ENTREVISTA A GONZALO AGUILAR LÓPEZ, CENTRAL Y CAPITÁN DEL CD LEGANÉS

Liderazgo y corazón

Cargando...

Se identifica con Pique, la liga italiana sería un sueño y el quedarse con el lado bueno de las cosas siempre por bandera. Hoy conocemos un poco más al capitán del Juvenil A del Leganés. Hoy conocemos a Gonzalo Aguilar López. Hoy conocemos a Lalo

xxxxxxxxxx

Alma, positivismo, esfuerzo, carisma y humildad. Una mezcla explosiva que da como resultado al mejor capitán que podría tener el Juvenil A del Leganés. Gonzalo Aguilar López. O como se le conoce desde siempre, Lalo.

 

Su camino en el fútbol empezó como un juego para él, un simple entretenimiento que jamás pensó que terminaría siendo una parte tan importante en su vida. “Al principio lo veía como un hobbie. Ni mi familia, ni mi entorno me han presionado nunca con llegar más alto. Siempre me decían que lo pasara bien y en el momento que no lo hiciera se tomarían otras decisiones”. Y si hay que agradecer a alguien que podamos disfrutar ahora de su juego esa es su familia, que le han apoyado en todo momento. Pero sobre todo, a su abuelo, el empuje necesario para iniciar esta andadura. “A mi abuelo le gustaba mucho el fútbol y me apuntó desde muy pequeño en el colegio. Me empezó a gustar, veía que jugaba bien y de ahí hasta ahora. Mi abuelo me metió en el mundillo”. Y es que su familia siempre ha sido un pilar esencial en su vida. “Siempre que meto un gol se lo dedico a mi familia en general, mis abuelos, mi madre, mi hermano... son fundamentales en mi vida, siempre me han llevado a entrenar, han estado ahí en todo momento”.

 

Se inició en Los Yebenes jugando y disfrutando cada viernes, como cualquier niño de su edad. Tras una buena temporada se fue al Rayo Vallecano donde la cosa empezó a ponerse más seria. Nuestro capitán lo jugaba todo y empezó a formarse y a aprender de entrenadores como Ángel Dongil durante dos años. Hizo una buena temporada y recibió la llamada del Atlético de Madrid. Sin duda uno de los mejores recuerdos que tiene Lalo. “Recuerdo que me dieron en casa la noticia y empecé a llorar de emoción, porque la verdad que es un sueño jugar en los grandes clubes como el Atleti o Madrid, siempre es un sueño “. Y aunque la suerte no estuvo de su parte en su trayectoria rojiblanca, si algo caracteriza a Lalo, es quedarse siempre con lo bueno. “Había un nivel muy alto, yo estaba cambiando físicamente y en esos grandes equipos tienen a los mejores del momento. Pero yo creo que aprendes muchísimo, si te rodeas de gente buena uno mismo se hace bueno también. Y te quedas con lo positivo, no con lo negativo de no jugar. Yo iba allí y me lo pasaba muy bien porque hice muy buenas amistades e iba a disfrutar. Aunque no contara mucho conmigo el entrenador, todo lo que me decía me lo guardaba para mi mismo”.

 

Pero desde luego todo pasa por algo. Y quizá tenía que pasar para llegar a su mejor versión. Para aprovechar su oportunidad y exprimirla al máximo. Tras este año en el Atlético, recibió la llamada del Leganés y así fue como empezó su aventura en el club pepinero. “Veía que en el Atleti no iba a jugar mucho y a mi lo que me interesaba era jugar, como a todo el mundo. Hablé con el entrenador del Lega, con Raúl Huertas y la verdad que me dio mucha confianza, confió mucho en mi”. Y desde entonces, desde que entrara en Infantil B, ya han pasado 5 años defendiendo los colores de este club.

Un largo recorrido, aprendiendo y absorbiendo todo para llegar a ser el jugador que es ahora.

Si habláramos con un Lalo más pequeño sobre lo que quería ser de mayor su respuesta habría sido muy diferente. “Yo quería ser bombero o policía, siempre lo tuve muy claro”. O al menos lo tuvo claro hasta que su abuelo le abrió otro camino. Otro camino que se terminó convirtiendo en su vida y que a día de hoy es su sueño. Pero el jugador pepinero tiene los pies en la tierra. Sabe que no es un camino fácil y por eso tiene su plan B. “Mi familia siempre me ha hecho hincapié en que sobre todo hay que estudiar. Este mundo es muy difícil, un día puedes estar en la élite y dentro de tres años te tienes que buscar la vida. Por eso los estudios siempre han estado presentes aunque mi sueño sea dedicarme al fútbol”.

Y por esto mismo Lalo no deja su formación de lado y ahora mismo está cursando el grado medio de emergencias sanitarias. “Me gusta el mundo de la sanidad y quería algo que me sirviera en la vida. Terminaré este grado y hare el superior para en un futuro poder opositar a bombero o policía. Ojalá llegar a la universidad y poder opositar lo antes posible. Si el fútbol me acompaña quizá tendré menos tiempo para eso, pero sería una buena noticia”.

El central es sin duda un fijo en el once inicial. Su visión del juego, su altura y determinación en la defensa le hacen un indispensable en las filas pepineras. Pero no siempre jugó en esta posición. De hecho si ha llegado a jugar como central es gracias a esa cabeza tan bien amueblada y a las ganas de seguir creciendo como profesional. “Toda mi vida he jugado de lateral derecho. Ahora mido 1.90, pero antes era de los bajitos. Pegué el estirón y ya de lateral pues se me quedaba un poco grande y hablé con el míster para que me probara en un partido de central. Se lo propuse yo porque la verdad que soy un chaval de decir las cosas si no estoy cómodo y así era. Fue en cadete A del Lega, el entrenador me dio la oportunidad y gracias a Dios lo hice bastante bien y hasta ahora. Llevo tres años en esta posición y sobre todo gracias a David Bohega, que me ha hecho mejorar bastante. Creo que es una posición que demanda bastante experiencia y él me ha dado consejos, me ha puesto videos, ha estado detrás mía y yo creo que ha sido fundamental para mejorar”.

 

Todo hay que decirlo. Es un gustazo ver a Lalo en el terreno de juego. Derrocha energía, entusiasmo y liderazgo. Alienta a su equipo tanto en los mejores momentos como en los peores y lo que demuestra con el balón en los pies se ajusta mucho a como se ve él mismo. “Yo creo que soy muy competitivo. Y sobre todo, por lo que me dicen y por lo que yo siento, que puedo ser un líder”. El líder que necesita el Leganés, que como bien dijimos al principio, derrocha alma en el campo, esfuerzo, determinación y carisma. Y un líder siempre tiene que tener muy claro cual es su papel. “La verdad que es un orgullo poder ser capitán del Lega y sobre todo de un buen grupo de amigos, compañeros y sobre todo buenos chavales. Ahora estoy siendo un líder, si, para lo bueno y para lo malo tengo que ser yo, asumir la responsabilidad y para delante. Yo como capitán siento que mi papel sobre todo es la responsabilidad de tener al equipo enchufado. Para mi es fundamental que si ven a su capitán, ya sea yo o cualquiera, enchufado y motivado al final se contagia ese espíritu y eso es lo más importante”.

Y como capitán siempre va a muerte con los suyos. Hasta el punto de preguntarle por un gol que no sea suyo y recuerde, y que su primera respuesta sea el gol de un compañero. Ni el de Iniesta en la final del mundial, ni de Ramos, Messi, Luis Suarez o Joao Felix. Ninguno de ellos es suficiente. Lo primero en lo que piensa Lalo es en los suyos. En este caso en un gol de su compañero y amigo Rubén Torres. Otra muestra más de que no podrían tener un mejor capitán.

 

 

Todos al fin y al cabo soñamos, si no la vida no tendría mucho sentido, hay que marcarse metas y objetivos y Lalo lo hace. Su mayor sueño sería jugar en la liga italiana y, soñando un poco más fuerte, hacerlo en La Roma. “Me encantaría jugar en la liga italiana, en cualquier equipo. Si pudiera elegir en La Roma, pero eso es un sueño... ojalá se cumpla”. De momento, y sin dejar de soñar, los objetivos son más asequibles. “Mi meta personal es seguir creciendo futbolísticamente y si el próximo año el club y el entrenador cuentan conmigo para el tercera división, ese sería mi objetivo principal”.

 

Desde luego hasta ahora el Leganés ha confiado en él, y con razón, siendo uno de los jugadores que a día de hoy cuenta con contrato profesional en el club. “ Este verano estuve hablando con el Lega de firmar el proyecto deportivo que me ofrecían. Me dieron mucha confianza la verdad y firmé a finales de octubre más o menos. Tener contrato es algo positivo, motiva mucho la verdad y te vienes arriba pero siempre con cabeza. No quiere decir nada, ni que vayas a llegar lejos ni nada, al final hay que seguir trabajando, un día puedes tener un contrato y al siguiente no. Tú dices... están apostando por mi, pues voy a demostrarles que pueden confiar, ahora toca demostrar”.

 

Quizá ese niño que quería ser policía o bombero nunca imaginó que podía soñar tan fuerte Que sería el capitán del club que lleva defendiendo durante 5 años Que querría dedicar su vida al fútbol. Una parte de su vida que le ha enseñado grandes cosas y valores, como el compañerismo: “es una lección que te sirve para todo, saber que el grupo es lo más importante, saber que si tu estás bien y el grupo está bien os va a hacer mejores. Yo me llevo eso, el compañerismo y la unidad”. Y sobre todo, que de tanto soñar, se convertiría en todo para él. “Lo significa todo, cuando estoy mal me desahogo, cuando estoy bien me sirve para motivarme, cuando tengo problemas para olvidarlos... cuando entrenas, esas dos horas te olvidas de todo. Te liberas de los problemas y disfrutas ese momento. Es como mi vía de escape de la realidad. Entras en el vestuario, te centras en tus compañeros y eso es algo que nunca te va a fallar”.

 

Y ojalá que no le falle nunca. Ojalá que él no falte en el fútbol. Y que podamos seguir viendo crecer a un gran jugador, a una gran persona y con un poco de suerte... a un gran profesional de primera división.