Jª 16.- Real Valladolid 4-1 CD Diocesano

El Real Valladolid golea al Diocesano y ya amenaza al Rayo

Una vez más, los blanquivioletas dejaron el envite sentenciado en la primera mitad

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El cuadro extremeño se vio sobrepasado por un rival que contemporizó en el segundo tiempo, aunque pudo marcar el cuarto mucho antes

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Acabada la jornada, consultado el resultado del Real Valladolid - CD Diocesano, el entrenador del Rayo Vallecano, Ángel Dongil, bien puede haber mandado a su plantilla un gif de esos del WhatsApp con la niña de 'Poltergeist' y su inquietante "¡ya están aquí...!" frente al televisor. Porque sí, el Real Valladolid ya está aquí, a dos puntos, amenazante tras sumar 22 puntos de 24 después de perder por última vez a mediados de octubre precisamente ante los vallecanos.

Desde que Miguel se convirtió en un coloso bajo los palos de Los Anexos, solo el Getafe de Momo pudo evitar caer ante el conjunto de Javier Baraja, avasallador en fondo y forma. Frente al 'Dioce' volvió a solventar por la vía rápida la contienda, como el boxeador golpeador, que liquida a sus rivales por la vía del cloroformo en los primeros asaltos. En otra buena primera mitad, consiguió una ventaja de la cual los de Adolfo Senso jamás pudieron siquiera intentar reponerse; su único arreón, durante el cual vieron puerta, fue respondido por un Pucela mandón.

Así lo fue desde los primeros compases. Como quien ve 'Rocky' varias veces, la historia fue la de siempre; hasta tuvo un protagonista habitual: Baba. El ghanés envió el balón en profundidad y hacia el sector izquierdo, hacia el que cayó Óscar, y el 'nueve' recortó en el pico del área hasta acomodárselo y alejarlo de los defensores. Del portero, Oriol, lo alejó con un disparo duro, abajo y al palo contrario que se convirtió en el uno a cero.

Tras otro pase profundo del mediocentro africano, Dali rozó el segundo poco después, mientras que la defensa evitó al cuarto de hora un tiro a quemarropa. El Real Valladolid volvía a bailar al son que marcaba Adrián Carrión, omnipresente como Baba, y dirigía las jugadas sobre todo hacia el lado derecho. En una de estas, y tras una jugada muy larga y con muchísimos toques, Iker llegó hasta la línea de fondo y puso el balón al área, donde Carrión remató a gol

El Diocesano, aunque intenso, apenas había sido capaz de inquietar la puerta de Maxi cuando se encontró con su tanto. Erró en fase inicial el equipo local y los extremeños lo aprovecharon para, con un envío en largo sobre la espalda de los medios, encontrar a Iván, que recepcionó y disparó al lado contrario para acortar distancias. El dos a uno dio paso a un par de minutos de respuesta visitante en base a esa misma intensidad y a esa búsqueda de Iván en los pasillos interiores. No duró más porque rápidamente llegó el tercero.

Nació de quién si no de Baba, que convirtió el primer pase de Morante en uno genial. Abrió tenso, profundo, para la llegada de Alvi por la izquierda, el extremo sirvió al corazón del área y otra vez Óscar puso la bota para ampliar de nuevo distancias cerca del descanso. Fue casi la puntilla, una distancia sideral confirmada por resultado y por sensaciones, pues si bien las ocasiones no fueron tantas como en otras citas, los blanquivioletas volvieron a ser amos y señores en un primer tiempo.

También lo fueron durante el segundo, aunque el ritmo decreció, porque el 'Dioce' no se lo terminó de creer ni de salir de su mitad de terreno de juego ni el Pucela se lo permitía, monopolizando el cuero a pesar de empezar pronto a contemporizar y dar descanso a pilares importantes de cara a su próxima dura salida a Valdebebas. Quisieron los de Baraja emular a Cassius Clay y volar cuan mariposa y picar cuan abeja; teniendo más posesión en su campo, generó tanto peligro o más.

Alvi jugó a ser funambulista sobre la línea de cal, desde la cual se adentró en busca de su gol y sirvió dos balones para Óscar, que envió uno fuera y que en el otro se topó con Oriol, que acabaría evitando su triplete. El portero de Dioce tuvo que emplearse a fondo para evitar el gol en varias ocasiones, como en una de Morante y una de Arroyo, un incordio en la media hora de que dispuso. Los minutos restantes se fueron consumiendo y el castigo estaba ya infligido. Pero finalmente sí, Arroyo puso la puntilla con un remate acrobático genial que atestiguaba que la diferencia sobre el tapiz había sido grande.

Este resultado permite al Real Valladolid ampliar la ventaja sobre la quinta posición a nada menos que nueve puntos y acortar la existente con la tercera a nada más que dos, aunque en vísperas de visitar al Real Madrid en Valdebebas. Por su parte, el CD Diocesano cae a los puestos de descenso, aunque, con catorce unidades, está empatado con la AD Alcorcón y con el Unión Adarve, este, actualmente salvado.