y es que antes de que se cumpliera el minuto de la reanudación Álvarez hizo el quinto, en una buena carrera por su costado que terminó convirtiéndose en el premio al trabajo y a su buen hacer en el choque. Cumplida la hora de encuentro, el resultado ya era de ocho a cero después del golazo de Nieto -que vio entrar por la escuadra contraria un centro con la zurda que se fue envenenando-, el de Dali, que se adentró por ese mismo lado y pegó fuerte al otro palo, y la 'cucharita' de Víctor, que robó el cuero mientras la Peña salía mansa y picó por encima del portero.

Su técnico, que ya había introducido algún que otro cambio para dar descanso a los más habituales, realizó las cuatro permutas posibles aunque estas llevasen a Rafa y Álvarez a los laterales y a Orea primero y Arnáiz después al puesto de central. De paso, debutó Santi Franco, internacional uruguayo en categorías inferiores llegado esta misma semana a España como proyecto de futuro, puesto que si bien arriba a falta de unos pocos partidos, ha firmado por dos años. El tanque charrúa demostró hechuras y fútbol en el tiempo que estuvo y marcó un doblete que llevó el marcador a la decena.

Para completar la goleada faltaba aún el de Rafa, quien se podría decir que volvió a ser un magnífico revulsivo si no fuera porque el Real Valladolid fue tremendamente superior en todo momento. El extremo anotó los dos últimos, y con la derecha, su pierna mala. Le salió todo a su equipo, o casi todo, porque en total fueron tres los lanzamientos que se toparon con la madera en todo el choque. No importó: los blanquivioletas bordaron el fútbol y demostraron su pólvora ante un rival que vivió los noventa minutos como una pesadilla y el silbatazo final de Gaspar Barajas como un alivio.

Uno temporal y que no le quitará la mente de la dureza de su situación, puesto que siguen hundidos en la tabla y necesitando mejorar mucho para salvarse. Los vallisoletanos, por su parte, vuelven a ser quintos y mantienen el tirón del Getafe en la pugna por la anhelada cuarta posición.