El conjunto blanco acumula muchos hombres de calidad arriba

La dinamita del Juvenil de Guti

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Si bien cualquier equipo necesita de una buena coordinación entre defensas, centrocampistas y atacantes, el Juvenil A del Real Madrid tiene algo especial a partir de tres cuartos de campo. Algo que, sumado a su buen hacer a la hora de crear juego y una sólida defensa le convierten en un claro candidato al título.

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Cuando José María Gutiérrez mira su plantilla sólo puede sentir algo: orgullo. Orgullo de ver cómo unos chicos tan jóvenes son capaces de demostrar ese sentimiento de equipo y también de cómo juegan al fútbol. Si de algo no ha tenido que preocuparse a lo largo de la temporada es de si sus pupilos serían capaces de generar peligro sobre la portería rival; los hombres que tiene a partir del centro del campo son diamantes en bruto de la DH5, desde el primero hasta el último, titulares y suplentes.

Merecen una mención especial los dos jugadores que marcaron el buen inicio de temporada: César Gelabert y Miguel Baeza. El delantero -que también ha jugado en medio- y el mediapunta fueron determinantes el primer mes de competición y, de hecho, siguen siéndolo. Sus combinaciones y su facilidad para abrir espacios les hicieron formar una sociedad como pocas se han visto en la categoría. Hablar de César es hablar de un delantero con mucha movilidad y desborde, que acumula un total de seis goles. Baeza, que tiene cierto parecido a Ozil en su juego, le gana con ocho dianas. Pero a esta producción goleadora hay que sumar sus asistencias. No sólo son capaces de anotar tantos de muy bella factura, sino que además ayudan a sus compañeros a hacerlo.

Si hablamos de goles bellos también hay que hacer una pequeña referencia a Martín Calderón. Ese hombre del centro del campo que es capaz de meter goles desde fuera del área y a balón parado para dar victorias a su equipo. De esta forma ya ha sido capaz de sumar cinco y se sitúa como el tercer máximo goleador del equipo.

Con la misma efectividad se encuentra Alberto, uno de los mejores extremos de la categoría que no destaca por su aportación en cifras -pese a ser el máximo asistente del equipo- sin por su trabajo y desborde. Es una pesadilla para cualquier lateral izquierdo; tiene facilidad para salir tanto por dentro como por fuera, para centrar y disparar con ambas piernas y, sobre todo, para sacrificarse por el equipo en la presión y repliegue durante la fase de no posesión.

En lo que al delantero centro se refiere, cuando dejó de ser César, aparecieron dos nombres que ahora son fundamentales: Pedro Ruíz e Ismael Álvarez. De perfiles muy distintos, pero siempre en la mente de Guti antes de los partidos. Pedro es un delantero de envergadura, con gran juego aéreo y buen juego de pies. Isma, por su parte, aporta movimientos de un punta diferente al clásico delantero centro. Y una velocidad endiablada cuando coge el balón con espacios. Con cuatro y cinco goles completan la lista de máximos goleadores del club.

Para terminar, no hay que olvidar al “pequeño” de la casa. Adrián Moreno, conocido como More, también ha dado un paso al frente. Empezó jugando poco y fue ganando peso y con sus cuatro goles, el último de cabeza, se ha convertido en un fijo en las convocatorias de Guti. Este reparto de goles en el equipo, al que se suman algunos defensas como Dela, confirma la realidad del Madrid juvenil: hay mucha calidad y muy repartida, por lo que no hay un único jugador destacado, sino que hay todo un arsenal de dinamita y pólvora seca que será una de las claves para alcanzar algún título al final de temporada.