Mata es jugador del Getafe CF en el juvenil A de DH5

Mata no te rindas, por favor, no cedas

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Si algo he aprendido durante este año y medio paseando por las categorías inferiores del fútbol madrileño es que las victorias se celebran como si fuesen la última a vivir y que los malos momentos a nadie le gustan, que son como pequeños puñales que se clavan por la espalda. Hoy os presento una historia que se me ha clavado dentro, que seguro será de superación como muchas otras. Hoy os presento a Antonio Mata. 

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Si algo he aprendido durante ya un año y medio cubriendo el juvenil A del Getafe CF en el grupo V de la División de Honor es que estos chicos dan lo que sea por tener minutos y seguir creciendo como profesionales en el mundo del fútbol. Que las victorias se celebran como si fuesen finales ganadas de un Mundial. Y que las derrotas, los malos momentos y las lesiones son como fríos puñales que se clavan lentamente por la espalda. 

Y de eso va la historia que hoy os quiero contar. Antonio Mata es un jugador del juvenil B del Getafe CF, con el que Momo lleva ya contando varias jornadas en el juvenil A. No se equivoca el míster azulón. Mata es un central con mucha calidad que no ha defraudado en sus partidos con los 'mayores'. Hasta ha visitado Valdebebas

El sábado pasado viajo con Momo y toda la expedición azulona camino a Salamanca para disputar la jornada nº23 que enfrentaba al equipo madrileño con el Santa Marta. Y allí estaba él. Con la ilusión de un niño pequeño abriendo sus regalos el día de Reyes. Pero también con la concentración de un jugador profesional ante un partido importante. Pero como en todo cuento, siempre está la bruja mala. En los compases iniciales del partido, Mata cayó al suelo por un mal salto, entre gritos que hicieron presagiar lo peor. 

Cuando una ve llorar de dolor e impotencia a un chico que sueña con llegar a la élite del fútbol se da cuenta de lo importante que es todo esto para ellos. ¿Pero sabes qué Mata? No te rindas. 

Como decía Mario Benedetti, no te rindas, que la vida es eso. Continuar el viaje y perseguir tus sueños. Ese viaje que comenzó con Miguel Ángel Coira en el Moraleja de Enmedio y esperemos que termine en la élite del fútbol mundial. Con esos amigos que te animaron a apuntarte al equipo de fútbol sala del colegio y con los que pasas el poco tiempo libre que te deja el querer cumplir tu sueño.

No te rindas. Aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo. Con esa seriedad y perfección a la hora de trabajar, da igual si es con una empresa de automóviles de alta gama, fortaleciéndote en el gimnasio o pasando tiempo con Mata Jr. Vas a poder con esto. Hazme caso. Que no hay cruzado hecho añicos que se te vaya a poner por delante. 

No te rindas. Porque cada día es un comienzo nuevo. Llegarás a ser un grande del fútbol, te parecerás a Zidane y militarás en el primer equipo del Getafe. O trabajarás a las órdenes de Guardiola. Porque eso es lo bueno de no cerrarse a una sola filosofía de juego, que te permite aprender lo mejor de los mejores. Y tú puedes.

No te rindas, que la vida es eso. Desplegar las alas e intentar de nuevo. Por cada torneo ganado, por cada gol marcado dedicado a tus abuelos. Porque eres grande y has aprendido que nadie te regala nada y que todo es a base de esfuerzo y sacrificio. Empezaste en este club siendo un niño y, ocho años después, esto es para ti más que un club, un sentimiento por el que darías todo. 

No te rindas, porque esta es la hora y el mejor momento. El hecho de que Momo, con su seriedad a la hora de trabajar, confíe en ti y en tu trabajo para estar con el juvenil A tantas jornadas tiene que animarte, a dejar a un lado ese maldito cruzado y seguir teniendo siempre la ambición, con los pies en el suelo, de supuerarte cada día. Sólo así, veras como estás de vuelta en menos de lo que ninguno nos podamos imaginar. 

No te rindas. Porque no estás solo. Formas parte de un vestuario que es más que una piña. Sois una familia. El hecho de veros cada fin de semana me ha permitido el lujo de poder comprobarlo. Todos ellos van a estar ahí durante este tiempo en el que tengas que luchar con ese maldito cruzado que se torció cuando menos debía. Van a ser el muro donde apoyarte y les vas a tener siempre que necesites. Hazme caso.

No te rindas. Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda. Prométeme una cosa. Nunca más en la vida te vas a olvidar de hacer esas dos cruces en el césped con el pie derecho antes de que el árbitro pite el inicio del partido. 

Hazme caso sólo en una cosa. No te rindas, por favor, no cedas, porque vas a vencer a ese cruzado en menos tiempo del que te puedes imaginar y los campos de fútbol te van a tener de vuelta en menos de lo que nadie pueda pensar. Hazme caso. 

¡¡Mucho ánimo campeón!!