Iván Amaya es lateral derecho en el Getafe CF de División de Honor

Cuando la pasión por el fútbol viene de familia

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Jóvenes, humildes, y sinceros. Si algo he aprendido desde que pisé por primera vez la Ciudad Deportiva de Getafe es lo que significa jugar en DH5 para estos chicos. Cada fin de semana visten la camiseta azulona con más orgullo que nadie. Fuera del campo son simpatía, cercanía, y saber estar. Desde mi humilde punto de vista me he propuesto presentároslos uno a uno, para que conozcáis a estas promesas del fútbol. Empieza la ronda de presentaciones el lateral derecho del equipo, Iván Amaya.

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Sueña con dedicarle algún día un gol a su abuelo Curro, que le consiguió un carnet cuando era pequeño para que pudiese jugar y le acompañaba a todos y cada uno de sus entrenamientos. Si algo caracteriza a Iván Amaya, lateral derecho del juvenil A del Getafe CF, es su humildad, cercanía y el orgullo que siente por su familia.

Ha heredado de sus tíos, Iván y Antonio Amaya, su pasión por el fútbol, ya que son ellos quienes siempre le han inculcado los verdaderos valores de este deporte.

Cuenta con una de las cualidades más importantes que debe tener todo buen futbolista, tiene los pies en el suelo y la cabeza perfectamente amueblada. Sueña con llegar a ser futbolista profesional y poder vivir de ello, como cualquiera, pero, de no poder, seguramente sería entrenador.

Lateral potente donde los haya, está orgulloso de formar parte desde bien pequeño de un equipo con una cantera tan importante y que, ahora mismo, está en Primera División.

Pertenece a un equipo muy unido, sólido que, poco a poco, a pesar de los últimos resultados, se ha convertido en un bloque indestructible. No sólo en el terreno de juego, sino también fuera de él, donde todos se llevan de maravilla y tienen muy claro lo importante que es esta temporada para el grupo.

Aprender que con trabajo y esfuerzo todas las cosas buenas se consiguen es de vital importancia para un jugador como Iván Amaya, que siempre salta al campo a la pata coja y santigüándose tres veces. 

Su recorrido esta temporada ha ido de menos a más. Empezó el curso con pocos minutos de juego pero ha ido evolucionando hasta tal punto que, ahora mismo, disputa los 90 minutos de todos los partidos que juega. 

En las últimas jornadas los resultados no han sido muy favorables para el equipo dirigido por Iván Ruiz, entrenador exigente donde los haya, pero que transmite a sus jugadores lo importante del aprendizaje y les anima en cada partido a luchar hasta el último minuto.

De cara a después de Navidad, tanto Iván Amaya como el resto de sus compañeros son conscientes de que necesitan ganar los máximos partidos posibles, pensando siempre en positivo para conseguir mejores números.

Si algo he aprendido en el tiempo que llevo siguiendo el Getafe de División de Honor es que todos son unos chicos con las ideas muy claras y unos recuerdos increíbles. Sólo hay que acercarse a cualquier miembro de la familia Amaya en cualquiera de los partidos a los que acuden para animar a nuestro protagonista de hoy, para saber que el mejor recuerdo que guarda el lateral derecho azulón es el día del ascenso del Granada frente al Alcorcón, partido en el que fue su tío, Iván Amaya, quien anotó el gol que dio el ascenso al equipo andaluz.

Como cualquier chico que lleve más de una década en las categorías inferiores de diferentes equipos, el sueño de Iván es poder vivir del fútbol profesional, jugando algún día en el filial del equipo azulón. Sin duda alguna tiene posibilidades para ello y, si su teléfono suena ahora mismo, estoy segura de que está preparado para subir de categoría. De hecho, ya estuvo haciendo parte de la pretemporada con ellos.

No tengais duda, ese teléfono sonará algún día.