Bedia e Iriondo fueron testigos

Los Guardeño, dos generaciones de futbolistas en el Rayo Majadahonda

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Pobla y yo llevábamos tiempo hablándolo. “Ale, Toni es hijo de Guardeño, vamos a hacerles algo”. Y ahí que fuimos, rumbo a Majadahonda, pero ninguno de los implicados sabíamos que nuestra visita a La Oliva iba a resultar una noche muy especial. En la cafetería, esperando a Toni, ya empezó el baile: “¡Hombre, "presi"!”. Enrique Bedia

Ahí vienen "los Antonios". Toni, jugador del juvenil A del CF Rayo Majadahonda y Antonio Fernández Guardeño, su padre y viejo conocido del Majadahonda. Entonces se encuentran las dos generaciones; Pobla y Guarde se saludan. Su abrazo esconde experiencias, años y mucho fútbol. Y Toni y yo nos saludamos, y les miramos, entendiendo que han pasado muchas batallas juntos, de las que se ganan y de las que se pierden. Toni y yo estamos aprendiendo y ellos son ejemplo de lo mejor, con toda seguridad, que nos dejará el fútbol y el periodismo. 

Charlamos los cuatro, de Toni, su temporada en División de Honor y cómo se siente. Su padre interviene poco, pero se ríen, nos cuenta cómo era el Majadahonda y qué significa para él que su hijo juegue aquí ahora. Y entonces, como si estuviera preparado, aparece Antonio Iriondo. “¿Qué hacéis vosotros dos por aquí?”. Iriondo dirige el primer equipo del CF Rayo Majadahonda, en 2ªB. Ya ha contado con Toni para alguna convocatoria, y, años atrás dirigió a su padre. La emoción y las anécdotas llenan nuestro pequeño rinconcito de la grada de La Oliva. Toni nos deja, se va a entrenar. Y a Pobla se le ocurre, y como si siguiéramos un guión acabar en las oficinas, revisando fotos y repasando la vida de viejos conocidos. 

Y aquí está el resultado, una noche especial al frío de La Oliva donde compartimos recuerdos. #DH5 siempre existió y aquí está el ejemplo.

Gracias a Toni por su tiempo, a su padre por su experiencia y al CF Rayo Majadahonda por la inmejorable acogida.