Jª 24.- Real Valladolid 2-0 Rayo Vallecano

El Real Valladolid da carpetazo a la lucha por la tercera plaza

El conjunto blanquivioleta vence al Rayo Vallecano en un partido disputado y trabajado, aunque de poco brillo

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El dominio de las áreas permite a los de Ricardo López sumar tres puntos ante el que era su principal perseguidor, que apenas fue capaz de inquietar la portería de Aceves

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En contra de la corriente estética que cree que jugar bien es ser un fundamentalista del balón y de la posesión, otra pragmática apela al dominio de las situaciones de área por encima del dominio de la pelota para manifestarse superior al rival. Y aunque no renuncia al cuero, a esta última parece haberse acogido esta temporada al Real Valladolid de manera paulatina: domina las áreas con tal solvencia que la tercera posición es solo cuestión de tiempo, después de imponerse al Rayo Vallecano y alargar su racha de partidos sin perder a once.

El choque tenía tintes de 'match ball', no tanto por el bando blanquivioleta como por el franjirrojo, puesto que los diez puntos de diferencia entre ambos y las escasas jornadas que quedan hacían que estos apuraran sus opciones de sobrepasar a su rival. Esa tensión se bienentendió en Los Anexos, puesto que el juego fue, como se dice comúnmente, de poder a poder, aunque a costa de ello lo estético pasara, por hache o por be, a un segundo plano. La presión alta y la batalla en el centro del campo hicieron que las imprecisiones fueran habituales e incluso desnaturalizaron a veces a los dos equipos, que por momentos se alejaron de los cánones de sus escuelas.

En ese juego de desactivación ganó más el Real Valladolid, que fue capaz de llevar más veces el balón al último tercio del verde, aunque no siempre encontrara acciones claras de peligro. Tuvo la primera Slavy, que se topó con Mario de Luis, con quien compartió días atrás experiencia internacional con la sub-18 de España. Mientras, el Rayo Vallecano buscaba sin suerte la banda de Luna, intentando percutir a la espalda de Iker, cuyas continuas subidas no se vieron castigadas, en buena medida por el buen hacer de Amoah. Fueron pasando los minutos y la igualdad seguía reflejándose en el marcador. A punto estuvo de deshacerla Slavy, aunque el gol fue anulado. El ariete remató en el área pequeña un centro de Carrión, pero el juez de línea determinó que estaba adelantado.

En el inicio de la segunda mitad llegaron las dos mejores ocasiones del Rayo Vallecano. Maroto perdió el balón en una zona peligrosa y los de Iván Amaya salieron rápido buscando la portería de Aceves en la primera. En la segunda, Cano no atinó a superar al guardameta. La respuesta blanquivioleta no se hizo esperar y llegó gracias al jugador más clarividente de los veintidós, Adrián Carrión, que hizo magia antes de apurar la línea de fondo y poner el balón para que Castri, de primeras, pusiera el uno a cero. La explosión de júbilo fue de esas que se sienten: festejó señalando al cielo, desde donde hace escasas fechas disfruta de su fútbol su abuelo.

El conjunto franjirrojo no se dio por vencido e impidió crecer con balón al vallisoletano, aunque lo tuvo durante más tiempo. Cualquier intento de acometida era desbaratado por la falange defensiva de los de Ricardo. Estos, además, querían más y fueron a por el dos a cero, que consiguió Torres, en un disparo que chocó en un zaguero antes de superar al portero. El carrusel de cambios y el hecho de que el tiempo se fuera agotando fueron mermando el ritmo, aunque nadie aparcó las cautelas, no fuera a ser que un susto empañara el resultado, el de los unos, una vez más convincente ante un rival digno, y el de los otros en forma de goleada.

Con estos tres puntos, el Real Valladolid deja la tercera plaza metida en un sobre cerrado, a falta del sello, que puede estampar pronto. Su tercera posición virtual, a falta de seis jornadas por jugarse, obliga al Rayo Vallecano a fijar sus aspiraciones en la cuarta, por la que pugnará con el Getafe y quizás con Rayo Majadahonda y Leganés. 

Ficha del partido