Jª 8.- Real Valladolid 5-2 CD Leganés

El Real Valladolid se dispara y golea al Leganés

El conjunto blanquivioleta encadena su cuarta victoria consecutiva propulsado por su potente ataque

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Los pepineros dominaron el cuero en algunos tramos, pero sucumbieron ante un rival con tanta pegada que incluso pudo marcar más veces

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El Real Valladolid consiguió su cuarta derrota consecutiva después de golear al CD Leganés. En conjunto de Ricardo López goleó al de David Bohega en la enésima exhibición de pegada de los blanquivioletas, que continúan aupados a los puestos de cabeza tras conseguir su segunda victoria en casa. Llegó en un partido que encarrilaron pronto con dos goles, que pareció complicarse con los del empate pepinero, pero que acabó con una demostración ofensiva que pudo acabar incluso con una mayor renta.

No es este Real Valladolid como los dos anteriores, cuarto y tercero a la postre, en lo que se refiere a experiencia y manejo del cuero. No es bossa nova, es rock. Sin eludir el buen trato del balón, porque tiene jugadores aptos para mimarlo, se siente cómodo robando y saliendo veloz aprovechando la potencia de sus atacantes. Así buscó hasta el pitido final redondear el cinco a dos; lejos de conformarse, mostró competitividad y hambre para encadenar un mes ganando por más de un gol. El 'Lega' pensaba para entonces en volver a casa sufriendo el menor daño posible, después de vivir una montaña rusa de momentos y sensaciones.

Los madrileños aguantaron el arreón inicial local y, una vez superado, no le dolieron prendas a intentar llevar el balón hacia afuera, aprovechando principalmente la espalda de los laterales. Pero en dos chispazos se vieron en franca inferioridad: Iker abrió la cuenta con un disparo que sorprendió a Álvaro y, en dos minutos, Maroto envió un buen servicio picadito sobre la defensa y hacia la internada de Castri, que, aparentemente en fuera de juego -o eso pidieron los pepineros-, arrancó, encaró y definió para marcar el segundo.

Antes de reanudar el juego, el Leganés alternaba la mirada al cielo con la búsqueda de un cómplica, acaso un culpable, a lo que estaba sucediendo. "Qué hemos hecho para merecer esto", parecían decir sus futbolistas. El Real Valladolid no fue cómplice, sino cooperador necesario a la hora de devolverle a la vida, como si estuvieran jugando al Fortnite y, al quedar tanto, quisiera el equipo de Ricardo ponerle picante al asunto. Sucede que le falta experiencia para dormir los partidos, algo que agradeció el espectador y que abrazaron Amis y Navarro, culpables de que se reanudasen las tablas.

Una recuperación se convirtió en un balón a banda para la galopada del extremo, que, sorprendentemente, ganó la carrera a Iker y centró a la frontal para que su compañero disparara a la red desde los primeros metros del área. Sobrepasada la primera media hora, llegó el dos a dos gracias a una entrega defectuosa de Iker hacia Palomeque, fruto de una buena presión, que provocó que el balón cayera al 'diez' visitante, que no falló y consiguió el tanto de un empate que duró poco, porque Iker se desquitó con una asistencia antes del descanso. El lateral percutió por banda derecha y centró hacia Slavy, que dibujó un testarazo precioso y preciso en lo técnico, a la escuadra, antes de celebrarlo a lo 'Ceerresiete'. 

Hubo más goles que dominio durante esa primera mitad, en la que el Pucela, que había salido con bajitos potencialmente dominadores (Javi Díez, Maroto, Adrián Carrión, Diego Iglesias...) no fue capaz de encadenar muchos minutos de gobierno. Tampoco lo hizo el Lega, que, no obstante, intentó crecer a partir de Expósito y de esos envíos a la espalda de los carrileros. Así quiso hacerlo también en el segundo periodo, aunque los vallisoletanos detectaron dónde podían hallar el factor diferencial, y es en Adrián Carrión, intermitente antes.

Con toda clase de filigranas, pero sin exceso, como recurso técnico y no como boutade, el 'Cruyff de Los Anexos' creció para asentar a su equipo en campo rival. Maroto, Javi Díez y el ingresado Prada vieron un filón en su posición y juego, siempre asociativo, en corto, rompiendo líneas o esquivando rivales. Una acción suya pudo provocar que Diego Iglesias marcara el cuarto, que evitó Álvaro con una grandísima estirada junto al palo. Lo hizo Slavy, quién si no él, a la segunda: lo intentó a la media vuelta, veloz, fuerte, pero el portero despejó, le cayó el rechazo y entonces sí marcó el gol de la presunta tranquilidad.

No se sabe si fue primero el huevo o la gallina, porque la tranquilidad fue real, pero quizás vino porque el Leganés tuvo el balón de una forma cada vez menos efectiva. El Pucela se lo cedió para dejar que se sintiera, si no crecido, igual, y para aprovechar la solidez de su repliegue intermedio para robar y volar. Así, en una rápida transición llegó el quinto, de Roberto Laurel, que provocó de nuevo las caras aquellas del dos a cero, y Slavy pudo anotar un sexto antes del final, un castigo que habría sido quizás excesivo para los pepineros.

El cuarto triunfo seguido del Real Valladolid eleva su vuelo y confirma las buenas sensaciones que comenzaron contra el Real Madrid. El Leganés, por su parte, deberá lamerse las heridas y quedarse con lo bueno que hizo, pese a los cinco goles encajados, para seguir afianzando su buena posición en las semanas venideras, a sabiendas de que seguramente lo extraño era lo otro, que el Pucela perdiera dos duelos seguidos en casa, como hizo en el inicio de curso.

Ficha del partido