Jª 6.- Real Valladolid 4-0 UD Santa Marta

El Real Valladolid castiga la bisoñez del Santa Marta

Castri y Slavy dieron cuenta de los tormesinos en un abrir y cerrar de ojos

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Tres goles en apenas doce minutos dejaron el encuentro visto para sentencia antes del ecuador de la primera mitad

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Obrador Goya

Hace más de una década Gonzalo Serrano popularizó en las retransmisiones televisivas aquello de "si parpadean se lo van a perder". Este sábado quien asistió a Los Anexos parafraseó la segunda parte de la premisa con un "porque esto es DH5 en estado puro". Y es que así fue, así le pasó, por ejemplo, al utilero del Real Valladolid; al hombre le tocó ir a recoger un balón que se fue lejos, fuera de las instalaciones, y cuando volvió su equipo ya ganaba por un gol más. Apenas le dio tiempo a sentarse: rápido cayó el tercero.

A Justino, el hombre en cuestión, le dio tiempo a ver cómo sus chicos sacaban rápido una falta en la zona de tres cuartos de campo y pillaban descolocados a la UD Santa Marta. La pillería, con los tormesinos tendiendo al repliegue, creyendo que por la zona donde se había cometido la infracción quizás el rival la pusiera de verdad a palota parada incorporando antes a los centrales. Pero no. El balón fue proyectado rápidamente hacia arriba y Castri marcó el uno a cero después de recibir una asistencia desde el lado derecho.

El cuadro salmantino había salido a intentar tener el balón, y se podía decir incluso que lo tuvo, con dos tímidos disparos que se marcharon lejos de la puerta de Maxi. Sin embargo, el Pucela fue el primero en golpear. Lo hizo otra vez cinco minutos después, en esta ocasión, gracias a la prometedora conexión de Slavy con el propio Castri. Cayó hacia el costado el delantero centro y sirvió para que su compañero en la vanguardia pusiera el segundo en su cuenta particular y en la global después de anticiparse en el primer palo al defensor.

Pocos minutos después, el propio Slavy hizo el tercero con un misil tierra-aire con el que culminó una acción personal de mérito en la frontal. El punta aragonés, que cuajó otra grandísima actuación, se revolvió en la frontal antes de soltar un fuerte disparo que se coló por la escuadra de Iker, donde la araña que vive aún estará pensando en si es el atacante el malo de una peli de Spiderman. No lo es, desde luego, como jugador: aunque físico y batallador, tiene una gama de recursos técnicos que le han permitido situarse con seis goles en otros tantos partidos. Como si a Thor además de un martillo le das un cincel.

En ese tramo inicial (los tres tantos fueron en doce minutos, antes del ecuador de la primera mitad) los blanquivioletas demostraron que no les sienta mal vivir un tanto a la espera, si no es presionando la salida, provocando el fallo del rival para salir en oleada a partir de un repliegue medio a partir del que vuelan gracias a la potencia de sus futbolistas de arriba. Aunque también la saben tener, como probaron Javi Díez, Roberto Laurel y Adrián Carrión. Algunas de sus posesiones parecieron no ya un rondo, sino el juego de un trilero: nada por aquí, nada por allá, se mueve el balón como si fueran cubiletes y acertar dónde está, entre pase y pase, es imposible.

El Santa Marta nunca se entregó del todo, pero no pudo amenazar demasiado la portería que en la segunda mitad cubrió Miguel. Un disparo de Joe nada más comenzar y varias conducciones de Gil quisieron convertirse en reacción, pero el punto estaba muy lejos. Los minutos se fueron consumiendo y fueron entrando en escena otros actores, sin demasiada fe en los tormesinos, que llegaban con bajas, un poco más en los vallisoletanos, que intentaron ampliar la renta por mediación de Camilo, Adrián Carrión o Slavy, a quien negaron un gol por un fuera de juego. Cuando ya se encaminaban hacia el cuarto de hora final, los tres aparecieron en una misma jugada, como invocados por Marvel, y Slavy puso la puntilla en un rechazo de Iker que castigaba más aún la bisoñez salmantina.

La goleada es la tercera de la temporada para el Real Valladolid, que lució efectividad (aquella que faltó ante el Real Madrid esta vez sí apareció) para conseguir su primera victoria en casa del curso, que le afianza en los puestos altos de la clasificación. El Santa Marta, por su parte, sufre la derrota más abultada de lo que va de campaña después de un partido en el que apenas le dio tiempo a mostrarse. Parpadeó, y sí, perdió ante un rival en crecimiento. Uno que quieren imitar.

Ficha técnica